58 SEMINCI. Sección Oficial (corto). ‘Houses with small windows’ (‘Casas con ventanas pequeñas’): La angustia hecha imagen al servicio de la denuncia

Las críticas de Carlos Cuesta en la 58 Seminci: Houses with small windows (Casas con ventanas pequeñas’)

El sentimiento que deja Houses with small windows se resume con los ahogados suspiros de la señora que tenía al lado durante la proyección. Se trata de una historia sin apenas palabras. Una infidelidad se resuelve con el asesinato de la mujer adúltera por parte de los avergonzados hermanos cuando parecían devolverla al hogar conyugal. En realidad no había sido perdonada y sólo le esperaba un ajusticiamiento. La parte de la culpa que corresponde al hombre no la paga él mismo, sino que el clan familiar decide entregar a una niña en su lugar. No nos queda sino el drama.
Bülent Öztürk resuelve con buenos recursos la áspera denuncia de una tradición machista enraizada en Turquía contra la que no queda otra cosa que oponerse. Si uno está en contra del ojo por ojo, ya no digamos de que otros paguen nuestros errores y que ese otro nunca sea masculino. La mirada del director recoge este momento dramático con sensibilidad extrema y sólo algunos temblores premeditados de la cámara por los caminos lograron sacarme de un relato intenso, casi agónico. 

Me ha gustado mucho la estética del cortometraje, la composición de grandes planos panorámicos combinados con otros más cercanos y personales donde discurre el martirio de los padres que padecen este momento crítico sin ánimo de oposición. Me llamó muchísimo la atención el momento en que los tres entran en el coche, desaparecen del marco pero seguimos viéndoloes en la sombra proyectada en una pared. Alguna de las escenas alcanzan un dramatismo casi doloroso.
La pena es que esta historia trae implícito el discurso y la conclusión y en según qué sociedades no permite apenas reflexión, no es necesaria. Sólo le queda la denuncia y el padecimiento. En el contexto en el que hemos visto este cortometraje el espectador sólo puede verlo, asumirlo y seguramente lamentarlo. Ahí queda esta legítima denuncia de tantas cosas que pasan, ganadora al mejor cortometraje de los Premios Europeos del Cine.

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