59 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Alguien a quien amar’ (‘En du elsker’): Melodrama familiar con sólidas interpretaciones

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 59 SEMINCI
Alguien a quien amar (En du elsker)

Thomas Jacob, un cantautor de fama mundial que ha roto con muchas cosas de su pasado, vive en Los Ángeles. Después de una ausencia de años, regresa a Dinamarca para grabar un nuevo álbum y se reencuentra con la hija de la que se distanció. Ésta le presenta a Noa, su hijo (y nieto de Thomas) de once años. A pesar de no conocer al niño, a Thomas no le queda más remedio que cuidar de él. Poco a poco, la música hará que los dos conecten y Thomas se verá obligado a tomar una decisión que cambiará su vida para siempre.

Pernille Fischer Christensen ha dejado todo el peso de la película en la sobria y convincente interpretación de Mikael Persbrandt como Thomas Jacob, el cantautor ficticio centro de la película. Al inicio de la película vemos como aterriza Jacob en Dinamarca, desde su sede habitual en Los Ángeles, para grabar un nuevo álbum con Molly Moe (Trine Dyrholm), su productora, guionista y colaboradora que conoce desde hace años. Él siempre esta acompañado por su paciente manager Kate (Eva Best), quien es la encargada de buscarle todo lo que necesita para ser algo más feliz, o al menos parecerlo. Al verlo llegar a un solitario castillo danés para establecer allí su nuevo lugar de trabajo, y alojamiento, vemos rápidamente la necesidad de Thomas de sentirse sólo, mezcla de su temperamento espinoso y sus seis años de sobriedad. 

Persbrandt no sólo logra reflejar los problemas de su desubicada vida, sino también de su pasado, y posee una fuerza impresionante que atrapa tanto en sus escenas más tristes como en las actuaciones musicales, con una gran  presencia sobre el escenario y una voz profunda y desgarradora. El poder y la pasión de la actuación de Persbrandt es motivo más que suficiente para el visionado de esta película, incluso aunque la trama y el drama sean demasiado familiares.
Los otros actores no quedan lejos, y acaban convenciéndonos de los años de relación y conflicto; Best y Dyrholm retratan dos mujeres muy diferentes que se ocupan de un hombre muy difícil, y sin embargo, permanecen como personajes en su propio derecho, y no sólo acompañantes en este viaje de Thomas, teniendo ellas algunas de las escenas más impactantes de la película cuando plantan cara a Thomas o al intentar encauzarlo de nuevo en el buen camino.
Sofus Rønnov, el joven que interpreta al hijo de Thomas, Noa, consigue no caer en el minimalismo y mantenerse en la cuerda floja de sus sentimientos, dentro de una familia desestructurada por la droga en todas sus generaciones. Nos enternece con sus silencios, su búsqueda de afecto y su necesidad de encontrar un camino, a pesar de todos querer llevarle por el que creen mejor para él..
Persbrandt y Dyrholm cantan en muchas de las canciones de la película, y la banda sonora se torna un actor más, logrando despertar el interés en la música nórdica, que tan difícil tiene llegar a las grandes listas de éxitos.
Pero no sólo hay una excelente selección de actores, sino que Christensen también logra que la película destaque por la delicadeza de su estilo de rodar y la fotografía. Gran parte de la película se desarrolla en momentos de sombras, de  claroscuros, gracias al saber hacer del director de fotografía Laust Trier-Mørk, manteniendo el ritmo interno de la película, y capturando los paisajes nevados, sombríos y austeros de la morada temporal de Thomas. 
Alguien a quien amar no muestra nada nuevo dentro del género de películas de corazones rotos, familias desestructuradas y fama mal llevada, con historia de fondo de pérdida y descubrimiento, pero es una interesante y bien elaborada propuesta sobre cómo el compromiso puede crear algo bello sin ningún tipo de familiaridad inicial.

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