Sitges 2013. ‘Frankenstein’s Army’: El lastre del metraje encontrado

Las críticas de Agustín Olivares: Frankenstein’s Army
Frankenstein’s Army parte de una premisa 100% de género, muy interesante, seductora y totalmente alocada. Los trailers alimentan el espiritu friki que llevamos dentro, y te hace pensar que esta película será la pera limonera, aunque sea de un modo garrulo. Pero cuando se apagan las luces y empieza la acción sientes como un trocito de tu alma muere. “¡Malditos!”, piensas. “¡¿Por que?! ¡¡¿¿Por queeeeee??!!”
La película nos sitúa hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, donde en un laboratorio secreto nazi se ha empezado a experimentar con el diario de un tal Dr. Victor Frankenstein. Los científicos han utilizado el trabajo de Frankenstein para reunir un ejército de supersoldados formados por partes cosidas de los camaradas caídos, en una última táctica desesperada de horror de Hitler para escapar de la derrota.

¡¡¡¡¡¿¿¿¿POR QUEEEEEE????!!!! ¿Por qué la película se somete a las normas del “metraje encontrado? ¿Por qué los bichos que salen en la película se limitan a posar para la cámara, haciendo como que atacan, en lugar de arrancarle la cabeza al camarógrafo? ¿Por qué desaprovechan un trabajo de producción y de creación de criaturas tan bueno, limitándose a la grabación de una sola cámara? ¿Por qué los rusas hablan inglés? ¿Por qué las cámaras del Kremlin tenían tanta definición a principios de los años cuarenta? 
Frankenstein’s Army podría haber sido un estandarte en el cine friki; un sub-producto nazi a la altura de El diario de Anna Frankenstein; una película de serie Z con presupuesto de serie B que haría babear a los enganchados a videojuegos de guerra ambientados en la 2ª Guerra Mundial. En su lugar tenemos una película que pretende hacernos creer que en aquellos locos años había cámaras que aguantaban todos los sopapos que os podáis imaginar, que las bobinas de metraje duraban eones, que la calidad era retro-HD, que los sovieticos estaban tan adelantados a su tiempo que hacían movimientos de cámara del siglo XXI. Si te decides por hacer una película “found footage” tienes que hacerlo hasta las últimas consecuencias, si no ,estas engañando al espectador.
Lo que más fastidia de la película es que luce muy bien. Tiene unas criaturas espectaculares, con un carisma bestial. Pero se pierde entre tanto movimiento y, sobretodo, pierden credibilidad al intentar lucirlas frente a la cámara. Cuando los bichos se dirigen al objetivo, con intención de atemorizar, acaba recordando a los típicos planos de videojuego en los que la cámara se situa en primera persona. Lo malo es que, en este caso, el que graba ¡Nunca muere! 
A nivel interpretativo los actores cumplen, aunque tampoco es que sean la repanocha. No es que sea necesario, sabes a lo que vas si te atreves con una película que se llama “La armada de Frankenstein”.
En el apartado técnico, se podría decir que todo falla, puesto que las herramientas y recursos propios del cine más clásico están al servicio de una narrativa de metraje encontrado, algo que no es compatible.
En definitiva, Frankenstein’s Army es una película cuyo visionado no se podría decir que sea indispensable. Como frikada puede cumplir, siempre y cuando hagas la vista gorda a las numerosísimas licencias que se toma. Para ver algo de casquería y unos cuantos personajes estereotipados no está mal. Pero si queréis alternativa, os recomiendo El diario de Anna Frankenstein. Con este corto al menos os reiréis.

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