Crítica de ‘Backseat fighter’: La sombra de Winding Refn es alargada

Las críticas de Óscar Márquez: Backseat fighter

Un hinchadísimo Iván Sánchez (que deja bastante poco a la imaginación y participa como productor) interpreta en Backseat fighter a un luchador clandestino sin rumbo fijo cuyo camino se cruza con el de una joven prostituta (interpretada por Martina García) complicando una historia más allá de lo que en principio puede parecer.

Con unas interpretaciones correctas, sin salirse de lo esperado, pero conscientemente forzadas y con unos diálogos mínimos (más que aportar introspección a la trama ralentizan la presentación de personajes, construidos a partir de silencios y miradas intensas), Backseat fighter se debate claramente entre la admiración hacia Nicolas Winding Refn y un autoimpuesto homenaje (cercano a la parodia) al cine de carretera clásico americano.

Las influencias de las dos primeras películas de Winding Refn (Drive y Sólo Dios perdona) son evidentes y es inevitable la comparación con el esquemático personaje protagonista taciturno y poco hablador, que está metido hasta las cejas en negocios turbulentos, tiene un oscuro pasado y que encuentra al amor de su vida sin proponérselo, cuando ha decidido abandonar todo contacto con el ser humano y rechazado sus sentimientos.

Esta comparación con las películas protagonizadas por Ryan Gosling es el mayor lastre con el que tiene que cargar Backseat fighter, a pesar de contar con un guión basado principalmente en los enfrentamientos físicos de los protagonistas y estar impregnada de los típicos anacronismos de una ópera prima (mezcla los moteles baratos de los años 50 con vehículos de alta gama o móviles de tecnología punta con los teléfonos de disco).

Además, acumula una larga lista de constantes reincidencias en los tópicos del género: un musculado protagonista poco hablador, una chica que vende su cuerpo mientras huye de su pasado, un obeso jefe con gran corazón y un villano que sólo sabe gritar órdenes a su legión de lacayos incompetentes. Todo sobresaturado con una persistente banda sonora que busca el drama en todo momento y apenas deja una escena sin música, recargando la trama en exceso.

A favor del director debutante Mario Pagano (quien también ha producido y escrito el guión) está su habilidad para colocar la cámara en el mejor lugar posible, crear planos dignos de un director más experimentado y tener a su lado a un director de fotografía con el que consigue crear un producto decente y que hace que tengamos grandes expectativas para su próximo trabajo.

Backseat fighter está rodada incomprensiblemente en inglés (obviamente para su proyección internacional), pero entretiene lo suficiente al público medio castellano parlante. Queda patente que la experiencia del equipo técnico compensa una evidente falta de fondos económicos en un proyecto que ha tardado más de tres años en salir adelante, además, la película contiene unas peleas perfectamente coreografiadas que no tienen nada que envidiar a propuestas más solventes de producción extranjera.

También te puede interesar

Deja un comentario