Crítica de ‘Un tango más’: Nostalgia porteña

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Un tango más
 
Con el apadrinamiento de Wim Wenders como productor ejecutivo y la dirección del alemán Germán Kral, de origen argentino, se estrena esta coproducción documental entre Argentina y Alemania sobre la pareja de bailarines de tango (tangueros dicen ellos) formada por María Nieves Rego y Juan Carlos Copes que alcanzaron una tremenda popularidad durante cincuenta años de carrera profesional bailando en los más importantes escenarios del mundo, Broadway incluido.
 
Desde sus inicios en la bonaerense Sala Atlanta, cuando Juan Carlos Copes ideó espectáculos de tango como respuesta al jazz estadounidense y creó un estilo particular de bailar (que hoy lleva su nombre), el documental recorre de forma paralela la trayectoria profesional de ambos y la relación sentimental de la pareja que pronto trascendió a la vida personal y se casaron siendo muy jóvenes. Compuesto por imágenes de archivo de los auténticos bailarines, por testimonios reales de ellos mismos (ambos octogenarios) en la actualidad y por recreaciones de algunos episodios interpretados por actores y actrices, jóvenes bailarines todos ellos, Un tango más está filmado con exquisito gusto y a lo largo de sus ochenta y cuatro minutos desprende la nostalgia de un tiempo pasado empapado en la evocadora música del tango.
 
El problema es que los testimonios de ambos, especialmente los de María Nieves Rego, no sé si espontáneamente o motivada por la dirección, se centran más en la relación sentimental entre ambos y en su posterior ruptura que en el fenómeno musical y cultural del tango como espectáculo. La sensación en algunos momentos es la de asistir a un programa del colorín en el que nos explican por qué a Bisbal y a Chenoa se les murió el amor de tanto usarlo. Supongo que los pormenores de esta relación pueden tener cierto interés para una generación de argentinos para los que Juan Carlos y María Nieves fueron un fenómeno social más allá de su condición de artistas, pero para un espectador del siglo XXI que no conociera nada de la existencia de esta pareja de excelentes bailarines, sus infidelidades, amores y desamores tienen poco o nulo interés.
 
Sí son apreciables, sin embargo, las recreaciones de episodios de su vida a través de secuencias interpretadas por actores que dan cierto aire de ficción (por lo menos estética), Ayelén Álvarez Miño y Juan Malizia dan vida a los jóvenes María y Juan respectivamente y Alejandra Gutty y Pablo Verón a los mismos personajes en su edad adulta.
 
En conclusión, Un tango más es un documental entretenido que se ve con agrado siempre que uno se conforme con conocer un episodio anecdótico de esta pareja de (grandes) bailarines y no espere encontrarse algo más profundo y sólido en la línea de la maravillosa Tango que realizó Carlos Saura en 1998 y en la que, por cierto, también salía Juan Carlos Copes. Que nadie espere escuchar tangos cantados al estilo de Gardel ni siquiera escuchar las melodías de los tangos más populares pero las coreografías son francamente buenas y da gusto ver bailar tanto a la pareja protagonista en las imágenes de archivo como a los actores que les interpretan en las secuencias ficcionadas. Especialmente vistosos “El baile de la mesa” en el que María y Juan se jugaban el físico bailando un tango encima de una mesa o “Bailando bajo la lluvia” con el que homenajearon con pasos de tango el inmortal número de Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia.
 

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