59 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Little Feet’ (‘Pies pequeños’): Cine indie y experimental en estado puro

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 59 SEMINCI
Little Feet (Pies pequeños)


La película cuenta la historia de una pareja de niños que vive en Los Ángeles (interpretados por los propios hijos del director, Nico y Lana) y decide que quieren ver ‘el río’ por primera vez, embarcándose por su cuenta en la aventura de encontrarlo. Los momentos de juego silencioso que comparten en el camino se intercalan con las imágenes de la ciudad, que la cámara explora como si fuera la mirada de los jóvenes protagonistas, buscando la magia de un mundo perdido.
El cinasta Alexandre Rockwell ha sido criado dentro de una familia relacionada con el séptimo arte, lo que ayuda a que haya podido experimentar y aprender un estilo cuanto menos personal. Nieto del animador ruso Alexandre Alexeieff, inventor de la animación de pantalla de agujas, su abuela también fue artista y actriz de teatro en París, además de tener un padre actor y cineasta, y su madre, Svetlana Alexeieff Rockwell, pintora. Con una familia así, ¿cómo no iba a surgir un artista capaz de dibujar un cuadro en movimiento en blanco y negro?

Rockwell abandona el estandar actual de financiación de Hollywood para volver a sus raíces indie de forma libre gracias a la autosubvención y Kickstarter. En su búsqueda de un estilo más personal, que plasme mejor su historia, la rueda con una cámara de 16 mm en blanco y negro, y como eje central de la película ubica a sus dos hijos pequeños, que son los auténticos artífices de Little Feet, no sólo por estar frente a la pantalla casi todo el metraje, sino por haber coescrito Lana con su padre esta peculiar historia de andanzas juveniles embarcados en un viaje a lo desconocido. 
Claras referencias a la cinematografía de John Cassavetes y Jean Vigo, nos sumergimos en la lógica impredecible de la infancia, sin adultos que se inmiscuyan en este universo autónomo de los niños. Su padre (interpretado por el mismo Alexandre Rockwell), apenas es una excusa para que los hijos manifiesten respeto y cariño, otorgando aún más protagonismo a la madre ausente de ambos, que aparece citada en muchos momentos emotivos, viéndola “metafóricamente” en las plumas, en el agua,… en la mente inocente del pequeño Nico.
Rockwell transmite percepciones peculiares de sus personajes utilizando una variedad de enfoques cinematográficos, que nos traslada a los orígenes del cine, algo aún más reforzado por el grano que tiene la imagen. 
Apenas en una hora, Little Feet transmite mayor emoción e intensidad que muchas de las películas estrenadas recientemente, teniendo una fusión de estilos peculiares, transmitiendo en ocasiones la sensación de estar viendo un videoclip, gracias a su gran banda sonora, aunque también parece que nos quiera hacer disfrutar de una sucesión de cortometrajes emotivos, por los cambios que tiene la trama, donde las aventuras no tienen porqué tener mayor conexión que la que los niños encuentren en su camino. Y curiosa relación se encuentra en Little Feet  con Moonrise Kingdom de Wes Anderson, con Lana entablando una bonita relación de amistad y romanticismo juvenil con su nuevo compañero de sexo masculino, enamorándose del enfoque aventurero y emprendedor que tiene de la vida.
Little Feet parece, en última instancia, una idea perspicaz más que una película en sí misma, pero gracias a las imágenes cuidadosamente mostradas, a la complicidad de Nico y Lana, y a una duración suficiente para no saturar, nos deja una sensación de belleza en su conjunto que recupera la nostalgia por volver a vivir nuestra infancia.

También te puede interesar

Deja un comentario