‘Golpe de efecto’: Un romántico alegato de apoyo a la veteranía

Las críticas de Carlos Cuesta: Golpe de efecto

Clint Eastwood es un gran actor por el que siento debilidad, y no sólo por lo mucho que nos gustan sus películas del oeste a mi padre y a mí. Algún día podremos decir que nosotros tuvimos la suerte de ver sus apariciones en una sala de cine, porque siempre es un placer verlo actuar, pero me temo que Golpe de efecto será una de las últimas (la verdad es que siempre parece la última y nos sigue sorprendiendo). Con este film se da el gustazo de producir y de aparecer como actor y protagonizar uno de los estereotipos al que más se le asocia, hombre mayor cascarrabias, viudo en este caso, con una hija con la que mantiene una relación distante.
En Golpe de efecto, Clint Eastwood interpreta a un veterano ojeador de promesas de béisbol que empieza a perder la visión. Su club debe decidir si renueva su contrato a punto de expirar, así que ocultará su afección a su equipo, a su hija y a sus amigos, para conservar una forma de vida que adora. Una de sus amistades (John Goodman) le pide a a la hija (Amy Adams, La duda, The Fighter ) que lo acompañé en un viaje decisivo para su futuro. Ella aceptará a regañadientes, ya que trabaja en un caso decisivo para ascender a asociada del bufete al que ha dedicado la mitad de su vida. En su viaje ella aprovechará para ahondar en los motivos de su distanciamiento y en los sucesos que propiciaron que la abandonara durante años.

La película tiene muchas virtudes, pero una de ellas no es la sorpresa. Es una historia tierna y entretenida a la que muy pronto se le ven los hilos de la trama y los esfuerzos (en ello insiste mucho la banda sonora) por chantajearnos emocionalmente. Eastwood está en su salsa en el papel de hombre mayor egoísta y agotado por la vida, aunque en esta ocasión sea un cascarrabias de baja intensidad que se permita cierto sentido del humor blandengue. En su viaje por las Carolinas le acompaña una hija que es un calco sofisticado de su padre, interpretada por una estupenda Amy Adams en el papel de una preciosidad fría, distante en lo personal y adicta al trabajo, controladora y tan gruñona como él. De verdad podemos creernos que es la hija del personaje.

La noción romántica del film viene gracias al papel de Justine Timberlake, quien interpreta a un malogrado ex jugador de béisbol que trata de ganarse un futuro como ojeador profesional y comentarista deportivo. La ópera prima de Robert Lorenz (quien ya trabajó como asistente de dirección de Eastwood en Million Dollar Baby) reserva para el actor y cantante un papel hecho con plantilla, que apela a su carisma y simpatía más que a la profundidad de su trasfondo. Pese a ello, la verdad es que es difícil no cogerle cariño a la pareja de jóvenes actores. 
Ninguno de los personajes de la película son especialmente novedosos ni sorprendentes, pero todos ellos tiene la suficiente consistencia y coherencia para que la película funcione. La trama escrita por Randy Brown es todo un alegato de apoyo a la experiencia,  la madurez y la fidelidad a las personas y a las ideas. La historia logra verdaderos momentos de emotividad, gracias a actuaciones notables, sobre todo la de ella, pero se nota cierta falta de originalidad y excesivas pistas del guión que inducen pensamientos demasiado básicos en el espectador, lo que permite anticipar con facilidad los acontecimientos que van a ocurrir. 
Ciertamente no todo es predecible y los fragmentos finales nos dejan cierta incertidumbre, no sabemos del todo por dónde saldrá la historia, te atrapa, pero el nudo se resuelve con un truco de prestidigitación muy funcional pero demasiado simplón. Hay momentos entrañables, hay momentos divertidos, es un película que no está mal interpretada y aparece Clint Eastwood. Son motivos para dar el aprobado a un relato en el que está presente la esencia romántica del béisbol, pero que no tiene grandes momentos de juego, si es lo que alguien espera. Por cierto, el título original Trouble with the curve (Problemas con la curva) era lo suficientemente oportuno como para haberlo mantenido en español.

Deja un comentario