57 SEMINCI. Sección oficial: ‘Little Black Spiders’ (‘Pequeñas arañas negras’). Un drama de ensueño sobre niños robados

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 57 SEMINCI
Little Black Spiders (Pequeñas arañas negras)
Lo que podría haber sido la trama de una película de sobremesa de fin de semana, la guionista y directora Patrice Toye consigue llevarlo a la pantalla grande como una bella historia de adolescentes embarazadas y apartadas de la sociedad belga en 1978, época en la que dar a luz a esa edad estaba mal visto.
La película nos traslada a un lugar oculto, donde un grupo de adolescentes embarazadas aguarda en la clandestinidad el nacimiento de sus bebés. Algunas quieren olvidar su error en cuanto sea posible, pero el deseo de Katja, que sabe lo que es ser huérfana, es muy distinto: ella anhela el momento de abrazar a su propia criatura. Durante la larga espera, las jóvenes comparten penas y alegrías. Forjan relaciones muy estrechas y se distraen con enigmáticos juegos, ajenas al inesperado futuro que las acecha, aunque algunas lo inteyen y lo ven como única salida.

Toye no busca en ningún momento el melodrama, en el sentido de recrearse en el sufrimiento de las jovenes, sino que prefiere adentrarse en los pensamientos de las adolescentes, revelandonos sus inseguridades, sus anhelos y sus miedos.
En todo momento se nos describe con detalle lo que acontece dentro de la institución donde se encuentran alojadas las diez jovenes, pero es a través de las conversaciones entre ellas, y de sus propios deseos, como vamos conociendo el pasado de cada una, así como sus esperanzas para el futuro. Desde el principio juegan con nosotros para que averiguemos más sobre ellas, en especial sobre la protagonista principal, Katja, una joven de 17 años de rostro angelical interpretada de forma magnífica por Line Pillet, que tiene el deseo de tener entre sus brazos a su bebe, aunque en todo momento a nosotros se nos desvelen otros planes.
Allí convive con otras jovenes, todas vigiladas y limitadas por una ‘hermana’ que ya vivió esa misma experiencia, pero ellas desean vivir con normalidad sin tener en cuenta el motivo por el que se encuentran “presas” de su estado. Esta película ha supuesto el debut para muchas de esas actrices, y tan sólo Dolores Bouckaert e Ineke Nijssen ya están acostumbradas a la interpretación, aportando estas dos actrices mayores una actuación muy sólida, pero la parte del reparto adolescente hace un trabajo excelente, con un casting muy acertado, ya que todas las actrices tienen una apariencia que encaja perfectamente con los personajes que interpretan.
Obviamente, no todo iba a ser tan bonito, y tras esa vida en reposo de las jovenes se encuentra una trama de robo de bebés que existió en Bélgica y otros países entre los años 60 y los 80, y claramente quieren tratar de mostrarnos esas injusticias que sufrieron las jóvenes madres y la hipocresía por parte de sus padres. 
Uno de los puntos a favor de la película es que en ningún momento han intentado aportar una visión documental, dotando a la película de una ficción que nos muestra la belleza y resalta la amistad entre las jóvenes embarazadas, siendo como el día y la noche, la inocencia y vulnerabilidad de las niñas, en contraposición al interés de algunas personas por hacerse con sus bebés.
Otro punto a favor de la película es la magnífica banda sonora creada por John Parish, mezclando estilos tan diversos como el punk hostil y temas más armoniosos para matizar aún más la fragilidad de las niñas. Una banda sonora que acompaña perfectamente los estados anímicos por los que nos hace pasar la película, y la eleva un poco más de lo que consiguen las imágenes.
Quizás el único punto negativo es la duración, pues poco a poco la película pierde interés al hacerse excesivamente largas algunas secuencias, con demasiadas escenas que sirven de elipsis y nos apartan de la verdadera moraleja, pero a lo largo del metraje la tensión en la película va creciendo, según se va dando cuenta Katja que no va a ser capaz de mantener a su hijo como ella quiere.
Little Black Spiders emana belleza y armonía, y Patrice Toye se ve particularmente ayudada por el trabajo de sus jóvenes actrices, excelentemente respaldada por una fotografía lírica y un fuerte sonido ambiental del compositor John Parish, desarrollándose una intensa tragedia de amor (o no) e identidad de una manera conmovedora. Un drama muy cuidado y sensible en el que la amistad y la solidaridad entre las chicas hace que sean propensas a ser las víctimas.

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