Crítica de ‘Carmina y Amén’: El réquiem llevado a la perfección

Las críticas de Fernando QuinteroCarmina y Amén
Carmina y Amén arranca con la muerte súbita del marido de la protagonista, que convence a su hija (María León) de no dar parte de la defunción hasta pasados dos días para poder cobrar la paga doble que él tenía pendiente. Durante esos dos días esconden el cadáver y disimulan su duelo en la cotidianidad de un bloque de pisos de un barrio humilde de Sevilla.
El nuevo trabajo de Paco León ha hecho que el cine español tenga quizá un nuevo comienzo y su obra ha conseguido una gran cantidad de adeptos en los que me incluyo, ya que soy uno de esas personas que siempre han opinado que segundas partes nunca fueron buenas. En esta ocasión me alegro de no llevar la razón.
El director novel (ya convertido en profesional) ha logrado que esta segunda película creada de su ingenio, se haya convertido en una cinta digna de ver. ¿Los motivos? La reinvención de la tragicomedia y su traslado al cine de una manera tan brillante es uno de sus puntos a favor. Con esto ha conseguido que el espectador no pierda detalle y que nunca bajen los picos de la trama y mezcle las carcajadas y la tristeza de un momento a otro y sin que se espere.
Otro factor que consigue que la película sea llamativa, es la creación de sus personajes. A los que ya conocemos (Carmina, María, etc) se les han unido un conjunto de personajes que no les ha bastado con ser parte principal de la trama, sino que han llegado incluso a eclipsar a sus protagonistas, El caso más evidente es el de Yolanda Ramos, quien ha contribuido de manera excelente en la obra de su amigo y director Paco León, el cual ha reclamado un Goya para la actriz en la rueda de prensa posterior a la proyección de Carmina y Amén y no es para menos, ya que la puesta en escena esta actriz ha sido fundamental en la cinta del director sevillano. En cuanto a María León, ya estamos acostumbrados a verla sufrir y su papel en esta película no hace más que evolucionar de manera progresiva aunque un tanto lenta pero finalmente consigue los que pide el guión, que la evolución llegue al tope requerido por este.
Siguiendo con los personajes, cabe destacar la actuación de Carmina Barrios. Pese a no ser una actriz profesional (hablando en un sentido técnico), ha conseguido que su personaje no sea repetitiva respecto a la primera película, sino todo lo contrario, nos muestra facetas nuevas de su personaje, como si en Carmina o revienta no nos hubiera enseñado la totalidad de la personalidad de Carmina. 
El guión que nos ha ofrecido Paco León ha sido digno de plasmarlo y la mezcla de los dos géneros (drama y comedia), hace que este se haya consagrado con tan solo dos películas. Los argumentos son brillantes y hacen dudar que la puesta en escena de estos, sean parte del mismo guión o se haya conseguido improvisar por los actores, lo que engrandece el trabajo realizado por el polifacético actor, director y guionista.
El último motivo, y no menos importante, por el que esta película engancha de una manera tan hipnótica es la magnifica fotografía conseguida, algo difícil pues una gran parte está rodada en interiores. Sus pocas escenas en el exterior consigue este logro sea mayor y concretamente en una de sus últimas secuencias, en los que nos había podido sorprender Paco León incluyendo un cameo que no ha podido producirse por enfermedad. Este cameo que hubiera introducido era el de la Duquesa de Alba en una de las escenas más importantes de la película, algo que confesó el propio director en el pasado Festival de Málaga.
El buscarle algo negativo a la cinta es algo imposible, algo que quizá no compartan algunos por el tipo de humor que diferencia tanto la geografía española. Este humor negro y andaluz ya fue todo un éxito con Carmina o revienta y con esta secuela se ha magnificado, llenando la sala de risas y aplausos en todo momento, llegando incluso a silenciar el argumento de la película en algunos momentos. Digna de ver desde el primer segundo hasta el último, Carmina y Amén permite al espectador disfrutar de un cine español distinto y hace que se requiera de una nueva obra del director y sus protagonistas aunque sea enfocado desde otro marco.
Finalmente, esta película hace pensar que si se trasladase a otros medios, podría triunfar sin duda alguna. Por sus escenarios, personajes, etc, hace que imaginemos que estemos ante una obra de teatro digno de compararse con la obra de García Lorca, “La casa de Bernarda Alba” y si se decidiese llevarse sobre estos escenarios, tendría la misma buena acogida que ha tenido su predecesora y que seguro que tendrá esta.
Nota: Crítica recuperada y editada de su primera publicación con motivo de su proyección en el 17 Festival de Málaga.

Un comentario en “Crítica de ‘Carmina y Amén’: El réquiem llevado a la perfección

  • el 24 febrero, 2018 a las 15:36
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    Extraordinaria, excelente. Sin duda una obra maestra. Carmina y amén es una lección magistral de Paco León de como hacer una cinta con maestría. Puesta en escena sublime, actores increíbles y una fotografía que me recuerda a las de los grandes maestros de este séptimo arte, llamado Cine.

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