Sitges 2014. Último día y reflexiones

El último día de festival, domingo 12 de octubre, todavía tenía ganas de más pelis, así que me quedé al maraton del Prado donde pude volver a disfrutar de The Voices (esta película es genial, os la recomiendo) y flipar pepinos con la desternillante What we do in the shadows. Entre medias proyectaron Burying the ex, último film de Joe Dante que es bastante divertida, y las irregulares Goodbye mommy y The world of Kanako
Frame de What we do in the shadows
Goodbye Mommy es una cinta de terror psicológico. En ella nos cuentan cómo es la vida de dos hermanos gemelos tras la vuelta de su madre a casa, la cual vuelve después de haberse sometido a una operación de rostro (entendemos debido a un accidente en la que los gemelos estuvieron también envueltos). La película, pese a tener un argumento sexy, acaba resultando aburrido, tedioso y, sobre todo, tremendamente tramposo. El director juega con el espectador al mostrar hechos que no se pueden considerar oníricos (es decir, se pueden considerar reales, como el paseo nocturno de la madre) y al poner sobre la mesa jugarretas de opereta que acaban por desencantar (para quien la hayan visto, me refiero al detalle de que la madre se pinte marcas corporales tras la operación. Totalmente inverosímil e injustificado). Es una película que, tras su visionado, te produce una sensación de perdida de tiempo. O, lo que es peor, la sensación de que te han tomado el pelo.
The world of Kanako es una película asiática que, por su planteamiento, podría recordarnos a los thrillers con toques de venganza, al estilo coreano (aunque la peli es japonesa). El problema reside en que el director, Tetsuya Nakashima, ha decidido entremezclar lineas argumentales, espacios y tiempos diversos que, en lugar de dar ritmo y crear una atmósfera intensa, lo que consigue es marear al espectador. Al final no sabes lo que estas viendo, en que momento de la historia estas, ni porque los personajes actúan como actúan. Al final, las motivaciones del padre que busca a la hija se diluyen en un mar de personajes y situaciones inciertos y poco definidos. 
Todo fan del cine asiático de este tipo puede disfrutarla, puesto que tiene muertes escabrosas, algo de tortura molona, un toque de sexo, personajes con doble moral (no sabes si es héroe o antiheroe)… Pero el que no este muy familiarizado con este cine le recomiendo que se aleje de The world of Kanako.
Burying the ex, último film de Joe Dante (Gremlins), es una vuelta a los orígenes del director: humor mezclado con terror. Tiene un punto gamberro (aunque, ni de lejos, iguala a Gremlins), algún gag cómico potente, unas interpretaciones convincentes y una situación que, pese a ser tópica y totalmente predecible, se ajusta a lo que es esperable en este tipo de producciones (algo así como una película autoreferencial, un autohomenaje). 
La historia es sencilla: Novio se va a vivir con  novia. Novia resulta ser insoportable. Novio quiere dejarla. El día que la va a dejar la novia muere, y el pobre novio se siente culpable. Por arte de magia (negra) la novia vuelve a la vida y la cosa se lía. 
Tengo que resaltar la interpretación de Ashley Greene, la novia. Realmente resulta insoportable, el tipo de mujer que si no fueras tan cobarde como el prota te la cargarías con tus propias manos. 
También hace muy buen papel cómico Oliver Cooper, la replica (y medio hermano) del novio (Anton Yelchin), el que provoca la mayoría de situaciones cómicas del film.
Si queréis pasar un rato entretenido, echadle un ojo a Buryin the ex.
What we do in the shadows fue la gran sorpresa del día, incluso la gran sorpresa del festival. Con The voices me reí un montón, aunque en realidad es un drama; In order of dissappearance tambien tiene puntazos cómicos, aunque es un thriller; Zombies nazis 2 es tremendamente graciosa y excesiva, aunque no tan desternillante como para llevarse el galardón a la película más graciosa. What we do in the shadows es la única película que me ha hecho llorar en Sitges 2014. Gracias a ella he ejercitado mis abdominales y he desencajado mi mandíbula.
La historia, contada en forma de falso documental, nos descubre la vida de cuatro vampiros, compañeros de piso, en la época actual. El documental va desde lo más intimo (el día a día de los vampiros) a lo más impersonal (la sociedad vampírica, sus fiestas nocturnas, las rivalidades entre grupos…). Hay momentos de autentica locura, como la discusión por quien tiene que limpiar los platos, y otros absolutamente únicos, que demuestran los hue**s que le han hechado los productores (¿quien, en su sano juicio, se atreve a hacer comedia sobre la pedofília? Pues estos colgaos ¡Y consiguen que te rías!). Humor negro, humor blanco, humor friki, humor universal… What we do in the shadows abarca todo, y con todo te ries. ¡La comedia del año!
Tras el maratón recogí trastos y me volví a mi casita. Tuve horas para recapitular sobre lo vivido los últimos nueve días. Aunque hubo un par de jornadas que no pude disfrutar (música, ya sabéis), el resto me lo pasé en grande. Vi más de 30 películas, diversas master classes (algunas muy interesantes, de las cuales aprendí mucho), hice un par de entrevistas, conocí a gente del medio y me compré un montón de dvd’s baratujos ¿Que más puedo pedir? El año que viene espero que sea incluso mejor ¡Más pelis! ¡Más entrevistas! ¡Más de todo!
Esto no ha acabado aquí. En los próximos días os traeré las entrevistas y alguna que otra crítica más, solo de lo mejor y lo peor que he visto en Sitges 2014.

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