62 SEMINCI. Sección Oficial (Cortometrajes): Crítica de ‘Tesla: lumière mondiale (Tesla: luz mundial)’: Explosión audiovisual de luz y sonido

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 62 SEMINCI:
Tesla: lumière mondiale (Tesla: luz mundial)

El canadiense Matthew Rankin, quien habitualmente emplea técnicas experimentales como la manipulación directa de película cinematográfica, “sorprende” con la puesta en escena de Tesla: lumière mondiale, y matizo “sorprende” pues en los tiempos que corren es complicado que se cree contenido audiovisual novedoso, pero no estamos tan acostumbrados a ver en cortometrajes esta fusión visual y sonora que nos evoca a David Lynch y Hans Zimmer con detalles de H.G. Wells.

Tesla: lumière mondiale nos traslada a Nueva York, 1905. El visionario inventor Nikola Tesla, que mezcló ciencia y arte en sus intentos por alcanzar la utopía de energía ilimitada para todos, apela por última vez a J.P. Morgan, su benefactor. Una tragedia fantástica sobre el padre de la corriente alterna, inspirada en hechos reales como su racha de infortunios como empresario y el afecto que sintió por un pájaro.

Este corto es una espectacular explosión audiovisual que irradia su energía a través de sus múltiples referencias del cine de vanguardia, repleta de detalles peculiares: “Me enamoré de una paloma … un hermoso pájaro”, comenta Tesla envuelto en la fiebre de la invención y recibiendo visitas de esta criatura animada por stop motion para la ocasión. Sus sueños son descritos por la voz en off, pero fluyen ante nosotros como ráfagas eléctricas que deslumbran durante 8 minutos con un brillo cinematográfico digno de cualquier fantasía.

El diseño de producción nos ofrece una visión abstracta de la electricidad como rayos de luz dentados, a nivel de cualquier obra del expresionismo, pero mostrando como algo tangible la presencia de esta luz. 

Tesla: lumière mondiale es una fantasía experimental que trata de un gran visionario que necesita un benefactor, y es realizado por otro gran visionario que, para nuestra alegría y deleite, sí que encontró quien lo financiara. Los destellos de luz son tan efímeros como la propia genialidad del revolucionario inventor, pero con el tiempo lo que queda es la obra.

David Pérez

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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