‘¡Rompe Ralph!’: Volver a ser un niño de nuevo

Las críticas de Manuel M: ¡Rompe Ralph!

 Antes de nada, deciros que ¡Rompe Ralph!, a grandes rasgos, es una película para los niños más pequeños de la casa, con una historia tópica, una princesa, un antihéroe ( ejem, Shrek, ejem ), un malo oculto, una moraleja y mucho mucho, muchísimo azucar.
 Ralph es un malo de un juego de sala de máquinas (algo que los más pequeños de la casa no entenderán, cuando todos tienen su consola o PC en casa…), que, después de 30 años, está cansado de que nadie le aprecie, “porque es el malo”. Así que, ni corto ni perezoso, decide convertirse en un héroe. Uno, además con una medalla que lo ponga bien grande: Héroe. Y puesto que en su juego no hay de eso, se lanzará a la aventura buscando algún juego de héroes en la sala de máquinas donde vive. 

Por el camino conocerá a una pequeña, Vanellope, pizpireta y algo deslenguada, que aspira a ser corredora en un juego a lo mario kart, pero de golosinas, y se verá enfrentado a dilemas morales en los que descubrirá que ser el bueno muchas veces implica hacer algo que es malvado, y terminará reconciliándose con su modo de vida.

 ¿ Dónde está la gracia de la película entonces para los mayores ? En la localización ( la clásica sala de máquinas ), los muchos y buenos cameos, especialmente los de la sala de terapia, y las referencias de videojuegos que los más veteranos en esto de las maquinitas captaran/captaremos al vuelo, al margen de la historia. Se echa en falta más guiños a los clásicos, algo que sea un cameo más o menos desarrollado, que dure unos minutos, porque, salvo un par de excepciones, el resto son de buscarlos en casa con el avance lento. Básicamente, el inicio es fantástico para los mayores, y les prepara para una aventura que podrían ver juntos gente de todas las edades…pero después de los diez primeros minutos se pierden la mayor parte de las referencias para los “abuelos” y queda una bonita aventura para niños, sencilla y sin grandes pretensiones.

 A nivel técnico la película está muy bien conseguida, mezclando con habilidad muñecos de distinta definición, haciendo que ninguno pierda su toque característico, pero encajándolos en una película de 2012 sin que choque. El movimiento está también muy bien recreado: Los personajes de juegos antiguos tienen un catálogo de gestos limitados y se mueven a saltos, en tanto que los más modernos tiene la fluidez que les caracteriza, y todos juntos se mezclan en un espiral de gaming bastante resultona, que, sin llegar a ser imprescindible, no queda mal. 

En definitiva, y sin llevarnos a engaño, ¡Rompe Ralph! es una película para niños, que tiene dos guiños para mayores y alguna referencia más o menos oculta a juegos de nuestra infancia, pero que no merecen la pena si se va sin pequeños, en cuyo caso, la recomiendo sin dudarlo. 

Que aproveche

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