Crítica de ‘Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?’: Un tema espinoso tratado con ingenio y humor

Las críticas de David Pérez “Davicine”Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?

No hay nada como una buena comedia para conseguir que olvidemos todos los problemas que podamos tener, y Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? tiene todos los ingredientes necesarios para que desconectemos en el cine y pasemos 90 minutos de buen humor, sin parar de reir, gracias a un humor inteligente, ácido y un reparto espectacular, siendo éstos sólo algunos de los puntos a favor que han convertido la película en un auténtico fenómeno en toda Europa.
Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? está dirigida por Philippe de Chauveron y cuenta con un reparto coral encabezado por el actor francés Christian Clavier (mítico en Los Visitantes y reconocido mundialmente por películas como Astérix y Obélix contra César) junto a actrices como Chantal Lauby y Élodie Fontan, entre otras. 

En la película nos presentan a Claude y Marie Verneuil, un matrimonio muy tradicional, ambos católicos y padres de cuatro hijas, a las que han tratado de inculcar sus valores y costumbres. Pero no siempre ha sido una tarea fácil… La pareja no ha tenido más remedio que aceptar que su hija mayor se casara con un musulmán, que su segunda hija se casara con un judío y la tercera con un chino. Aunque el matrimonio trata de mantener una mente abierta, en el fondo, siguen depositando todas sus esperanzas en su hija menor, y esperan que al menos ella se case por la iglesia.
Una situación quizás exagerada la de esta familia, pero llevada a escena con fantasía, humor y mucha profundidad, consiguiendo incluso provocar empatía con un personaje que podría ser detestable, interpretado por Christian Clavier, pero a quien cogemos incluso cariño y entendemos lo que le sucede, y es que cuando hay una buena interpretación, con buenos diálogos, y una gran dirección, es difícil que no nos metamos de lleno en la película, siendo esas las tres condiciones esenciales para el éxito de una comedia.
Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? está repleta de grandes conversaciones y escenas hilarantes, sobre todo en las comidas familiares, con algunos momentos álgidos como La Marsellesa cantada por los esposos de las hijas con la mano sobre el corazón, el funeral de un prepucio o una memorable Misa de Navidad, siendo todos ellos momentos irresistibles e inolvidables.

Una parte inteligente de la película es que ha hecho que no se vea en ella una afiliación política muy precisa, ya que tiende a borrar todo el aspecto social del problema del racismo en Francia, y eso que se habla mucho de política en la cinta. Por un lado afirma que todo el mundo merece una oportunidad, que los franceses de origen extranjero son franceses como los demás y que los matrimonios mixtos son una cosa buena y hermosa, siendo todos los hombres hermanos. Por otro lado, muestra escenas de patriotismo pasado de moda, como la citada escena de La Marsellesa, proclamando su orgullo nacional con la mano en el corazón. Contrapuntos que no dejan claro su afiliación, pero que tampoco es necesario para conseguir su objetivo.

En cuanto a los diálogos, han sabido llevar al límite comentarios racistas pero siempre desde el respeto, teniendo replica en todas las direcciones, y consiguiendo que no los veamos como algo malo, sino como algo anecdótico que nos saca más de una carcajada, como la célebre conversación en la que Claude pregunta si “Hay muchos inmigrantes en Costa de Marfil”, y ante la respuesta “Sí, libaneses, árabes, chinos…”, él replica “Al menos no tienen negros”.
Pero no sólo nos hacen reír, sino que también nos hace reflexionar y debatir, pues como toda buena comedia lleva un mensaje serio en el fondo, y aquí se trata de una sencillez bíblica: todo el mundo es un poco racista en Francia (incluyendo aquellos que se consideran a sí mismos como víctimas del racismo), pero en realidad nadie lo es. 
Puede que Philippe de Chauveron haya realizado una comedia que no sea nada novedosa y que utilice todos los clichés racistas conocidos, pero no por ello deja de ser una gran comedia, hilando las bromas con gran destreza, y con una interpretación redonda y un gran sentido del ritmo que nos llena de alegría y tolerancia.

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