Crítica de ‘David Bowie is’: Un detallado y emocionante viaje musical

Las críticas de Óscar M.: David Bowie is
Como no sólo de ficción cinematográfica vive el cinéfilo, la visualización del documental sobre la exposición dedicada a Bowie y llamada David Bowie is (tanto la exposición como el documental) es más que recomendable para todo el público (melómano o no, seguidor del cantante o no) que tenga un mínimo interés musical.
La exposición fue organizada por el prestigioso Victoria & Albert Museum de Londres, y presentaba la primera retrospectiva sobre la extraordinaria carrera del artista a través de más de 300 objetos (entre los que se incluyen letras de canciones escritas a mano, trajes originales, fotografías o proyección de vídeos musicales).
El documental está dividido en partes, similares y con el mismo nombre de las salas que abarca la exposición, y cuenta con una realización característica de documentales, aunque lo más curioso son los constantes saltos atrás y adelante en el tiempo de la carrera de Bowie (incluyendo declaraciones de colaboradores y asistentes a la exposición), creando una interconexión gigante durante todo el metraje, mezclando hábilmente influencias e influenciados por sus actuaciones y canciones.
Lo único recriminable podría ser el apartado ‘David Bowie es actualidad’ (donde se incluyen las declaraciones de los colaboradores o historiadores), ya que se ha grabado con público y no se han editado los aplausos ni los saludos, por lo que al tercer o cuarto bloque el ritual de presentación es un poco pesado y monótono (además de parecer que es el típico bloque de apertura tras un corte para publicidad).
Pero lo que más destaca es la increíble inspiración que ha supuesto Bowie para todos los artistas posteriores casi desde sus inicios y cómo queda reflejando fielmente en la narración: con su excepcional y alocada creación de personajes, o la enfatización de su inclasificable estilo propio, con sus diferentes etapas y apariciones en el mundo del cine (como su debut en El hombre que cayó a La Tierra o Laberinto), que están íntimamente relacionadas con su carrera musical.
Lógicamente la música del documental sólo está formada por canciones de Bowie, se abusa quizá de sus canciones más conocidas (como “Starman”, “Life on Mars”, “Heroes” o “Changes”), aunque también son las más icónicas y representativas del cantante, por lo que no es recriminable su reiteración (pero sí la inclusión de vídeos musicales o actuaciones casi al completo, alargando innecesariamente la duración).
David Bowie is es un documental bastante profundo y emocionante (sobre todo con las declaraciones anónimas sobre su influiencia), y, aunque pasa de puntillas por su declarada falsa homosexualidad en 1972 (rechazada por el cantante posteriormente), la película finaliza dejando al espectador con ganas de ver personalmente la exposición, aunque este exhaustivo documental es una buena alternativa (ya que lamentablemente no llegará a España). Let’s dance!

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