57 SEMINCI. Sección oficial: ‘De rouille et d’os’ (‘De óxido y hueso’). Sublime película de arte y ensayo

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 57 SEMINCI
De rouille et d’os (De óxido y hueso)
Una historia de amor sin romance nos toca la fibra más profundamente de lo que cabría esperar. El cineasta francés Jacques Audiard regresa a los cines con una magnífica película como ya lo hiciera en 2009 con Un profeta, y logra que sus protagonistas den lo mejor de si mismos a favor de la historia.
Desde la primera secuencia sabemos que estamos ante una película que jugará con nuestros sentimientos, presentándonos en primera instancia a Ali (Matthias Schoenaerts), quien tendrá que ocuparse de Sam, su hijo de cinco años al que apenas conoce. Sin dinero y sin amigos, abandona su domicilio en el norte de Francia para refugiarse en casa de su hermana, que vive en Antibes, teniendo que recurrir a lo que haga falta para dar de comer a su hijo. Aunque ni su hermana ni el marido de ésta tienen mucho dinero, acogen a Ali y a Sam en el garaje de la casa y se encargan del pequeño. Ali encuentra un empleo como portero de discoteca, y tras mediar en una pelea una noche, conoce a Stephanie (Marion Cotillard), una joven atractiva y segura de sí misma. La acompaña a su casa y le facilita su número de teléfono. Pero Stephanie es una princesa, mientras que Ali no tiene recursos, es sólo un tipo duro. Stephanie se dedica a entrenar orcas en un parque acuático. Un día, Ali recibe una inesperada llamada telefónica de la chica, que ha sufrido un terrible accidente…

Ali representa la dureza de la vida consecuencia de las acciones del pasado, alguien que se ve obligado a introducirse en peleas a puño limpio por dinero en efectivo, mientras que Stephanie muestra como la vida puede golpearte cuando lo tienes todo (o lo crees tener) y debes plantearte empezar de cero, sin que nada de lo que hayas hecho en el pasado pudiera acabar derivando en esas consecuencias, sufriendo un accidente devastador que acaba con la amputación de las dos piernas.
De rouille et d’os es la esencia, es la vida y la muerte, la luz y la sombra, es como puta en un funeral, un cúmulo de contrastes pero que de alguna forma al final encajan a la perfección sin saber cómo. Nos lanza las dudas de nuestra existencia a la cara como si de piedras se tratara, y revela nuestra crudeza como seres humanos, mostrando que el amor es la única fuerza trascendente que poseemos. Lo que separa al hombre de la bestia. 
En esta película no hay nada comercial aparte del poder de atracción de Marion Cotillard, es un auténtico ensayo expresionista. Podríamos decir que intelectualmente es una conversación de dos horas con su director, mientras que físicamente es una patada en la boca, un retrato de la pobreza, el sexo y la violencia que superan los límites de la aceptabilidad, y no esperábamos menos del director Jacques Audiard
A medida que avanza la trama, Audiard utiliza su temática común – la yuxtaposición de dos personajes, un criminal simpático, y el otro más vulnerable – y como Ali, que participa en luchas callejeras ilegales, pone en peligro su relación con Stephanie, su hijo y su hermana, incluso su propia vida. Simultáneamente Stephanie empieza a encontrar su nueva identidad y se libera de nuevo en su vida, con o sin él. 
Hay momentos intensos y violentos que se reproducen convincentemente a través de un juego de texturas y sombras, moviéndose entre la luz y la oscuridad y deleitándose con los acontecimientos retratados. Es una película que claramente habita en su propio mundo, pero desde el arranque sabemos que el director lucha por evitar el melodrama y la previsibilidad. Un enfoque valiente que logra grandes y hermosos momentos de apariencia extraña. Este es sin duda uno de los más duros trabajos dirigidos este año, capturado con una belleza vertiginosa y cuyas secuencias parecen pinturas en movimiento, empapadas de detalles intrínsecos que prosperan y se revelan.
El pegamento de unión de la película es, sin embargo, las dos imponentes actuaciones centrales que se prestan perfectamente para manifestar el remolino de emociones que los rodea. Matthias Schoenaerts consigue un gran trabajo interpretando a Ali, sin hacer nada lo hace todo, y encaja perfectamente su aspecto violento con una combinación extraña de hombre atractivo en gran forma física, alejado de los cánones típicos de guaperas de Hollywood, pero emanando sexualidad. Y a pesar de eses aspecto, crea un vínculo con su hijo, interpretado por Armand Cerdue, que es extraordinario, casi simbiótico. Y no podemos olvidarnos de la otra estrella, el mejor trabajo hasta el momento de Marion Cotillard. Hay múltiples momentos en la película que son casi trascendentes, y su corazón se altera, así como su vida, cuando ante ciertos hechos acontecidos entre Ali y Stephanie, ella encuentra una nueva esperanza, un  deseo de vivir, la voluntad de volver a trabajar y enfrentarse a su agresor. Cotillard logra un trabajo digno de un segundo Oscar por su interpretación dinámica e innegable. Ella domina y enciende la pantalla con un papel fuerte y valiente. Además, es digna de alabanza también por seguir haciendo películas tan interesantes, de arte y ensayo, no convencionales y en su lengua materna, a pesar de ser unbuen reclamo en Hollywood con películas como Origen y El Cabalero Oscuro: La leyenda renace. Es raro que una película tenga dos personajes protagonistas principales que constantemente rivalicen entre sí por la grandeza y los méritos, y lo normal es que un actor se vea ensombrecido por su pareja en pantalla, pero aquí no.
La película es pura física, es una película corpórea, desde la secuencia inicial, cuando una escena nos muestra en el agua unos pies con sandalias, acompañados por el sonido de la respiración. La película tiene que ver con el control del cuerpo y la pérdida del mismo. La violencia y el sexo es inmediato y visceral, están ahí de forma que casi se puede tocar y llegar a ellos con las manos. De rouille et d’os busca la poesía en el dolor y se tiñe de sangre, sudor y lágrimas. Esto es cine armonioso, poético y sublime que no puede ni debe ser ignorado. Una auténtica clase magistral.

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4 comentarios sobre “57 SEMINCI. Sección oficial: ‘De rouille et d’os’ (‘De óxido y hueso’). Sublime película de arte y ensayo

  • el 29 octubre, 2012 a las 9:21 am
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    peliculón 😀
    y muy buena la descripción de Matthias.. yo no podría haberlo definido mejor 😛

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  • el 29 octubre, 2012 a las 10:22 am
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    Todo sea dicho, que esa descripción no hubiera sido posible sin tu inestimable ayuda, triky. Tu aportación permitió que corrigiera ese párrafo, pues realmente no soy muy bueno describiendo el atractivo de mis semejantes masculinos… 😉

    Para mí una de las dos mejores películas de esta SEMINCI.

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  • el 29 octubre, 2012 a las 10:42 am
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    aquí estoy para adjetivar mozos cuando necesites 😀

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  • el 29 octubre, 2012 a las 8:14 pm
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    Oído cocina. Ya te iré pidiendo consejos para analizar ese sector. Si es que nos hace falta una mujer entre nuestras filas, jejeje

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