Crítica de ‘Chappie’: Robots, alma y violencia

Las críticas de Óscar M.: Chappie

El particular director Neill Blomkamp escribe y dirige su tercera película, Chappie, tras conseguir el respeto del público y el interés de los estudios con Distrito 9 y Elysium, dos obras clave a tener en cuenta dentro del género de la ciencia ficción actual.
Blomkamp sigue una evolución bastante clara en su filmografía: con un debut brillante, donde demostraba que no era necesario un gran presupuesto para conseguir una cinta creíble sobre extraterrestres y continuando con una película futurista que mira al espacio exterior para que los espectadores presten atención a las injustas e insuficientes políticas de inmigración del planeta Tierra.
Ahora con Chappie vuelve a situar la acción en Johannesburgo y retoma la idea de su propio cortometraje Tetra Vaal (nombre de la empresa ficticia que fabrica los robots, pero tiene el peor sistema de seguridad del mundo), donde, en un futuro cercano, la ciudad más poblada de Sudáfrica está al borde de la desesperación y la violencia campa a sus anchas entre sus calles. El departamento de policía consigue un acuerdo con una empresa privada para que sus robots sirvan como apoyo en su lucha contra el crimen.
Este planteamiento inicial (muy similar al de Robocop) es el primer paso en la típica evolución lógica de la Inteligencia artificial: cuando el robot toma conciencia de sí mismo y que el espectador no se sorprenda si encuentra conexiones con 2001: Una odisea en el espacio, Terminator, Yo, robot o Cortocircuíto, (puesto que todas parten de la misma idea original) o incluso las últimas en llegar, como Transcendence, Her o Lucy.
Chappie (al que pone voz y captura de movimiento Sharlto Copley) es un robot policía reprogramado y con capacidad de aprendizaje y decisión, protagonista absoluto de la trama, consigue ganarse la simpatía del público sin el sustento de una cara humana, sólo con los gestos que el androide va copiando de los humanos que le rodean.
La película va más allá del simple entretenimiento cinematográfico y transmite una feroz crítica al sistema educativo actual y a la educación infantil en familias desestructuradas y sin valores morales: los cuales moldean el carácter de los niños. En el caso de Chappie “recién nacido” se encuentra rodeado de un grupo de delincuentes, donde tendrán a una destacada Lady Gaga yonki por madre y a un ambicioso psicópata violento por padre, lo que provocará la aparición de sentimientos encontrados con los humanos.
Los “padres” adoptivos del robot son dos de los integrantes del grupo musical Die antworrd, los cuales incorporan a la película su particular y personal estilo, su vestimenta (creada por ellos y utilizada en sus conciertos) y sus tatuajes, consiguiendo una verosimilitud extrema que puede confundir al espectador pensando que el estilismo es consecuencia del diseño de producción, pero lo que sucede es que Blomkamp ha conseguido un gran acierto al incluir en el reparto a Ninja (Watkin Tudor jones) y Yo-Landi: una pareja de delincuentes mucho más creíble que la de Oliver Stone para Asesinos natos.
Sigourney Weaver aparece en un papel secundario (aunque mucho más importante que en Exodus: Dioses y Reyes), aunque es Hugh Jackman quien se esfuerza más en un papel totalmente opuesto al de Lobezno y consigue destacar, junto al creador del robot (interpretado por Dev Patel) aunque este último sea un mero accesorio para el trabajo de Copley como Chappie.
Conociendo la trayectoria de Blomkamp, los efectos especiales son absolutamente realistas y la película tiene una estupenda postproducción, de la que tienen que aprender muchas otras sagas fantásticas basadas en la pantalla verde (como Underworld o Resident evil, que se han abandonado a una infografía barata y con deficientes resultados en pantalla, y de la que tampoco se libran la horripilante Oz, un mundo de fantasía o la trilogía de El hobbit). El director es capaz de conseguir más con una eficiente y trabajada postproducción que Disney con sus miles de millones de presupuesto.
El guión consigue mantener la acción y la tensión durante todo el metraje, teniendo como resultado una película interesante, amena y entretenida, con leves toques de humor, pero donde prima la crítica a la educación. Todo salpicado con una perpetua música hip-hop, electrónica y techno, tanto la compuesta para la película como las canciones utilizadas del grupo de techno-rap Die antworrd.
Blomkamp ha pasado de alienígenas instalados en La Tierra a cyborgs que intentan salvar la humanidad y ahora nos trae a robots con ansias de descubrir el alma humana. A saber con qué nos sorprenderá en la próxima entrega de la saga Alien.

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3 comentarios sobre “Crítica de ‘Chappie’: Robots, alma y violencia

  • el 10 marzo, 2015 a las 11:34 am
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    Ummmm… leyendo la crítica no me queda claro si te ha gustado la película. No veo ninguna valoración personal, merece la pena? Es tan poco sorprendente y tan previsible como parece por los trailers? Porque la verdad es que parece más de lo mismo por la trama que nos presentan.

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  • el 12 marzo, 2015 a las 3:00 pm
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    La película me pareció estupenda accion, comedia y drama con un final sorprendente me dejo con deseos de saber cuanto madurara Chapie. La recomiendo 100 %

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  • el 16 marzo, 2015 a las 12:08 pm
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    Hola Javier,

    Siento mucho que no te haya parecido una crítica personal, pero la verdad es que sí que me gustó la película y la recomiendo.

    Un saludo.

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