Crítica de ‘Interstellar’: Epopeya galáctica

Las críticas de Óscar M.: Interstellar
Tras resucitar al caballero oscuro en el cine y demostrar que, cuando quiere, puede crear maravillas cinematográficas que no dejan indiferente a nadie (como Memento u Origen), Christopher Nolan se atreve ahora a mirar a las estrellas y ofrecer una oda a los viajes galácticos y un homenaje a los conquistadores con Interstellar.
Lo hace situando la acción en un futuro sin fecha en el que La Tierra está a una generación de convertirse en un absoluto desierto, donde escasea la comida y la extinción de la raza humana está cerca. El debido y esperado giro de los acontecimientos relacionará a un expiloto de aviones con un proyecto para ir más allá de nuestro sistema solar y buscar una salvación para la humanidad.

Nolan (tanto el guionista como el director) se intentan acercar a otras aventuras espaciales como Alien o intentan homenajear a 2001: Una odisea del espacio, pero el tono en esta ocasión es excesivamente serio y trascendental, lo cual distancia a la película de anteriores viajes interestelares cinematográficos y lo acerca técnicamente más a propuestas como Gravity.
En este caso, los diálogos son profusamente técnicos (más que visualmente, la tecnología vista aunque futurista es poco fantástica), obligando al espectador a que esté permanentemente atento de un vocabulario complejo (aunque no excesivamente complicado) acerca de la ciencia y las posibilidades científicas que entraña el viaje y las probabilidades de éxito o fracaso.
Al igual que en la obra de Stanley Kubrick, los hermanos Nolan se atreven a rozar levemente las preguntas clásicas acerca de la existencia de Dios, de los extraterrestres y la conexión cósmica u orden espacial existente entre el universo y los habitantes del planeta Tierra, aunque sin llegar a ninguna conclusión tangible, dejándolo como una cuestión secundaria y subyacente durante todo el metraje, exceptuando el tema del amor, epicentro del mensaje.
Y, aunque el drama humano sea imprescindible como motivación para la incursión del protagonista en la aventura (con el consecuente rechazo que provoca en la audiencia la sensiblería y el llanto fácil de familia desestructurada), está más remarcado en el tráiler que en la película, lo cual es un alivio y un acierto, aunque el fantasma de la ausencia paterna sobrevuele toda la trama ambientada en La Tierra.
El núcleo de la historia intenta asemejarse a los viajes hacia lo desconocido que emprendían los descubridores de la edad media o los griegos antes que ellos, con la consecuente búsqueda de nuevos horizontes, pero en el fondo todo se reduce al viaje del héroe por encontrar la verdad, la redención personal y, en última instancia (y en este caso), la salvación de la humanidad.
Interpretativamente, Matthew MacConaughey se explaya en casi todas las escenas y, aunque su trabajo sea correcto y destacable (como el del resto de actores con sus respectivos y breves momentos lacrimógenos), no consigue que nos olvidemos de su excesivo moreno artificial de cama de rayos uva. Estuvo mucho más acertado y empatizaba mejor con la audiencia en Dallas buyers club. Del resto del reparto clásico de todas las producciones de Nolan destaca Anne Hathaway, que sobresale con una interpretación algo más elevada que la del resto del correcto reparto.
La música compuesta por Hans Zimmer está excesivamente presente, es muy constante, persistente y está deliberadamente subida de tono y volumen. Tremendamente épica, grandilocuente y pomposa (para la mayoría de escenas), en los planos espaciales Zimmer incluso se permite el lujo de incluir composiciones musicales que se asemejan a la música clásica, algo que ya hizo Kubrick hace casi 50 años.
Pero el revés musical no empaña unos efectos especiales de última generación, que otorgan un realismo a la producción más allá de las clásicas pantallas verdes y los escenarios son casi palpables (mucho más creíbles que los de la bucólica Avatar), y un argumento que es un tremendo círculo perfecto de casi tres horas donde casi todas las tramas y escenas están explicadas e interconectadas… dejando un par de cabos sueltos (con paradoja espacio-temporal incluida) tal vez para una posible secuela, Warner no lo quiera.

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5 comentarios sobre “Crítica de ‘Interstellar’: Epopeya galáctica

  • el 6 noviembre, 2014 a las 6:55 pm
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    Tengo muchas ganas de verla, ojalá hubiera estado disponible para la Fiesta del Cine.

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  • el 9 noviembre, 2014 a las 1:40 am
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    A mí no me gustó. La historia que intentan contar es un disparate total. Y la relación con la hija… bueno no quiero adelantar el final.

    Muy decepcionante a mi modesto modo de ver.

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  • el 9 noviembre, 2014 a las 3:22 pm
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    Una película maravillosa , salí del cine queriendo viajar a las estrellas

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  • el 10 noviembre, 2014 a las 7:31 am
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    Son de esas peliculas que van a despertar amores u odios, donde no hay puntos intermedios, la tomas o la dejas, la trama sino entendes una goma o no te despierta interes sobre la astrofisica, los agujeros negros, los viajes en el tiempo y la fisica cuantica, y….te vas a quedar bastante afuera, no vas a entender bien, ya no vas a conectar con la pelicula, entrar en su juego y te va a parecer bastante floja, yo tuve momentos en los que entendi y otros que no, igualmente me gusto bastante pese a haberme quedado en bolas en varios momentos en los que ya no entendia bien que pasaba. No es una pelicula facil, ni para cualquier tipo de publico.

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