Crítica de ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’: La mejor película del año

Crítica de ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’: La mejor película del año
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Las críticas de Agustín Olivares: Muchos hijos, un mono y un castillo

Me encantan las sorpresas, aunque no todas. Que me pateen las pelotas por sorpresa no me gusta. Pero ver una película que me haga reír y llorar me encanta, es una muy grata sorpresa. Muchos hijos, un mono y un castillo es algo más que una grata sorpresa: es la mejor película que he visto en mucho tiempo.

Julita siempre ha deseado tener muchos hijos, un mono y un castillo. A base de esfuerzo consigue cumplir sus sueños. Pero la vida da muchas vueltas, y solo su empuje y alocada visión de la vida podrá salvarla a ella y a su familia del desastre.

La peli está compuesta por diversos fragmentos de la vida de Julita Salmerón, grabados por su hijo Gustavo Salmerón, a lo largo de varios años. Pero no, no es un documental, porque está exquisitamente estructurada como una comedia. Gustavo, su director (y guionista, cámara, etc.) tiene la habilidad de ver en un evento cotidiano (teniendo en cuenta que lo cotidiano en la vida de Julita puede ser adoptar a un mono) el hilo conductor que vertebre la historia. Además se suman tramas secundarias, que se revelan mucho más vitales para sus protagonistas que la principal (provocando una basculación en su importancia muy interesante narrativamente). Ésto, sumado al carisma de su protagonista, nos da una película desternillante y surrealista, pero con mucho corazón, ensamblada con trocitos de realidad.

Gustavo sabe lo que se hace. Tiene mucho talento, conoce las posibilidades que ofrece el cine y se adueña de ellas. La música tiene una importancia importante, especialmente en las secuencias de montaje que le sirven para dar espacio al espectador para asimilar lo que acaba de ver, además de para introducir pequeños fragmentos de la vida cotidiana de Julita y familia. Además el montaje es tremendamente rítmico y muy inteligente.

Seguro que, a menudo, os preguntáis por qué una película que tiene todos los elementos para que os guste (en mi caso robots transformables, gente deformada, superhéroes…) nos parece una hez de puerco enfermo. Os animo a que veáis Muchos hijos, un mono y un castillo y os hagáis la pregunta a la inversa: ¿Por qué me encanta esta película? ¡Si está hecha con una cámara casera, sin explosiones ni cielos postapocaliptivos! Pues porque tiene algo que no tienen Transformers, Society o Escuadrón Suicida: un personaje al que amas. Gustavo es muy talentoso, pero sin un personaje tan carismático y profundo como Julita la película no tendría sentido.

Julita os hará reír, llorar y reflexionar. Gracias a ella quizá entendáis por qué vuestra abuela sigue votando a la derecha, o a lo mejor os hace pensar sobre la importancia (o no) de las posesiones en el mundo terrenal. Sea como sea no os dejará indiferentes. Y en cuanto salgáis del cine iréis a compraros un tenedor.

P.D.: Recuerda que no es un documental, pero tampoco es ficción. Es MUCHO MÁS. Es la película que debería petarlo en los Goya, en los Feroz y en tu casa. Por algo lo petó en Kalovy Vary y en Hampton.

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