Crítica de ‘Redención’: Statham no consigue la absolución

Las críticas de Óscar M.: Redención
Tengo serias dudas con el sentido que está tomando la carrera de Jason Stataham, o está dando tumbos sin control o el actor está obligado a participar en ciertos proyectos. Es bien sabido que el actor no se caracteriza por su carisma arrollador en pantalla o su amplio registro interpretativo, Statham es más una piedra con unos (musculados) brazos y unos abdominales de gimnasio. Pero, ¿qué le lleva a intentar distanciarse del típico cine de acción con The mechanic y luego acepta participar en clichés como Redención?. Misterios del universo.
Statham interpreta a un exmilitar reconvertido en vagabundo (por un suceso -se supone- traumático) en Londres, quien, tras recibir una paliza y cuando su compañera de caja de cartón es secuestrada, decide tomarse la justicia por su mano y poner un poco de orden en las calles. Para ello, se introduce entre la mafia china y, por el camino, establece una peculiar relación con una monja.

Con Redención pasa algo parecido a con la carrera del protagonista: Si se ve como película de evasión, cumple perfectamente su función, si se ve como película de acción, es un poco deficiente y lenta, pero si se capta la crítica mordaz y dura al sistema militar americano, Redención es la joya del año.
La película plantea serios dilemas morales en cuanto a las acciones del protagonista, casi ninguna justificada y con una resolución cercana al cuento de hadas: el allanamiento de un domicilio y la apropiación indebida de la vida de su propietario, después la colaboración con las mafias que controlan los barrios londinenses, y, por último, la relación con la monja que llega a un punto que casi ruboriza al espectador.
Sin embargo, la trama subyacente del trauma ocasionado por su vida anterior, es una fuerte crítica al sistema militar actual, dominado y controlado por cámaras de vigilancia y drones que pueden localizar a una persona en cualquier momento y en cualquier lugar. Además, destaca los evidentes problemas psicológicos que arrastran los combatientes derivados del duro entrenamiento o durante las misiones, y qué hacen con todo lo que tienen en la cabeza una vez regresan a su vida cotidiana.
Pero el aspecto militar quizás queda muy subliminal en el conjunto de la película [la cual, por cierto, tiene como nombre original Colibrí, en referencia al animal y, (por extensión) se supone, que al comando (o la misión) donde estaba el protagonista] y el guión se centra más en la venganza y la trama de la monja.
Aunque el guión pueda ser tópico, el director Steven Knight no ha sabido sacarle un mínimo de provecho al proyecto, abusando de los planos previsibles o de las escenas manidas del cine de acción (el protagonista quiere dejar de beber alcohol y el plano incluye el fregadero, acto seguido tira el líquido por el mismo y rompe la botella contra él. De libro de primero de dirección cinematográfica).
Visualmente la película es bastante colorista en las escenas nocturnas y (como ya apuntaba póster original) se asemeja en tonalidad y luminosidad (reforzando la presencia de las luces de neón) a otras películas también ambientadas en el submundo de las mafias y la droga en una ciudad cosmopolita como Enter the void o Sólo Dios perdona.
Intentando encontrar qué novedad aporta Redención a la carrera de Statham, la película no destacará en su filmografía como un desafío interpretativo para el actor, ni la diferencia de otra entrega de la saga The transporter. Gustará a su público más fiel y aprueba justo como entretenimiento (y excelente como crítica militar), aunque, en esta ocasión, a Statham no se le limpian los pecados ni se le expía la culpa.

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: