62 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Freiheit (Libertad)’: Las cárceles interiores

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 62 SEMINCI: 
Freiheit (Libertad)
 

Existen cárceles con barrotes, muros, alambradas electrificadas y fosos, otras sin embargo son inmateriales, creaciones mentales de las personas que vivimos en países (supuestamente) democráticos y tenemos todas las necesidades básicas más que cubiertas. Cuando uno no tiene que preocuparse por qué comerá o qué dará de comer a sus hijos, o con qué los vestirá o bajo que techo dormirá esta noche, empieza a plantearse que no se siente libre para tomar decisiones porque eso supondría dejar su trabajo, o a su marido/mujer, o a sus hijos, o su casa, o el hábitat en el que se ha acostumbrado a vivir sumido en una rutina de obligaciones que le marcan la agenda desde que suena el puñetero despertador hasta que una vez superadas se puede meter en la cama para intentar dormir algo antes de enfrentarse a un día que será irremediablemente idéntico al anterior.

No es fácil huir de esa insatisfacción, de esa falta de realización personal o como quieran llamarlo ahora los psicólogos del siglo XXI pero no creo que sea infrecuente que a gente aparentemente “exitosa” y “feliz” se le haya pasado alguna vez por la cabeza la idea de coger el petate (o incluso sin cogerlo) y cerrar la puerta detrás de sí para no volver a su vida. Esto es exactamente lo que hace Nora (Johanna Wokalek), una abogada alemana, casada, madre de familia a la que “aparentemente” no le va mal ni en el trabajo ni en casa, pero un día decide desaparecer y estando en el Kunsthistorisches Museum de Viena, ante el cuadro de “La torre de Babel” de Pieter Brueghel el Viejo se separa del grupo de turistas para a partir de ahí emprender una huida hacia ninguna parte llena de cambios de identidad, encuentros sexuales furtivos, cortes de pelo radicales, viajes en autostop al primer sitio que le lleven, empeño de sus joyas para obtener dinero y trabajos ocasionales muy por debajo de su cualificación con los que poder mantenerse en Bratislava (que ha sido precisamente donde le ha llevado su autostop).

Mientras tanto en Berlín, su marido Philip (Hans-Jochen Wagner) aturdido por su abandono sigue lidiando con su (también insatisfactoria) vida de abogado obligado a defender a un violento pseudo-nazi acusado de agredir a un refugiado africano que permanece en coma en el hospital y, al mismo tiempo, continuar manteniendo a flote una vida familiar que se resquebraja sumida en la preadolescencia de su hijos y una amante que no se sabe si le genera más placer o sentimiento de culpa.

Freiheit (Libertad en castellano) es el explícito título que lleva el segundo largometraje de Jan Speckenbach cuya narración, a pesar del sugerente punto de partida, termina naufragando por algunas veleidades de irrealidad mal resueltas y por abrir algunas tramas accesorias, como el asunto del racismo que quedan sin desarrollar y lo único que consiguen es emborronar el relato en su conjunto. Tal vez un guion más desarrollado (lo que necesariamente implicaría mayor metraje) le habrían permitido ocuparse de ambos temas (el personal de los protagonistas y el racismo como fondo) de forma más coherente, pero el caso es que la película cojea en este segundo aspecto.

Entre los apreciables méritos de Speckenbach figura su capacidad para crear una atmósfera entre turbia y morbosa en la que tender a sus personajes para que de una u otra forma busquen esa ansiada libertad. Se respira cierta intriga empapada en autenticidad, cada ambiente desprende sinceridad y la puesta en escena funciona. Tanto Johanna Wokalek como Hans-Jochen Wagner están muy bien desde el punto de vista interpretativo y ambos se favorecen de un montaje paralelo que discurre entre Berlín y Bratislava retratando la situación de ambos por separado. También me parece un acierto el planteamiento de hacer converger ambas historias tratando de cerrar las dos vías abiertas con un flashback explicativo que funciona perfectamente como elemento narrativo. La sugerente idea final, que no voy a contar, me parece brillante sobre el papel pero no está bien realizada y necesita de una explicación que las imágenes no son capaces de explicar por sí mismas. Es una lástima porque Freiheit es una película atractiva que no termina de estar bien resuelta.

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