Dando un paseo por el Museo Ghibli

Con motivo del 25 aniversario de Mi Vecino Totoro y La tumba de las luciérnagas quería dedicar un mini especial a uno de los sitios referencia de la animación mundial… y no, no es Disneyland, es el Museo Ghibli.

Hace un tiempo tuve el placer y el honor de poder visitar el Museo Ghibli, que se encuentra en Mitaka (cerca de Tokio). Dicho museo ha sido creado por Studio Ghibli, por lo que nos encontramos una cantidad ingente de cosas relacionadas con sus grandes películas, como Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, Ponyo en el acantilado…

Sólo al acceder al recinto te das cuanta del maravilloso mundo en el que te adentras, donde te da la bienvenida una figura de peluche gigante de Totoro, por la cual no puedes pasar sin hacerte una fotografía con ella. El exterior del edificio tiene toda la magia de Ghibli y, si eres un gran seguidor del Studio como yo, no podrás evitar que se te ponga la piel de gallina según te acercas, por los jardines, a la recepción.

Como primer detalle, tenéis que saber que las entradas no se venden en el museo y que hay que hacer una reserva previa del día en el que vas a asistir y pagar por adelantado. Luego no hay opción de cambio en la fecha y no lo dejéis para última hora, pues se deben adquirir con un mes de antelación mínimo. Al ser recibido te dan tu entrada, que es un maravilloso cell film de la película que te toque, ya que es aleatorio, por lo que esa entrada la guardarás como paño en oro. Tras bajar unas escaleras decoradas con la creatividad de Miyazaki, te das cuenta del cariño con el que han realizado el recinto, preparándolo todo hasta el último detalle para que te sientas dentro de una película de Ghibli.

El museo esta hecho para deleite de niños y mayores, donde podemos ver como se crearon las primeras series de anime, como funciona el mundo de la animación japonesa e incluso dibujos reales de las series más clásicas de Japón. Algo que me sorprendió fue la sala dedicada a Nick Park, creador de animaciones de plastilina como La maldición de las verduras.

En el hall tendrás que escoger por donde empezar, y como yo soy así, empecé por el principio, donde pude hacer la única foto del interior pues ya ahí me dijeron que estaba prohibido hacer fotos (algo que solo se distinguía por miles de carteles avisándolo, pero como soy españoles, pues me hago una foto, que ya he pagado la entrada). Aquí nos encontramos con un espacio abierto cubierto por torres que se extienden hasta la altura total del Museo. En la cúpula de cristal podemos ver un ventilador gigante que gira sobre nuestras cabezas, además de unas luminosas vidrieras que se ajustan perfectamente a los herrajes de las escaleras y pasamanos. Las vidrieras son francamente algo muy representativo del Museo. En este mismo hall encontramos, de abajo hacia arriba, un laberinto de escaleras de caracol, pasos de puente, y terrazas. En este espacio maravilloso te transportas al mundo de Hayao Miyazaki y a los edificios singulares que aparecen a menudo en sus películas.

Ya en la primera sala veremos como, por medio de figuras reales, nos hacen ver como se logra la animación tradicional a través de un juego de movimientos y luces con los personajes de Mi Vecino Totoro, entre otros. También hay cinematógrafos antiguos para que podamos aprender como se mueve el rollo de cinta de la película a través de esa maquinaria y como finalmente nos llega a la pantalla de cine. A mi me dejó impactado el efecto de movimiento de las figuras, algo que no había visto nunca y me ha quedado grabado en las retinas.

Allí mismo encontramos el Teatro de Saturno, que es un pequeño teatro en el sótano del Museo, con sólo unas ochenta butacas, muy privado. Allí podemos ver un corto de animación original de Ghibli, que sólo se puede ver en el Museo. Un precioso cielo azul y un montón de flores de colores adornan el techo y las paredes. Impacta ver como se proyecta una película pues aquí la sala del proyeccionista, que parece un vagón de tren pequeño, es transparente, para que se pueda ver cómo se mueve la película a través del proyector.

Ya subiendo al primer piso, a través de las escaleras normales, el ascensor, o las escaleras de caracol, llegamos al grueso del Museo. Cinco habitaciones donde disfrutar plenamente del arte original de Studio. En esa planta encontramos la habitación llamada Cuando una película nace, que representa la habitación real de alguien que estaba dibujando en el escritorio hasta hace sólo unos minutos. La habitación está llena de libros y juguetes de todo tipo, con las paredes llenas de de ilustraciones y dibujos. Colgando del techo encontramos un modelo de un avión. Es un lugar donde el propietario de la sala ha guardado sus cosas favoritas. Esta sala ofrece una visión de como logran la inspiración para lo que va a traspasar a la hoja de papel que tiene sobre el escritorio para convertirse, finalmente, en el origen de una película real.

Las cinco salas nos muestran una completa idea de como se inspiran los autores de Ghibli. Nos dejan tocar los libros de fotos reales, muchas de ellas antiguas, con imagenes que nos recuerdan mucho a los escenarios vistos en las películas de Studio Ghibli. También sorprende ver los bocetos en todas las paredes con los primeros borradores de personajes entrañables como Porco Rosso o Totoro. Gracias a este piso podemos aprender mucho de como reflejan su trabajo de la mente al papel y del papel a la película. En todas las salas permiten interactuar, y tienen muchos artilugios para ver bocetos en movimiento, libros “interactivos” e incluso una Ponyo gigante dentro de una gran burbuja de agua.

En esta misma planta encontramos una librería con libros recomendados por el Studio Ghibli, donde puedes comprar la guía del Museo así como las postales que te harán recordar los mejores momentos que has pasado allí, porque fotos tendrás pocas. Pero está claro que nada sería lo mismo sin la tienda. Para que podáis disfrutar como niños en la tienda, con toda la tranquilidad que se pueda (pues hay un caos de gente corriendo y cogiendo cosas de todo tipo, como yo mismo), se pueden dejar a los niños divirtiéndose en el Gato Bus instalado para tal efecto. Una réplica en pequeño de peluche del Gato Bus que aparecía en la película Mi Vecino Totoro para que los más pequeños puedan adentrarse en el bus, jugar y saltar sobre él… aunque solo tiene la pega, y es que no dejan que los adultos juguemos, ni siendo españoles.

Dentro del caos de la tienda podemos comprar desde las películas y Bandas Sonoras a todo tipo de complementos. En mi caso me contuve bastante, y tan solo compré unos colgantes para móvil de Mi Vecino Totoro, unos cells de Ponyo, una figura de resina, unos peluches y unos llaveros de Totoro, así como algún pin, unas revistas de allí y unas cuantas cosas más… pero realmente puedes comprar replicas carisimas de las películas, peluches gigantes, muñecos de todo tipo, llaveros y tazas, camisetas, gorras, pañuelos… y todo lo que te puedas imaginar… y no tan caro como esperaba encontrarme.

Ahora, si buscáis un rato de tranquilidad, junto a la sala del Gato Bus podréis acceder por una escalera de caracol a la azotea, y allí encontraras un jardín preciosos donde vigila la serena figura de un soldado Robot, que se puede ver en la película Laputa, Castillo en el Cielo, mirando fijamente al parque Inokashira.

Y ya para concluir, puedes tomarte un café, un helado o un perrito caliente en las instalaciones para ello preparadas, donde disfrutarás de los jardines del Museo un agradable almuerzo, aunque para nada oriental.

Así que ya sabéis, toda una experiencia que debéis vivir si disfrutáis de las películas de Studio Ghibli y de toda la magia que trae Miyazaki bajo el brazo… 

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