Ellas dan el golpe: la mujer en el cine de acción

En 1984 Bonnie Tyler cantaba desesperada que necesitaba un héroe. Querida Bonnie, a quién no le gustaría encontrar a ese astuto Hércules del que nos hablabas con tu voz rasgada, pero reconozcámoslo, los tiempos del príncipe azul han pasado (gracias a Dios) y si te quedas esperando a que el Llanero solitario te desate de las vías del ferrocarril, es muy probable que el tren te lleve en primera clase al Más Allá. Toca dejar de buscar el heroísmo bajo unos calzoncillos rojos y enfundarse la armadura femenina.

El éxito de Wonder Woman que ha llevado a su directora Patty Jenkins y a su protagonista Gal Gadot al olimpo de la licra y los poderes, no solo ha demostrado la solvencia de las mujeres detrás de la cámara en un género tan tradicionalmente masculino como el de la acción y los superhéroes, sino que denuncia la necesidad de personajes femeninos valientes, fuertes, autosuficientes y que no teman meterse en pelea. Pero Wonder Woman no es la primera mujer de acción del cine y, si los productores dejan de temerlas, tampoco será la última.

Las cabezas pensantes de Hollywood han seguido opinando que la idea de una heroína protagonista era un repelente de taquilla, pero como el cine siempre encuentra la manera de adaptarse a su tiempo, las mujeres han ido ganando papel en la pantalla según su estatus se reforzaba en la sociedad. No obstante, las heroínas que nos ha ofrecido casi siempre el cine son mujeres fuertes y valientes ante la adversidad social o económica. Si hablamos de madres coraje o mujeres buscando el respeto y la grandeza profesional, este artículo puede ser infinito, pero si hablamos de una protagonista enfrentándose a un peligro físico, los ejemplos disminuyen hasta casi desaparecer si los comparamos con las veces en las que hemos visto a un hombre en esa situación.

 

All the world’s waiting for you, and the power you possess

A comienzos de la década de los 40, Superman ya se había convertido en todo un éxito de las historietas y en el superhéroe favorito de los niños. A sabiendas de que el protagonista inculcaba en los lectores más jóvenes valores típicamente masculinos como la fuerza, el poder, el honor y la valentía, William Moulton Marston, un psicólogo e inventor de Massachusetts, presentó a All Star Comics (precursora de DC Comics) Wonder Woman, una princesa amazona que lucha por la justicia. Su introducción de ocho páginas en el número 8 de All Star fue suficiente para convencer a los editores de que ella era la respuesta a las jóvenes lectoras cansadas de historietas “femeninas” adoctrinantes. No era la primera heroína de cómic, ese honor le corresponde a Sheena, pero sí se asemejaba más a Superman, porque Wonder Woman también tenía poderes sobrehumanos. La superheroína se convirtió en un personaje recurrente de la editorial y se fue desarrollando más y más con cada aventura. Sin embargo, la idea de llevar a la pantalla la historia de una heroína nacida y criada en un reino de mujeres, estaba lejos de hacerse realidad.

El cine clásico tiene personajes femeninos peleones, sí, pero todos entran en la categoría de “femme fatale” o “marimacho” porque la acción física parece limitada al hombre. Solo el novelista italiano Emilio Salgari nos regala una heroína que se materializaría en la pantalla con la cara de May Britt en la adaptación que en 1953 dirigió Mario Soldati de Yolanda, la hija del corsario negro.

Yolanda, la hija del corsario negro

La protagonista de la historia mantiene cierta ambigüedad sexual con su pelo corto y su ropa de pirata, pero lucha con espada y se mueve como pez en el agua entre sus filibusteros. La película de Soldati no pasa de ejemplo anecdótico de la época, pero impulsó la carrera de May Britt que se convirtió más tarde en una mujer de armas tomar fuera de la pantalla cuando se puso a Hollywood y al mundo por montera y se casó con el cantante y comediante afroamericano Sammy Davis Jr. en un país que mantenía la prohibición de matrimonios interraciales en treinta estados.

 

In your satin tights, fighting for your rights

Los vengadores

Con los 60 el movimiento feminista, junto al resto de movimientos por los derechos civiles, alcanza su momento más reivindicativo. Cada vez más mujeres se incorporan al mundo laboral y no lo dejan tras el matrimonio. Se convierten en supermujeres capaces de llevar la casa y la oficina, criar a sus hijos y revisar la contabilidad de la empresa, haciendo malabares con el papel que han elegido y la identidad que la tradición les impone. En el cine de acción siguen siendo partenaires del protagonista, ya sea en la atractiva figura de una chica Bond, o como la amada esposa que espera en casa a su intrépido marido.

La televisión ya se había convertido en un electrodoméstico más, y ABC Television (más tarde Thames Television) estrenó en 1961 Los vengadores, una serie de acción y espionaje protagonizada por John Steed (Patrick Macnee), un agente que trabajaba siempre con una compañera femenina. De todas sus partenaires, y a pesar de haber sido la penúltima de ellas, siempre se recordará a Emma Peel, interpretada por Diana Rigg. Su personaje, sofisticado, atractivo y al mismo tiempo inteligente y hábil en la lucha, no se queda en simple chica del protagonista, sino que se presenta como una igual a él, e intelectualmente superior, a quien salva la vida al menos tantas veces como él se la pueda salvar a ella.

Barbarella

Sin embargo, si hay que ponerle rostro de heroína a esta década, ese es sin duda el de Jane Fonda. Enfundada en ceñidos modelos psicodélicos, Barbarella es la adaptación que Roger Vadim dirigió del cómic homónimo de Jean-Claude Forest y Claude Brulé, una macedonia de ciencia ficción, erotismo, cultura pulp y moda ye-ye. Se agradece el esfuerzo de la señorita Fonda, pero Barbarella no es la superheroína en la que una niña deba mirarse. Sexualizada al máximo, como todas las chicas de Roger Vadim, Barbarella no dejaba de ser el cebo para espectadores con ganas de ver a esa terrícola futurista que se abre pasó en su aventura intergaláctica a base de encuentros amorosos. No, si las niñas querían una superheroína, la tendrían que seguir buscando en las páginas de un cómic, ahora que Wonder Woman había abierto la puerta a otras muchas heroicas protagonistas como Batwoman, Black Cat, La mujer invisible, Viuda negra y otras tantas. Pero las cosas estaban a punto de cambiar.

 

Now the world is ready for you, and the wonders you can do

Los 70 es la década de algunas de las pioneras en el género de acción, algo que debemos en gran medida al director Jack Hill, uno de los mayores exponente del Blaxploitation y uno de los nombres que más ha influenciado la cinematografía de Quentin Tarantino.

El blaxploitation y el sexploitation parecen ahora armas contra el empoderamiento de la mujer, y sumergirse en sus títulos es asquearse con una cultura de la violación tratada con una naturalidad espeluznante. Los desnudos gratuitos, las luchas de mujeres en el barro, la sumisión sexual de la mujer por el tipo duro, todos son ingredientes habituales dentro del género, pero de entre todos los títulos, hay dos que destacan gracias al trabajo de su protagonista, la actriz Pam Grier. Tanto Coffy como Foxy Brown son películas sobre venganza. Pam Grier interpreta en la primera a una enfermera que se enfrenta a la mafia por haber metido a su hermana en el mundo de las drogas. En la segunda, su personaje se hace pasar por prostituta para acabar con los hombres que mataron a su novio. En Sheba, Baby, donde interpreta a una detective, dice a su padre “Sé que opinas que tengo el trabajo de un hombre, pero no me echaré a un lado solo por ser mujer”. La sexualidad de Grier en estas películas es un cebo para el espectador, sí, pero la actriz supo convertir su cuerpo, su piel y su pelo en un estandarte del poder femenino, con un personaje que se movía con orgullo y que se diferenciaba por completo de esa Barbarella con su sexualidad casi infantil.

Foxy Brown

Pero el mayor avance de la mujer dentro del género de acción se da en la pequeña pantalla cuando en 1975, más de treinta años después de su primera aparición en papel, Wonder Woman llega a la televisión. La actriz Lynda Carter lució la diadema de Diana Prince hasta su cancelación cuatro años después y se convirtió no sólo en un ídolo de la juventud, sino en todo un icono pop. La serie fue también el trampolín de la tres veces nominada al Oscar Debra Winger que interpretó a Wonder Girl.

wonder woman

Sin poderes, pero igualmente icónicas y temerarias eran esas tres chicas que en 1976 se pusieron a las órdenes de la voz de John Forsythe en Los Ángeles de Charlie, una serie procedural sobre tres agentes de una agencia de detectives que combatían el crimen en la ciudad de Los Angeles. Aunque fue cancelada tras cinco temporadas, su repercusión en la cultura audiovisual es tal que se intentó resucitar para nuevas generaciones en su adaptación cinematográfica del año 2000 con éxito de taquilla, pero bastante mediocridad, aunque eso no ha impedido una nueva versión para verano del 2019 con la actriz Elizabeth Banks como directora.

Los Ángeles de Charlie

 

Stop a war with love, make a liar tell the truth

Los 70 es también la década de la princesa más indomable que ha dado la galaxia. Sin Leia no hubiese habido ni rebelión ni esperanza, y sin Carrie Fisher Hollywood se hubiese perdido una de las mentes más mordaces e ingeniosas que ha dado el cine. Como si no nos hubiese dejado ya tipas duras, los 70 cierra con un clásico del terror que presentó a la que ha sido siempre considerada la primera heroína de acción del cine. El 22 de Junio de 1979 se estrena Alien, el octavo pasajero, una de las obras maestras de Ridley Scott con una desconocida Sigourney Weaver que quedaría para siempre unida a su personaje Ellen Ripley en cuya piel se metería en tres ocasiones más, cada vez más curtida, cada vez más fuerte, pero también menos interesante. En Aliens, segunda entrega de la saga, Sigourney se puso a las órdenes de James Cameron, un director cuya segunda película, Terminator, no solo había sido un éxito de taquilla sino que nos presentó a la segunda gran guerrera de los 80. Y digo presentar porque Sarah Connor es en Terminator una dama en apuros, capaz de seguir el ritmo a su salvador Kyle Reese, sí, pero que tendremos que esperar hasta 1991 para verla lista para el combate, convertida en una musculosa guerrera. Ella, y Anne Parillaud en Nikita, que más tarde se convertiría en serie de televisión, inauguran la cuenta atrás del siglo XX ¿Qué mejor manera de empezar una década que dio tantísimos personajes femeninos fuertes? Los 90 parieron a Lisa Simpson, Blossom o a Hermione Granger. Es la década del “Girl Power” de las Spice Girls o de las Power Puff Girls y, si toca hablar de mujeres peleonas, es la década de dos de las más importantes heroínas televisivas. Spin-off de la serie Hércules: Sus viajes legendarios, Xena, la princesa guerrera superó con mucho la popularidad de la serie de origen y convirtió a su protagonista, la neozelandesa Lucy Lawless en todo un icono feminista.

Xena era una historia de expiación en la que su protagonista, que sirvió durante años como señora de la guerra, se convierte en justiciera y dolor de cabeza de guerreros, dioses y demonios, acompañada siempre por la fiel Gabrielle. La receta secreta de la serie residía en la perfecta mezcla de acción, humor y aventuras, además de en su audaz modo de presentar la relación de ambas protagonistas con una sutil, a veces no tan sutil, lectura lésbica.  Aunque la serie terminó en el 2001, su ejército de fans es aun fuerte y, con la esperanza de cazar nuevas generaciones, NBC prepara un reboot para la temporada que viene.

Xena

Dos años después de que Xena comenzara su camino de redención, una joven adolescente llegaba al pueblo californiano de Sunnydale para, durante siete temporadas, librarnos de los vampiros y las fuerzas del mal. La serie Buffy, cazavampiros fue un intento del director Joss Whedon de resucitar el personaje que creó para el guión de la película homónima de Fran Rubel KuzuI. La historia continuaba a la película, pero Buffy pasó a ser interpretada por la actriz Sarah Michelle Gellar. De nuevo, el humor y la acción, provista de una coreografía de peleas impecable, hizo de la serie un éxito casi de inmediato, e inauguró el “buffyverse” que contiene también el spin-off Angel y los cómics que continuaron la historia una vez la serie terminó.

buffy

Unos años más tarde, Josh Whedon volvería a crear personajes femeninos fuertes con capacidad para la lucha cuerpo a cuerpo en Firefly, en donde Gina Torres interpreta a la marcial Zoe Washburne, primera oficial de la nave. Summer Glau, que interpretó a River, utilizó su formación como bailarina clásica para llevar a cabo sus escenas de acción. La serie fue cancelada de forma injusta tras la primera temporada. No tuvo mejor suerte la serie Dollhouse, en donde Whedon contó con Eliza Dushku, con quien ya trabajó en Buffy, cazavampiros, para protagonizar esta serie de ciencia ficción sobre un laboratorio en donde un grupo de personas es reconfigurado con distintas personalidades, recuerdos y habilidades para realizar trabajos y misiones siguiendo las órdenes de aquellos que los contratan.

Los 90 se despidieron con un título que revolucionó los efectos especiales en las películas de acción. Imitada y parodiada hasta el fin, Matrix sigue siendo el mayor éxito de las hermanas Wachowski y Trinity, interpretada por Carrie Anne Moss, es la heroína de fin de siglo. La escena en la que ha de huir del agente Smith y, ante un policía armado, queda estática en el aire mientras la cámara gira en torno a ella antes de pegar una patada es ya historia del cine de ciencia ficción, y su indumentaria resucitó el uso del PVC y el spandex siete años después de que Michelle Pfeiffer se paseara con él por la ciudad de Gotham en Batman Return. Los modelitos de fibras elásticas ceñidos al cuerpo serán uniforme de heroínas que están por venir como Selene en Underworld Aeon Flux.

 

All our hopes are pinned upon you and the magic that you do

El 2000 inauguró el nuevo milenio con dos heroínas que se mueven en la sociedad patriarcal china del siglo XVII. Diez nominaciones mereció la película de Ang Lee, Tigre y dragón, en donde Michelle Yeoh y Ziyi Zhang se entrenaron a conciencia en artes marciales y llevaron a cabo todas las escenas de riesgo. Tan magníficas estuvieron las dos actrices que ambas cuentan con una filmografía llena de títulos de acción. A Ziyi Zhang la veremos próximamente en Godzilla Vs Kong, mientras que Michelle Yeoh se ha convertido nada más y nada menos que en la capitana de Discovery, la nueva serie de Star Trek. Y si hablamos de artes marciales, no podemos olvidar a La novia en busca de venganza en Kill Bill, ni a ella ni a todo el elenco femenino de ambos volúmenes tan letales -o más- que cualquiera de los personajes masculinos.

Tigre y dragón

Un artículo se podría hacer de las heroínas del mundo del videojuego y por eso no podemos olvidarnos de la adaptación cinematográfica de Tomb Raider, el juego protagonizado por la audaz Lara Croft, interpretada en la pantalla por Angelina Jolie. La película, junto a su segunda parte, fue masacrada por la crítica. Por suerte Hollywood no se da por vencido y para la primavera del año que viene tendremos una nueva adaptación, esta vez protagonizada por la actriz sueca Alicia Vikander con guion de una desconocida Geneva Robertson-Dworet a quien también han confiado Dungeons & Dragons y Gotham City Sirens. Y con junto a Lara Croft, no podemos olvidarnos de Alice Marcus (Milla Jovovich) en la saga Resident Evil.

El nuevo milenio supone un enorme salto en la imagen de los personajes femeninos dentro del género de acción. La chica Bond, accesorio erótico del mítico agente secreto resulta algo anacrónico en el nuevo siglo y se exige una renovación que en 2002 llevará a la actriz Halle Berry a interpretar a Jinx, la espía norteamericana de Muere otro día. El personaje de Jinx iba más allá que el de Wai Lin, interpretada por la ya mencionada Michelle Yeoh en El mañana nunca muere. Aunque ya se palpaba un cambio en el modelo femenino de la franquicia, el personaje de Jinx llega incluso a robar protagonismo a James Bond y su éxito fue tal que los estudios MGM llegaron a plantearse un spin-off que, por desgracia, nunca se materializó.

Muere otro día

También el género de fantasía nos presenta en 2003 a una doncella, Eowyn atravesando con su espada al señor de los Nazgûl al grito de “yo no soy un hombre” en El señor de los anillos. Sin duda, Eowyn es el personaje femenino más fuerte de toda la saga. Consciente del poco respeto que su género despierta en los hombres, ha de vestirse de soldado para poder batallar con ellos. Aunque para matar al Rey Brujo necesita la ayuda del hobbit Merry y a pesar de que poco después ha de ser rescatada por Aragorn, Eowyn, interpretada por Miranda Otto, es la única guerrera de la trilogía de El señor de los anillos y entre tanta cota de malla y testosterona, es de agradecer.

 

Change their minds and change the world

He relegado a la mujer de acción a su papel de buena de la peli y he dejado atrás villanas como May Day en Panorama para matar o la T-X de Terminator 3: La rebelión de las máquinas. Antes de los 2000 la mujer de acción en las películas de superhéroes era enemiga de estos. A excepción de la Lois Lane de la serie Lois y Clark, las féminas fuertes en el mundo de los superhéroes eran malas malísimas. Cat Woman, Hiedra venenosa o Ursa son las únicas mujeres fuertes que veremos en el universo DC cinematográfico. Solo las series de animación como La liga de la justicia, Batman o Superman producidas por Bruce Timm tienen luchando a Batgirl, Wonder Woman o Hawkgirl.

Pero el nuevo siglo también nos trae nuevos proyectos de Marvel Comic que hasta ahora había fracasado con todas sus adaptaciones cinematográficas. En el año 2000 se estrena X-Men, dirigida por Bryan Singer. El grupo de superhéroes mutantes estaba repleto de mujeres fuertes, pero nosotros solo teníamos ojos para Mística, la compañera letal de Magneto, interpretada por Rebecca Romijn. Por suerte su maquillaje azul y la capacidad de transformarse en cualquiera no obligaron a la exmodelo a muchos esfuerzos interpretativos, pero si se trata de dar patadas, Rebecca aprueba con nota.

Mística X-men

Con menos éxito Jennifer Garner se enfundó el traje de Elektra para Daredevil, una espantosa adaptación del cómic de Marvel que, sin embargo, supuso el comienzo de toda la franquicia. Uno de sus actores secundarios, John Favreau, aprendió todo lo que no se debía hacer en una película de superhéroes y en 2008 estrenó Iron Man. Pepper Potts, interpretada por Gwyneth Paltrow, tenía el poder de una paciencia infinita con el ególatra Tony Stark, pero no es hasta la segunda entrega de la saga que aparece quien se ha convertido en una de las “pateaculos” más grandes que ha dado el cine, Scarlett “Viuda negra” Johansson. La actriz neoyorkina ya había probado con el género de acción en La isla, pero es tras convertirse en la espía rusa Natasha Romanoff que le cogió el gustillo a esto de las coreografías de lucha y, además de todas las entregas Marvel en las que aparece su personaje, la hemos podido ver también repartiendo a gusto en Lucy o Ghost in the Shell.

Con Viuda negra llegarían otras tantas como la asgardiana Sif de Thor, Bruja Escarlata o Peggy Carter. Esta última, interpretada por Hayle Atwell, a pesar de no tener poderes es capaz de llevar todo un batallón de la Segunda Guerra Mundial. Solo ella podría enamorar a Steve Rogers y por eso, en el 2015, consiguió su propia serie televisiva, titulada Agente Carter y que se ambientaba en el Nueva York posterior a la guerra un año después de que el Capitán América desaparezca en el océano. Con unas coreografías de lucha impecables, la serie consiguió renovar para una segunda temporada, pero, al alejarse del aire detectivesco de la primera para meterse en la trama de la materia cero, la serie perdió fuelle y finalmente fue cancelada. Más suerte tiene por ahora otra heroína Marvel, Jessica Jones, que tras una primera y exitosa temporada tiene ya asegurada la renovación y participa también en el crossover Los defensores, enfrentándose a la mismísima Sigourney Weaver.

En pleno apogeo de las películas de superhéroes Marvel retomó la saga X-Men, que tan espantosamente había cerrado con su tercera entrega, y estrenó X-Men: Primera generación, dirigida por Matthew Vaughn, con un nuevo reparto que llevaba a los mutantes a sus años de juventud. Era difícil superar a la primera Mística, y sin embargo Jennifer Lawrence supo llevarla a otro nivel. La nueva reina de Hollywood, con cuatro nominaciones y un Oscar a sus espaldas, ha sabido elegir bien sus proyectos y, si en X-Men es villana es porque reservó todo su heroísmo para Katniss Everdeen, la protagonista de la saga juvenil Los juegos del hambre. En tierra de nadie entre Battle Royale y Crepúsculo, Los juegos del hambre están protagonizados por Katniss, una adolescente capaz de convertirse en una gladiadora y en líder del levantamiento contra el Capitolio.

Los juegos del hambre

Al dejar la primera década del siglo XXI atrás, Luc Beson dio vida a una asesina con la pretensión de que alcanzara el éxito de Nikita, dura de matar. Protagonizada por Zoe Saldana, Colombiana no pudo recuperar su presupuesto de producción, pero volvió a dejar claro que cuando se trata que crear féminas indóciles, el director francés es el mejor, ¿qué se podría esperar de quien escribió el papel de Matilda en León, el profesional o Leelo en el El quinto elemento?

Con tantos ejemplos como todos los anteriores uno supondría que los espectadores han dejado atrás la inseguridad e intimidación que provoca una mujer al mando de la acción y, no obstante, cuando en 2015 se estrenó Mad Max: Furia en la carretera, colectivos de hombres llamaron al boicot por considerar la película una conspiración feminista en busca de la emasculación. Dejando a un lado opiniones absurdas, lo cierto es que Imperator Furiosa es la respuesta femenina, y sí, feminista, del director George Miller a la franquicia que él mismo comenzó.

Mad Max: Furia en la carretera

 

You’re a wonder, Wonder Woman

La llegada de Patty Jenkins a la dirección de una de las películas de superhéroes más esperadas se produjo tras sus desavenencias con Marvel, que prescindió de ella para Thor: Un mundo oscuro. Antes de que se le diera la oportunidad a esta directora casi desconocida (su filmografía se limita a varios episodios televisivos, dos cortos y la película Monster) solo Kathryn Bigelow ha sabido hacerse un hueco en el thriller y la acción con películas como En tierra hostil, K-19: The Widowmaker o Acero azul. La elección de Patty Jenkins no deja de ser una apuesta osada por parte de Warner. La directora recibió excelentes críticas por Monster, por la que además la actriz Charlize Theron ganó un Oscar, pero la película era un proyecto pequeño sobre la sórdida vida de la asesina Aileen Wuornos, nada más lejos de una película de superhéroes. Y sin embargo la crítica se ha rendido ante ella y los espectadores ya hablan de una de las mejores películas de superhéroes y de la posible salvadora del universo DC.

Wonder Woman aterriza en un terreno cimentado por décadas y décadas de personajes femeninos cuya fuerza evoluciona como lo hacen los tiempos. Cada uno de ellos distinto al resto, desde Yolanda, esa pirata en busca del legado de su padre a La novia enfrentándose a los ochenta y ocho maníacos. De Barbarella abriéndose camino por la galaxia a revolcones a Brienne de Tarth salvando la vida a Jamie Lanister. Todas poderosas, todas femeninas, porque la femineidad es un concepto tan abstracto que no se puede medir por la indumentaria o el maquillaje. Las mujeres se han abierto paso en el género de acción a golpes, como no podía ser de otra manera y no permitirán que les saquen de él. Si Bonnie Tyler suplicaba por uno, Tina Turner dejó claro que ya no necesitábamos otro héroe. Dejad paso, las chicas han llegado.

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