Crítica de ‘El círculo’: Orwell versión Google

Las críticas de Cristina Pamplona “Cris Kitty Cris”: El círculo

Cuando Dave Eggers publicó”El círculo”, una novela distópica en la que todo el mundo está controlado las veinticuatro horas por una compañía al estilo Google, la historia parecía pertenecer a una ficción conspiranoica. Sin embargo, hace solo unos días nos enteramos de que, solo en el 2016, la agencia de seguridad nacional de EE.UU. interceptó más de 150 millones de llamadas telefónicas en nombre de la seguridad, y ahora toca preguntarse si, efectivamente, estamos viviendo en un mundo en el que la cortina que cubre nuestra privacidad es cada vez más transparente.

Dirigida por James Ponsoldt (Aquí y ahora, El último tour) y adaptada a guion por el propio Eggers, El círculo es la historia de Mae Holland, una joven de vida gris, encerrada en la cotidianidad de un empleo que odia y preocupada por la situación económica de su familia que se enfrenta a los carísimos tratamientos para la esclerosis múltiple que sufre su padre, hasta que un día consigue un empleo en la más moderna compañía tecnológica del planeta: El círculo. En un entorno ideal con restaurantes, museos, compañerismo y fiestas constantes, Mae se ve seducida y empujada a una vida sin secretos, acompañada las veinticuatro horas por una cámara. Con el fin de vivir en un mundo sin crímenes, corrupción o mentiras, todos debemos ser transparentes, pero Mae no solo exhibe su vida, sino la de todos aquellos que la rodean, lo quieran o no, porque en un mundo de transparencia, el deseo de intimidad es ir contra el sistema.

Cuatro años separan la publicación del libro de Dave Eggers de su adaptación cinematográfica y Edward Snowden nos ha hecho más crédulos en cuanto a conspiraciones gubernamentales. Pocos siguen creyendo tener el control sobre la privacidad de aquello que hacen, por eso El círculo, aunque exagerado al máximo, no describe una situación tan distinta a la que vivimos en la actualidad. Eso, y el hecho de que el concepto de Gran Hermano tiene ya casi setenta años, desde que apareciese en “1984” de George Orwell, hace que El círculo no ofrezca nada original.

A eso hay que sumarle un trato de los personajes demasiado superficial. A excepción de la protagonista, interpretada muy eficazmente por Emma Watson, el resto se pasean por la pantalla sin que sepamos sus pretensiones o motivaciones. Karen Gillan, que aquí se mete en la piel de Annie, la mejor amiga de Mae, pasa de la hiperactividad a un estado depresivo sin que sepamos a qué se debe. John Boyega, como Ty, apenas tiene papel y el poco que tiene no explica cómo o por qué mantiene su estatus dentro de El círculo, si no está de acuerdo con sus políticas. Y la presencia de Tom Hanks parece deberse solo al capricho de los productores por poner un actor de renombre en el póster. En cuanto a Ellar Coltrane, el chico al que vimos crecer en el experimento cinematográfico de Linklater Boyhood, resulta el más plano de todos en la piel de Mercer, el exnovio de Mae, que, a pesar de ser el desencadenante que nos llevará al final de la historia, no conocemos ni despierta ningún interés. Quizá lo más agradable del reparto es ver a Bill Paxton en su último papel en el cine, interpretando al padre de Mae.

El círculo es un tecno-thriller vacío que lanza algunas preguntas interesantes como hasta qué punto podemos sacrificar nuestra intimidad en nombre de un bien mayor, y se defiende bastante bien para mantener al espectador entretenido, pero su falta de suspense y su guion, que no consigue atravesar la superficie del posible potencial de la historia, la condenan a ser fácilmente olvidable.

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