62 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Carpinteros’: Enamorarse en el submundo

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 62 SEMINCI: 
Carpinteros
 
En Carpinteros se cuenta la historia de Julián, un tipo bien manso que lo meten en la cárcel y después de que le pelen la cabeza se choca con Manaury, un tipo afrentoso que le llama mamagüevo y le dice “oye lo que hay, me vas a hacer un recadito” y le pone a platicar con Yanelly que es su mujel. Pero Julián se pone palomo con Yanelly y aunque esta le dice que se cuide de hablarle mentiras, se enamora de él y como Manaury les está chequeando todo el rato se tienen que esconder. Entonces Yanelly que descubre que Manaury es un hombre cuernero le dice que ya está bueno de esta vaina y le manda a Julián la cosa que le tapa el toto. Como no pueden estar juntos, Julián aprende a tocal el tambol clavándole los ojos a uno que sabe tocar para poder ir a la cárcel de Yanelly; y Manaury que tiene la espalda movida se pone güevón y le dice a Julián que se lo va a meter bien frío.
 
Este es el asunto con Carpinteros, la película dominicana de José María Cabral presentada hoy a concurso en la 62ª edición de la Seminci, que entre la jerga carcelaria dominicana, la pobre dicción de muchos de los intérpretes y lo rápido que hablan no hay manera de entender casi nada de lo que dicen. Pocas veces he agradecido tanto saber inglés pues gracias a los subtítulos y a lo poco que iba entendiendo he conseguido seguir la trama de este film. De todas formas he descubierto que es bastante complejo el proceso mental de escuchar hablar español (o algo parecido) y leer el inglés cuando a lo que uno está acostumbrado es a lo contrario.
 
Una vez superado el trance idiomático, Carpinteros es una película compleja y dura con la que sin embargo no resulta difícil implicarse. La historia de amor entre Julián y Yanelly, llena de obstáculos acaba resultando emocionante. Cada uno en su prisión, solo pueden verse a través de la ventana de la cárcel de hombres que da al patio de la de mujeres, tanto unos como otras han desarrollado un sistema de comunicación por señas, fundamentalmente movimientos de brazos, que se llama “carpinteo”. Y así, “carpinteando” será como surja el amor entre la pareja protagonista.
 
Tanto el actor dominicano Jean Jean que da vida a Julián como Judith Rodríguez en el papel de Yanelly derrochan química y dan credibilidad a una historia que va creciendo en intensidad y potencia dramática a lo largo del film hasta que, de manera incomprensible, en los últimos quince minutos de metraje su director José María Cabral tira por tierra todo lo conseguido hasta ese momento con un desenlace increíblemente mal planteado y mal filmado. La situación que se plantea como final no es verosímil ni por su estructura narrativa ni por su ejecución, y es una verdadera lástima porque la sensación última que queda en el espectador es que una película sobresaliente queda malograda por su torpe resolución.
 
Presentada como un hito de la pujante industria cinematográfica dominicana, Carpinteros es la primera película de dicho país en ser presentada en Sundance y ha sido preseleccionada para el Óscar a la mejor película en habla no inglesa. Ha sido presentada ayer miércoles 25 en su pase de prensa y entra hoy en liza en la sección oficial a concurso.

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