58 SEMINCI. Punto de encuentro. ‘The Rocket’ (‘El cohete’): Una visión del sufrimiento desde el optimismo

Las críticas de David P. “Davicine” en la 58 Seminci: The Rocket (El cohete)

The Rocket, primera película del director Kim Mordaunt, elegida para representar a Australia en los premios Oscar en la categoría de Mejor Película de habla no inglesa,  cuenta con un reparto de Laos y Tailandia, tanto de actores profesionales como no profesionales (o más bien ni actores), y fue filmada en ambos países en ubicaciones espectaculares.
El director, que cuenta con experiencia como actor y una amplia filmografía en el género documental, en su doble faceta de realizador y director de fotografía, ha sabido captar la esencia de la vida en Laos, desde el punto de vista de sus propios habitantes, en vez de mostrarnos la realidad del país desde fuera, como tan acostumbrados estamos, adentrándonos en sus costumbres, supersticiones, tradiciones y, sobre todo, sentimientos.

Hay compromisos cuando un director de cine occidental intenta contar una historia oriental, pero The Rocket se merece un gran elogio, pues incluye ingredientes como la calidez, el humor y el drama, y está hecha con pasión y compasión, logrando algo tan difícil como hacer una película que nos haga sentirnos bien estando ubicada en un país con un pasado reciente tan triste.
Para mostrarnos todo eso nos lleva a Laos de la mano de Ahlo, un niño de diez años con fama de atraer la mala suerte. Cuando su familia pierde su hogar y se ve obligada a emigrar, él conoce a Kia, una huérfana de nueve años y carácter alegre que vive con su excéntrico tío Purple. Empeñado en no defraudar a su padre, Ahlo conduce a su familia, a Purple y a Kia a través de un territorio asolado por la guerra con el fin de encontrar un nuevo hogar. Pero la desdicha parece perseguirle y, tendrá un último intento por demostrar que no es gafe.
La captura de la realidad de las vidas de la gente común de Laos es la parte más difícil, especialmente cuando se estira el tejido de la historia en un marco occidental, pero lo logran. Hay escenas caóticas y alegres, basados ​​en la tradición, donde los pueblos compiten por el título de la construcción y el lanzamiento de cohetes de fabricación casera para traer la lluvia, que nos muestran la parte más oriental, caminando la historia en una fina línea entre el folclore y la pintoresca alegoría. 
La idea de The Rocket es claramente dramatizar una situación horrible con sentimientos acogedores en lugar de ira, a través de los ojos de los niños, pues la película surgió de un documental hecho por Mordaunt y Wilczynski en 2007, el cual detallaba la interminable labor de recogida de minas y bombas en Laos, financiado en parte por la ayuda de Australia. Los estadounidenses dejaron caer 2 millones de toneladas de explosivos en nueve años durante la guerra de Vietnam, tratando de cortar la ruta Ho Chi Minh. Artefactos sin estallar siguen matando a más de 100 laosianos al año y otros quedan mutilados, muchos de ellos niños. Algunos pobres aldeanos a menudo recurren a la recogida de las bombas viejas como chatarra. 
El reparto destaca por el gran trabajo de interpretación de los niños. Como Ahlo, Sitthiphon Disamoe tiene una gran frescura, y maduro para su edad con ciertas reflexiones y pensamientos, propios de un niño que ha sufrido desde su infancia. Es capaz de sostener más de una escena frente a actores adultos con experiencia, pero la verdadera complicidad surge con la joven Loungnam Kaosainam como Kia. Dos años menor que él, y menos preocupada por la cámara. El trabajo de Mordaunt con estos niños, sobre todo en las escenas dramáticas, es excelente, con primeros planos muy poderosos.
En el reparto adulto no hay nadie a quien se pueda poner un pero, lo que no implica que no destaque alguno más que otro, como el tío de la joven Kía, “Purple” , interpretado por el comediante tailandes Thep Phongam, que luce una camisa y pantalones morados, al más puro estilo James Brown, a quien homenajea no sólo con la ropa y la actitud, sino también con un fantástico tupé, ofreciendo un personaje entrañable y sabio, así como borracho irresponsable.
A pesar de la dura trama, y el pasado de los protagonistas, la película tiene mucho sentido del humor, que puede hacer que la acción parezca forzada y campechana, destacando sobre todo las escenas de tensión, como cuando Ahlo y su familia escapan de un motín escondiéndose en un carro lleno de bombas sin explotar, viendo los efectos que causan dichas bombas en las personas. Aún así, el humor está justificado para poder poner en esta película una gran cantidad de escenas emotivas que recordamos con cariño en vez de lástima. 
La película también ofrece escenas poéticas, como cuando los aldeanos van a conocer el nuevo proyecto de construcción de una presa y Ahlo se sumerge en un lago, descubriendo magníficos tesoros submarinos pertenecientes a una cultura sepultada por el “progreso”.
The Rocket es una película emocionalmente poderosa, que va más allá del mero objetivo de crear arte y ensayo, y donde los personajes encarnan el espíritu de resistencia y esperanza surgido de un país afectado por un legado de guerra y en pleno gran cambio económico.

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

2 comentarios en «58 SEMINCI. Punto de encuentro. ‘The Rocket’ (‘El cohete’): Una visión del sufrimiento desde el optimismo»

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: