Maravillosa familia de Tokio

Yôji Yamada nos acercó en 2013 el mundo de las familias japonesas con Una familia de Tokio, y ahora regresa de nuevo con la que bien podría ser la parodia de su predecesora, Maravillosa familia de Tokio, una película muy diferente en estilo a su anterior trabajo, alejándose del drama para hacernos reír con una comedia de enredos sobre el deterioro de la convivencia familiar.

Yôji Yamada se arriesgó mucho con Una familia de Tokio, pues no era una tarea sencilla realizar un remake del clásico de Yasujiro Ozu Cuentos de Tokio, una de las mejores películas de la historia desde su estreno en 1953, quedando finalmente en una imitación del original pero que estimulaba lo suficiente como para servir de homenaje a la vez que pudo deleitar a los desconocedores de la obra de Ozu. A quienes vieron con malos ojos que en Una familia de Tokio algunas de las interpretaciones rozaran la caricatura y sólo unos pocos parecían estar muy inspirados, como Kazuko Yoshiyuki y Yu Aoi, tendrán este mismo problema elevado al cubo con Maravillosa familia de Tokio, donde la totalidad de los personajes tienen su vis cómica, rozando lo absurdo, repitiendo con el mismo reparto principal, casi a modo de “díptico” de la familia japonesa.

Crítica completa aquí.

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