Crítica de ‘Invencible (Unbroken)’: Una forma humana y dura de plasmar la II Guerra Mundial

Las críticas de David Pérez “Davicine”: Invencible (Unbroken)


Normalmente, cuando vamos a ver una película biográfica -o biopic, como prefiráis- tenemos la sensación de partir con desventaja pues sabemos casi siempre como va a terminar, perdiendo quizás cierta tensión en lo que respecta a películas bélicas o de suspense pues sabemos quienes van a sobrevivir y quienes no, pero eso no sucede con Invencible a pesar de conocer de antemano el desenlace.

Angelina Jolie es la encargada de dirigir y producir este drama épico acerca de la vida del recientemente fallecido piloto y héroe de guerra Louis “Louie” Zamperini, adaptado a partir popular libro escrito por Laura Hillenbrand “Invencible” en 2010.  Tanto Jolie como Zamperini han vivido en Hollywood Hills y se convirtieron en grandes amigos durante los meses de desarrollo y preproducción de la película, en los que el héroe de guerra contaba su accidentada vida a la cineasta, lo cual se nota a la hora de mostrarnos con detalle cada uno de los sentimientos que vive el protagonista de la película, interpretado por Jack O’Connell.


La película narra las aventuras y desventuras de Zamperini que junto a dos tripulantes sobrevivió 47 días en una balsa después de que su bombardero se estrellara, antes de ser capturados por la marina japonesa y mandados a un campo de prisioneros durante la II Guerra Mundial, pero eso no es lo único que nos muestran en la cinta, pues nos presentan al protagonista desde su infancia, la dura infancia que vivió siendo un inmigrante italiano en Estados Unidos, y todo lo que tuvo que superar para ser aceptado por la comunidad. De la misma forma, veremos su evolución hacia el gran atleta que consiguió ser, y su posterior sufrimiento en la guerra. Muchas variantes y giros en una trama que nos mete de lleno en la piel del protagonista.

Nadie pone en duda que Jolie es una actriz fascinante, y ahora es una directora de cine en toda regla, consiguiendo trasladar a la pantalla grande historias impresionantes con gran maestría, dejando claro su interés por la violencia y el daño que los hombres infligen en la guerra, pues casi no hay personajes femeninos, y durante gran parte de la película, O’Connell está despojado de ropa, rozando lo insano en lo que a delgadez se refiere, y sufriendo como si hubiera nacido para ese destino, llegando el climax de la tensión con el enfrentamiento interpretativo entre el protagonista y el comandante de prisioneros de guerra conocido con el apodo de “El pájaro” e interpretado por Takamasa Ishihara, más conocido como Miyavi, de quien guardamos de todo menos cariño y cuyas interacciones rozan lo sadomasoquista y recuerdan en gran parte a la magistral Feliz Navidad Mr Lawrence, con Ishihara tergiversando la frase “usted es como yo”.

Jolie ha sabido sacar lo mejor de sus actores, y a O’Connell le ha regalado algunas escenas en solitario para que demuestre su saber hacer, sobre todo en las secuencias de sufrimiento y dolor, que no son pocas, consiguiendo convencernos como el joven Zamperini, capaz de ir de un extremo a otro, rozando los límites del ser humano en lo que a capacidad física e intelectual se puede llegar cuando parece que todo te va a salir mal y el mundo está en tu contra.

A pesar de parecer lo contrario, la película nunca se deleita en el sufrimiento humano, aunque recurre a él de una manera persistente, pero al fin y al cabo es una historia real, y Zamperini sobrevivió a horrores inimaginables, pero dentro del contexto de la película la tortura en ocasiones llega a parecer repetitiva y masoquista, subiendo la apuesta poco a poco, hasta ver lo que es capaz de aguantar Louis.


Completan el reparto Domhall Gleeson y Finn Wittrock en los papeles de Phil y Mac, los dos compañeros con los que Zamperini naufragó, estando Gleeson excelente como el amigo fiel que sirve como ocasional guía espiritual a Louie; Garrett Hedlund y John Magaro como los dos prisioneros de guerra que crean lazos de camaradería durante su cautiverio; y Alex Russell es Pete, el hermano de Zamperini.

Ya sea con escenas en tierra, aire o mar, todas ellas rodadas en localizaciones australianas, el director de fotografía Roger Deakins ofrece bellas imágenes de gran riqueza y claridad, con una elegancia reseñable combinada con un juego de luz y oscuridad que otorga a la película una paleta ricamente satisfactorio. Consiguen que las imágenes nos muestren las experiencias vividas en dichos lugares a través de meticulosas recreaciones del diseñador de producción Jon Hutman, trasladándonos al interior de Omori y Naoetsu, campamento al que Zamperini fue trasladado en marzo de 1945. También hay que destacar la fluidez del trabajo de cámara en los interiores estrechos de los B-24s, gracias en gran parte al trabajo del asesor Bob Livingstone, sin olvidarnos de destacar el impecable trabajo de diseño de vestuario de Louise Frogley.


El debut como directora de Jolie fue con En tierra de sangre y miel, una película que mostraba una historia más íntima, pero no menos brutal, sobre el sometimiento sexual de la mujer durante el conflicto de Bosnia-Serbia. En Invencible trabaja con un lienzo mucho más grande, y une las piezas con habilidad, dejando claro que sus películas tienen que hacernos pensar sobre el sufrimiento humano, aunque para ello a veces roce el exceso.

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