57 SEMINCI. Sección oficial: ‘Kad svane dan’ (‘Al nacer el día’). Un drama bélico más dramático que bélico

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 57 SEMINCI
Kad svane dan (Al nacer el día)
Goran Paskaljevic regresa a las historias que más le gustan, historias emotivas de personajes que encuentran un motivo para seguir adelanter. En este caso nos presentan a Misha, un profesor de música jubilado que descubre sus verdaderos orígenes en circunstancias insólitas. En el solar de un antiguo campo de concentración nazi para judíos durante la Segunda Guerra Mundial aparece una caja de metal llena de documentos. La enterró allí uno de los prisioneros, Isaac Weiss, en 1941. El profesor averigua que sus verdaderos padres, el matrimonio Weiss, lo entregaron a sus amigos, los Brankov, justo antes de su ingreso en el campo. Dentro de la caja se encuentra una partitura inacabada que lleva por título ‘Al nacer el día’ y que compuso el prisionero Isaac Weiss. La búsqueda de la verdad sobre sus propios orígenes conduce a Misha al descubrimiento de una realidad poco conocida: la del ‘Judenlager’ de Semlin, uno de los peores campos de exterminio de judíos del régimen nazi ubicado en lo que hoy es el corazón de Belgrado.

El director serbio se ha basado en su amigo Filip David para desarrollar la historia en la que se observa al protagonista en la búsqueda de sus orígenes y criticar Kad svane dan es similar a negarse a ayudar a un invidente anciano a cruzar una intersección concurrida, no podemos dejar de sentirnos mal. Una historia que llega al corazón, con un reparto excepcional encabezado por Mustafa Nadarevic en el papel del anciano profesor de música.
Naderevic lleva el peso completo de la película sobre sus hombros, y es, sin duda, el mayor valor de la misma, estando presente en casi todos los fotogramas, con una interpretación conmovedora y emotiva, un mosaico de emociones. Hijo confuso, compositor desesperado y anciano optimista, Naderevic lo tiene todo, rodeandose su personaje de alrededores desolados, de tierras áridas y edificios dilapidados. 
El guión emana sentimentalismo hasta que comienza a filtrarse a través de todas las facetas, incluyendo la interpretación, y rápidamente nos damos cuenta de que podemos decir exactamente dónde va la historia. En cuanto se destapa un punto clave de la película, sabemos exactamente lo que va a suceder el resto del metraje, y todo va sucendiendo de forma fluida, paulatina, sin apenas reveses.
La mayor parte de la acción se ve en primeros planos, aunque podemos disfrutar de una escena en la que nos muestran una boda gitana revelando el talento del cineasta para combinar música y emoción en un colorido conjunto de piezas, y pasando de la alegría a la pena en cuestión de minutos.
Y siguiendo con la música, tiene particular relevancia en el largometraje, pues se trata de un lenguaje universal, y debían encontrar una partitura magnífica que sirviera de base para la película, aunque no siempre se escuche, sino que tan sólo se conozca su existencia.
Se trata de un película sencilla pero que integra temas actuales y de siempre, como la soledad, la vejez y la búsqueda de la identidad, pero el motivo principal es conseguir de nuevo acercar la emoción al cine y que manifestemos nuestros sentimientos con esta bella historia.

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