‘Todos tenemos un plan’: Huida de uno mismo a cualquier precio

Las críticas de Carlos Cuesta: Todos tenemos un plan

Viggo Mortensen (Agustín) protagoniza una huida hacia adelante de un médico casado que entra en un estado de infelicidad y depresión. Su tristeza le vuelve impredecible e inaccesible para las personas que le rodean. La situación se agrava, o comienza, cuando el proceso de adopción que ha comenzado su mujer (Soledad Villamil) está a punto de terminar. Él le confiesa que no tiene nada que aportarle a esa criatura y decide encerrarse en un cuarto durante días tras una violenta discusión. Su mujer se marcha y le comunica que pondrá el piso en venta. Una visita inesperada le obligará a abandonar su aislamiento.
Viggo Mortensen también interpreta a Pedro, el gemelo de Agustín. Se trata de un apicultor residente en el Delta del Tigre de Argentina y que se encuentra envuelto en un caso de secuestro. Un día decide visitar a su hermano y le pide ayuda para acabar con su vida, a la que le queda poco tiempo a causa de un doloroso cáncer. Después de que éste muera, el médico regresará al lugar donde compartieron su infancia y se hará pasar por su hermano. Allí se encontrará de golpe con las consecuencias de los actos criminales que Pedro perpetró y que él desconocía.

Ana Piterbarg firma su estreno en el cine como directora con una película que juega premeditadamente a la confusión con ayuda de varios giros de la trama. La historia nos embriaga con un relato sobrio en lo visual, crudo en lo argumental y de agonía descarnada en lo emocional. El espectador desea saber las motivaciones de los protagonistas, busca averiguar el porqué de la frustración de Agustín y de lo insensato de su actuación, pero la narración lo va satisfaciendo muy poco a poco y nunca del todo, alimentando nuestra angustia e inflamando nuestra imaginación. De forma inteligente, abandona las explicaciones obvias y nos deja a nosotros interpretar, ayudados por la brillante expresión de Mortensen, aunque puede que la psicología del personaje sea excesivamente hermética, tanto como los hogares casi inaccesibles en los que viven los habitantes del río.
Mientras uno espera conocer los motivos por los que Agustín está tan desesperado, él será el objeto de la irá de los familiares de un comerciante secuestrado y que ha sido hallado muerto pese a haber pagado el rescate. Ellos están convencidos de que él está implicado, pero desconocen la suplantación que él está llevando a cabo. Son parte de las consecuencias negativas de un plan lleno de cabos sueltos. Otra es la presencia de su socio de fechorías (Daniel Fanego), quien regresará en busca de su compañía y de su ayuda, para complicar aún más la situación.
La deriva de Agustín le traerá consigo también una morbosa aunque tierna relación con una joven veinteañera a la que Pedro, su hermano, tenía empleada en su granja. Es otra de las “abejas” de una colmena de miembros socialmente extraños, abocados a la marginalidad, sujetos al pensamiento de que cada uno cumple el papel que le ha sido encomendado, sin posibilidad de cambiar los roles.
Todos tenemos un plan es una película que transmite frialdad, pesadez, ahogo. La sensación que nos aportan los escenarios es la de estar encerrados al aire libre, la de querer escapar o abandonar sin tener la posibilidad. De hecho los paisajes parecen decir más de la psicología de los personajes que ellos mismos. Puede ser que este entorno difícil y sencillamente hostil les haya modelado así. Puede ser que Agustín no hubiera podido escapar del todo de los ambientes de su niñez.
Viggo Mortensen sostiene la película con una gran actuación encabezando por partida doble un pequeño plantel de actores que consigue convencernos de la historia que plantea. Ellos no pueden llenar el extraño vacío que nos deja la historia una vez acabada. Quizá falta algo de contenido, o quizá la metáfora de la colmena se haya quedado a medio desarrollar. Puede que sin más lo que nos plantea Ana Piterbarg es una historia de desesperación que se resuelve en sí misma, y que una ejecución acertada de este juego de angustia sea lo que  nos acompaña a casa una vez terminada el thriller. Desde luego que su primera película tras los trabajos en televisión nos dejan una propuesta muy interesante.

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