‘No tengas miedo a la oscuridad’: Un correcto remake demasiado televisivo

Las críticas de Óscar M.: No tengas miedo a la oscuridad

El insistente recurso de las casas habitadas por fantasmas, monstruos o bichejos varios es una apuesta segura a la hora de hacer temer y temblar a la audiencia en la sala de cine. Y esta nueva representante de este subgénero del terror tan característico cumple su función usando los tópicos del género.
No tengas miedo a la oscuridad es un remake de una película para televisión del año 1973, pero no ha superado la adaptación a la pantalla grande, principalmente porque ha mantenido el mismo estilo narrativo y de montaje de su predecesora (con unas elipsis entre escenas que parecen situadas para colocar la publicidad).


Aunque el guión es bueno (típico, pero bueno) y entretenido, se aprecian claramente aspectos y estructuras que no la convierten en una película para cine y la mantienen como una película para televisión con más presupuesto y mejores actores.
La mayor parte de este presupuesto ha ido a parar, sin duda, a la producción de la casa y de los primigenios habitantes del lugar, consiguiendo una atmósfera similar a las recientes El orfanato o El laberinto del fauno (también producida y dirigida, respectivamente, por Guillermo del Toro).
Los terroríficos bichos que acosan a la niña protagonista conseguirán colocarse a la altura de memorables y malvados animalitos como los gremlins o los critters (cronológicamente secuelas de los aparecidos en la película original) por su maldad y vileza a la hora de utilizar objetos afilados y cortantes.
Bailee Madison (que podría ser la hija secreta de María Pujalte) consigue, con bastante esfuerzo (a pesar de su prolífica y meteórica carrera), sacar la película adelante. Aunque su interpretación es bastante correcta, sobre todo cuando comparte escena con Katie Holmes (la eterna secundaria), no consigue transmitir el terror necesario cuando está sola con los animales, resultando un poco sobreactuada (tampoco es recriminable, teniendo en cuenta que, casi con toda probabilidad, los bichos fueron introducidos en postproducción). Sin duda, el género femenino que acuda a las salas “sufrirá” más, por su implicación y empatía tanto con el personaje de Bailee Madison, como con el de Katie Holmes.
Tanto Katie Holmes, como Guy Pearce o el secundario Jack Thompson, consiguen respaldar la interpretación de la protagonista y dotan a la película de la consistencia que necesita para que el espectador se involucre en una historia que, aunque tópica, resulta interesante y entretenida en su tramo final, con su reinterpretación de un mito clásico infantil.

La correcta música del siempre estupendo Marco Beltrami (junto con Buck Sanders) ayuda al desarrollo de la atmósfera de la película, creando tensión y expectación en los momentos oportunos. Aunque no deja de ser una composición “de terror”, con sus imprescindibles y necesarios sobresaltos, Beltrami sabe cómo atraer al espectador para luego sorprenderlo cuando está desprevenido.

El director Troy Nixey puede estar satisfecho de haber realizado una película correcta, quizás más cercana al suspense que al terror, a pesar de los tópicos (nadie cree a la niña, nadie ve a los animalitos, la terrorífica escena de la cama) o de los agujeros del guión (en la escena de la biblioteca queda una prueba física de que la niña no miente o la cámara polaroid eterna).

No tengas miedo a la oscuridad es un claro ejemplo de cómo unos logrados efectos especiales, un destacable trabajo de iluminación y unas correctas interpretaciones pueden salvar una película y hacernos mirar debajo de la cama como cuando éramos pequeños (siempre habiendo encendido antes la luz).

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