Crítica de ‘Behind the Candelabra’: Lentejuelas y glamour

Las críticas de Miguel Moreno: Behind the Candelabra


Estrenada directamente en televisión de pago en el mes de Mayo de este mismo año en Estados Unidos (y hoy en televisión de pago española), Behind the Candelabra, la última película de Steven Soderbergh, ha cosechado y con razón 3 premios Emmy en la categoría de mejor telefilm, mejor dirección y mejor actor (Michael Douglas). El biopic del pianista Liberace, virtuoso artista que cosechó innumerables éxitos en los años 70, ha pasado desapercibido para el gran público ya que no se estrenó en la gran pantalla, pero desde aquí debo reivindicar su más que innegable calidad.

La historia es sencilla, pues se trata de un biopic más de los que Hollywood acostumbra a estrenar cada año. Pero toda esa simpleza inicial se transforma en grandeza cuando disfrutamos de las interpretaciones, destacando el papel de Douglas como Liberace. Enorme, gigantesco, un trabajo que, además de alejado de todos los registros que acostumbramos a ver en este actor, demuestra que sigue en forma. Acompañado de un acertadísimo Matt Damon como compañero de viaje, el biopic se aleja del tedio y los lugares comunes (en cierto modo) para ofrecernos una película disfrutable de principio a fin. No puedo decir que Soderbergh me haya aburrido, ni mucho menos, sino todo lo contrario. Sabe mantener el interés del espectador, aún siendo una historia que hemos visto otras veces, y gran culpa de ello la tiene el personaje de Liberace, impecablemente interpretado por un Douglas en perpetuo estado de gracia.

Durante los años que duró la relación entre los dos personajes, asistiremos a su enamoramiento, sus actuaciones, el curioso tipo de vida que llevaban ambos, y las excentricidades del pianista. Todo ello ajustado a medida por el ojo de Soderbergh detrás de las cámaras, creando uno de los mejores biopics que servidor ha tenido el placer de ver hasta la fecha. Mención aparte también para el trabajo de maquillaje realizado con todos los personajes, a destacar el del famoso pianista. Simplemente excelente.

Toda la historia, relatada a través de los años que unieron a la pareja, tiene, como todas las historias, su punto álgido y su declive. Lo bueno de Behind the Candelabra es, aparte de la agilidad con la que está contada y filmada, su acertado e imprescindible humor, y su falta de doble moral a la hora de mostrar ciertas escenas de forma explícita. Como siempre, cabe mencionar la cansina moralidad de los americanos con ciertas producciones como la que nos ocupa, donde la censura tenía que hacer su aparición. Sin embargo, todas las escenas, incluídas las de “cama” entre los personajes, no podrían haber estado mejor filmadas. Como casi siempre, donde los americanos ven escándalo, yo solo veo buen cine. Ni rastro de escándalos ni manos llevadas a la boca. Resulta curioso que en primera instancia los estudios se negaran a financiar la película por considerar que no tendría interés fuera de la comunidad gay. Nada más lejos de la realidad, claro.

Tanto las localizaciones (atención a la casa de Liberace) como el vestuario merecen mención propia. Trajes imposibles, coches de época, lentejuelas por doquier y hasta un divertido tratamiento de la cirugía estética (tan popular entre los artistas) tiene cabida en el biopic. Destacar también el breve pero solvente papel de un irreconocible Rob Lowe, que nos regala varias de las escenas más divertidas del film. A pesar de durar dos horas, no podemos argumentar que el director de ande por las ramas o se salga del camino precisamente, y aunque el mayor reclamo en este caso sea el papel de Michael Douglas, hay que reconocer que se trata de una historia magníficamente realizada y rematada además con un perfecto final.

Los secundarios son de lujo en este caso, destacando Dan Aykroyd y Scott Bakula, que aunque con papeles pequeños, aportan su grano de arena dentro de la vorágine que era la vida del pianista. Los 3 premios que se ha llevado nunca habrían sido tan merecidos

Sin más, y recomendada desde aquí, solo queda disfrutar de uno de los telefilms de más calidad realizado hasta la fecha. Si tenéis la oportunidad, ya sea por curiosidad o por descubrir nuevos y sorprendentes registros por parte de Douglas, acercaos a esta película. Como dijo Liberace, a pesar de lo que digan, siempre pensaré que los excesos son buenos. Tanto como esta película. 

Un comentario en «Crítica de ‘Behind the Candelabra’: Lentejuelas y glamour»

  • el 4 octubre, 2013 a las 17:50
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    Creo qu entre técnicos y todo consiguió 11 de los 15 premios a los que estaba nominada. Vamos, arrasó por completo en la categoría.

    A mí en algunos momentos se me hizo pesada y creo que puede sucederle a quien no esté interesado en la peculiar vida de estos personajes. Eso si, es fantastica a nivel técnico y de interpretación. Que luego te pones a ver videos en youtube de Liberace y descubres que Douglas y Damon lo han clavado. Muy buena la verdad

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