La música de ‘La Princesa Prometida’ (1987), de Mark Knopfler

Hoy no vamos a hablar sobre la banda sonora de una película. Hoy vamos a tratar la música de un cuento. Pero no de un cuento cualquiera. La música que vamos a analizar es la del cuento que Peter Falk le cuenta a su nieto Fred Savage cuando le va a visitar porque está enfermo. La historia de amor entre Westley y Buttercup.

Se ha llegado a decir que pocos cuentos tienen una música tan bonita. Y creo que es una frase tan simple y a la vez tan completa que no haría falta seguir profundizando en el análisis de esta banda sonora.

Si a esto le añadimos que el compositor de esta partitura es el líder de una de las mejores bandas de rock de todos los tiempos, todo empieza a cobrar sentido.

Corría el año 1987 cuando Mark Knopfler (Dire Straits), después de triunfar con el álbum “Brothers in Arms”, se puso manos a la obra para componer la música de una película que iba a dirigir Rob Reiner.  El director no conocía personalmente a Mark Knopfler, pero sabía que éste era el único que iba a ser capaz de crear una música que captara la peculiaridad y romanticismo de La princesa prometida. La historia nos dice que Knopfler aceptó con la condición de que en la película apareciese la gorra de beisbol que llevó Reiner cuando interpretó a Marty DiBergi en la película This is Spinal Tap. Ésta (o más bien una réplica de la misma) aparece colgada de un armario en la habitación del niño, así que Reiner cumplió su palabra. Años después Knopfler diría que todo fue una broma. Pero el director estaba tan convencido de la valía de Mark Knopfler para crear la banda sonora que no quiso arriesgar su presencia y se tomó la extraña petición muy en serio.

La princesa prometida es una película de aventuras, de amor verdadero, de buenos y malos, de piratas, de luchas entre espadachines y rescate de princesa en un enorme castillo, de bufones y traiciones, venganza, héroes y villanos. Aventuras, humor, amor, acción.  Todo un reto para Mark Knopfler y Willy DeVille.

La banda sonora es una delicia, sencilla y perfectamente unida a la película. Y emotiva, muy emotiva. Quizá predomine en exceso los temas más románticos, dejando a un lado las escenas de batallas. Se ha dicho que la banda sonora que estamos analizando no es apta para una batalla. Hay melodías muy variadas, pero siendo una película de aventuras, se echa en falta temas más movidos. Eso no quita para que estemos ante una obra que rebosa calidad lo mires por donde lo mires.

Se ha llegado a escribir que es una música que no molesta en ningún momento, que apetece siempre escuchar, y que viste de gala a la película, aportándole calidad y haciendo que las escenas nos parezcan más hermosas de lo que realmente son.

La canción principal, “Once upon a time…Storybook Love”, estuvo nominada a los Óscar y a los Grammy, pero, desgraciadamente, no se llevó ninguno de los dos (Dirty Dancing y Los Intocables de Elliot Ness con un enorme Ennio Morricone se los arrebataron). Es el tema que más predomina en la película, y el más significativo.

También tenemos que mencionar otras composiciones, como “I will never love again”, cargado de emotividad y de sentimientos. O “The sword fight”, que, como su nombre nos indica, nos mete de lleno en plena batalla entre dos espadachines, y donde la música acompaña de manera casi coreográfica a los movimientos de Iñigo Montoya y el Pirata Roberts.

Lo que caracteriza a la banda sonora de La princesa prometida es que puedas asociar cada composición con el momento de la película en la que suena muy fácilmente, y asociarlo a los diversos protagonistas que aparecen en ella. Algo nada fácil de conseguir, pues son muchos los personajes que aparecen durante toda la película, y muy diversas las situaciones que nos ofrecen (batalla, amor, traición, persecución…).

A pesar de que no fue un éxito en taquilla, La princesa prometida es una película que ha ido haciéndose un hueco en las llamadas imprescindibles con el paso del tiempo, hasta llegar a convertirse en una película de culto. Pertenece a ese grupo de películas de fantasía de los ochenta que ha marcado a toda una generación. No tiene un guión especialmente brillante ni unas interpretaciones de Óscar. Pero tiene carisma. Tiene glamour. Y, desde luego, tiene una banda sonora que ha contribuido a su éxito de manera esencial.

Os dejamos con el podcast en el que podéis escuchar las pistas de audio que aquí citamos:

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