57 SEMINCI. Sección oficial: ‘La vida precoz y breve de Sabina Rivas’. Cruda como la realidad

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 57 SEMINCI
La vida precoz y breve de Sabina Rivas

Luis Mandoki regresa al cine de su país tras haber cosechado grandes éxitos fuera de sus fronteras, tanto en festivales internacionales como en Hollywood. En 1983 debutó en el largometraje con Motel, y en 1987 estrenó Gaby, una historia verdadera, que recibió dos nominaciones a los Globos de Oro y una candidatura al Oscar a la Mejor Actriz Secundaria para Norma Aleandro. Su primera película americana fue Pasión sin barreras (1990), protagonizada por Susan Sarandon y James Spader, pero a sus ordenes también han estado Melanie Griffith, Jennifer Lopez, Andy Garcia y Meg Ryan, entre otros.
Con La vida precoz y breve de Sabina Rivas traslada al espectador a la realidad mexicana: corrupción, prostitución infantil y violencia; tres aspectos que ocurren día a día y que nos ponen de relieve en una historia acontecida en la frontera de México y Guatemala, donde dos jóvenes amantes adolescentes hondureños, Sabina y Jovany, se reencuentran casualmente después de algunos años sin verse. Ella pretende llegar a Estados Unidos y sueña con ser una gran cantante; él comete las atrocidades necesarias para ser aceptado en la Mara Salvatrucha. Sabina y Jovany se enfrentan en la frontera a las condiciones más adversas, como la trata de blancas, los agentes migratorios mexicanos y americanos Burrona y Patrick, la matrona del prostíbulo (doña Lita), el cónsul don Nico, las redes del narcotráfico, el ejército y la Mara.

Estamos ante una gran producción de claro cine social, una reivindicación para que las autoridades se den cuenta de que hay que poner una solución a los problemas más cercanos del cineasta, los de su país, lo que ha supuesto un gran esfuerzo al director, pero también se nota el cariño con el que ha realizado esta adaptación cinematográfica del libro “La Mara”, de Rafael Ramírez Heredia. 
El reparto ha sido muy bien elegido, donde cada pieza encaja perfectamente en el puzzle, con clara relevancia de la actriz que da vida a Sabina Rivas, Greisy Mena, quien es capaz de jugar con la inocencia y la sexualidad de alguien que ejerce su profesión, pero aspira a algo mejor en la vida. La joven actriz dota a su personaje de un mezcla de ternura y fortaleza, sin ser madura pues aún es casi una cría, pero con las ideas claras.
Muchas de las escenas estan recreadas con crudeza, buscando tocar la fibra sensible del espectador, pero todo ello a través del maltrato y los abusos que se viven, dejando a un lado jugar con la emotividad del espectador sobre otros problemas alrededor de esta vida, sin casi adentrarse en los motivos por los que  ha llegado a esa situación, tan sólo nos muestran cómo estan y cómo desean salir de ahí.
Una apuesta clara por mostrar un problema de forma que llegue a la mayoría de los espectadores, camuflando bajo el sello de macroproducción una película que busca hacernos reflexionar, y que surja un cambio ante un problema cuyos orígenes van más atrás de nuestros recuerdos.

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