Crítica de ‘Tomorrowland. El mundo del mañana’: Una inyección de optimismo

Las críticas de Óscar M.: Tomorrowland

Pocas películas consiguen transmitir tan buenas vibraciones como Tomorrowland. El mundo del mañana desde el mismo primer momento en el que empiezan a sonar los compases de la música compuesta por el magnífico y versátil Michael Giacchino.
Pero Tomorrowland. El mundo del mañana no es sólo una sobredosis de azúcar o un chute de 100 gramos de antidepresivos. Más allá de la semilla que siembra la película que te anima a mirar al futuro con optimismo, hay un gran trabajo de efectos visuales que eleva la categoría de cine de fantasía a un límite que pocas van a alcanzar (aunque lógicamente el 90% está hecho con pantalla verde, la postproducción de la película avergüenza a otras con más presupuesto), convirtiéndola en un referente para la posteridad.

Brad Bird sabe cómo manejar un guión que bien podría ser el de una mala y aburrida película de animación (como le pasó a Final Fantasy) y convertirlo en algo absolutamente creíble y admirable. Consiguiendo que la historia cale en la audiencia y pida saber más del tiempo que el personaje joven interpretado por George Clooney estuvo en ese mágico lugar.
Obviamente hay agujeros en el guión que cualquiera que piense un poco notará (el lápiz de Damon Lindelof está por ahí haciendo de las suyas), como la poca preocupación familiar ante la ausencia del niño durante casi 20 años. Pero son rápidamente olvidables si uno se rinde a la magia que se desarrolla ante sus ojos en formato de unos y ceros.
Con un guión clásico (inspirado en las películas de ciencia-ficción de los años cincuenta), un buen puñado de referencias a la cultura popular (hay tantas -sobre todo en la tienda- que son innumerables, pero la que han dejado a la serie Dragones y mazmorras al principio casi hace que se me salten las lágrimas), un humor constante que te hace tener la sonrisa perpetua durante todo el metraje, unas dosis de misterio bien equilibrado y un villano suave, consiguen una película para toda la familia que no aburrirá ni a niños ni a adultos (aunque los pequeños no captarán toda la intención).
La película se permite hasta el lujo de criticar la sociedad mercantilista y política actual, y no lo hace sólo con frases o con imágenes, también le da una buena (y merecida) leche en la cara a los gobernantes que se creen con la capacidad de despilfarrar el dinero público mientras mienten a los habitantes de sus ciudades. Una muestra de ello es haber rodado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, un derroche de dinero de los contribuyentes que no generará beneficios hasta dentro de décadas y que es la mejor muestra del egoísmo y la corrupción del ser humano.
Clooney confirma la solvencia interpretativa a la que nos tiene acostumbrados, pero no destaca en Tomorrowland. El mundo del mañana, aunque sus compañeros de reparto (Thomas Robinson, Britt Robertson y, muy por encima, Raffey Cassidy) dejarán a más de uno en más de una ocasión con la boca abierta.
El espectador que no salga de la sala con el ánimo por las nubes y unas ganas incontenibles de ser feliz, definitivamente, no tiene alma. Parafraseando la frase de la serie Friends, ver Tomorrowland. El mundo del mañana “es como Papá Noel… colgado de Prozac… en Disneylandia… ¡echando un polvo!”. Cuando aparecen los títulos de créditos, después de dos horas, ya no existen los problemas, sólo hay esperanza en el futuro.

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘Tomorrowland. El mundo del mañana’: Una inyección de optimismo

  • el 27 mayo, 2015 a las 4:07 pm
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    Durante Toda la pelicula estuve esperando que se pusiera emocinante y entretenida. Se paso la pelicula completa y aun sigo esperando que se componga,jajajaja..

    Nunca antes una pelicula me habia producido tanto sueño como esta Tomorrowland..

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  • el 30 mayo, 2015 a las 10:40 pm
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    Viendo Tomorrowland he disfrutado como un enano, tanto o más que mis hijos. Es una peli fantástica de aventuras "de las de antes" y una inyección de optimismo y motivación. Si te consideras soñador, tienes que verla… da igual lo que te cuenten. Por cierto, un orgullo que hayan elegido Valencia para parte del rodaje… perfectamente reconocible durante gran parte del metraje. Moleste a quien moleste, la CAC ha puesto a Valencia en el mapa…

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