59 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Unos días para recordar’ (‘Bon rétablissement!’): Simpática comedia dramática

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 59 SEMINCI
Unos días para recordar (Bon rétablissement!)



Comedia de Jean Becker, el director de La fortuna de vivir, Conversaciones con mi jardinero y Mis tardes con Margueritte, que para la ocasión adapta la novela de Marie-Sabine Roger y se rodea de actores franceses tan reconocidos como Gérard Lanvin y Jean-Pierre Darroussin.

Curiosamente, hace un tiempo publicamos la crítica de Hippocrate, de Thomas Lilti, narrando las experiencias vividas en un hospital desde el punto de vista de un medico residente en un hospital parisino, y Unos días para recordar nos adentra en el funcionamiento de un hospital, también parisino, pero desde el punto de vista del paciente. La mayor diferencia entre ambas, además del punto de vista, era que Hippocrate revelaba algunas verdades sobre el sistema de salud francés, pero le película de Becker no ofrece nada nuevo acerca de la profesión médica o de la naturaleza humana.

 
Después de caerse al río Sena, Pierre debe pasar cuatro semanas de convalecencia forzosa en el hospital. Allí no para de recibir, a todas horas, las visitas de amigos, familiares, otros pacientes y personal médico…. Atrapado en su cama con tiempo para reflexionar, se da cuenta que su convalecencia le brindará la oportunidad de empezar una nueva vida.

Pierre, interpretado por Gerard Lanvin, pasa la mayor parte de la película postrado en la cama con un catéter y recibiendo cuidados y visitas, dando una sensación demasiado teatral, pero que gracias a su humor ácido como viejo cascarrabias, así como a las conversaciones y situaciones peculiares que vive allí tumbado, consigue enternecernos y amenizarnos durante todo el metraje.

A pesar de ser Lanvin el eje central de la película, los múltiples personajes que pasan a su alrededor, con mayor o menor tiempo en pantalla, son igualmente relevantes para formar un todo que nos permita ver cómo evolucionan los pensamientos del protagonista. En el reparto nos encontramos a Claudia Tagbo como una dura enfermera, con mucho tiempo de experiencia, pero frágil en su interior como consecuencia de una relación inestable que mantiene; la debutante Mona Jabeur nos presenta a una alocada adolescente obsesionada con el ordenador portátil de Pierre, pero con un oscuro secreto; el loco fisioterapeuta que trata a Pierre está interpretado por Philippe Rebbot, y es el pertinente alivio cómico de muchas situaciones dramáticas; el policía parisino que investiga el caso, interpretado por Fred Testot, busca, más que a un culpable, un padre sustituto tras haber perdido al suyo tiempo atrás en ese hospital; el hermano menor de Pierre (Jean-Pierre Darroussin), que aporta humor con sus chistes malos y sus recuerdos de un pasado compartido por ambos; Y muchos más, son muchos los médicos, enfermeras, amigos, compañeros de cuarto y sus familiares,… los que acompañan a Pierre en su particular viaje de descubrimiento de su YO más amable.

No es demasiado difícil ver por donde irán los tiros, siendo predecible como muchas comedias del estilo, ni tampoco es muy sorprendente cuando ver cómo Pierre va cambiando de ser un viudo con un pasado turbulento a una persona más compasiva y cercana a los demás, pero las grandes interpretaciones y los diálogos ágiles hacen que se tapen muchos de los clichés más obvios.

Con una duración compacta, y un gran reparto alrededor de Lanvin, Unos días para recordar cumple sin esfuerzo y se permite el detalle de contar cosas relevantes sobre el envejecimiento. No es una maravilla, ni un plato gourmet, pero es una simpática película servida como nos gusta.

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