‘Premonición’: Un intimista drama sobre la vida y la muerte

Las críticas de Óscar M.: Premonición
Nathan (Romain Duris) es un implacable abogado de Nueva York que un día recibe la visita del Doctor Kay (John Malkovich), el cual le revela que es “un enviado” y que sabe con total seguridad quién va a morir próximamente. Su misión es prestar apoyo a esa persona y ayudarlo en su transición fuera de este mundo.
Este drama sobrenatural fue realizado en el año 2008 y ahora se estrena en nuestro país, y lo hace, con el desafortunado título de Premonición (parece que cada cierto tiempo tiene que haber una película con este título, ya hay una con Sandra Bullock, otra con Cate Blanchett, otra con Glenn Ford y otra japonesa –Yogen-).

En esta ocasión, el director francés Gilles Bourdos, que también es responsable del guión, ha construido un drama intimista sobre la vida, la muerte y el espacio que hay entre ambas. Se sirve de bucólicos y luminosos flashbacks (similares a los anuncios de fragancias) para rodear una trama excesivamente misteriosa y críptica.
El personaje de John Malkovich ofrece verdades a medias y frases misteriosas que exasperan tanto al personaje protagonista como al propio espectador, el cual vería mermadas sus expectativas sobre el argumento si no es por los sorprendentes (y espectaculares) saltos del guión hacia la mitad del metraje.
Es en ese momento cuando la película parece convertirse en una más de la saga Destino final pero con un propósito serio. Por suerte (o no), el argumento pronto recupera su sendero hacia un final que, aunque es poco previsible, no cambiará la opinión ya creada en el espectador.
Premonición no es una película para grandes audiencias ni para pasar el rato, es un ensayo intimista y profundo que muchos tacharán de deprimente y soporífera si se quedan sólo en la superficie y no aprecian que, en realidad es una llamada de atención a cómo vivimos la vida. Este aspecto lo comparte con otra película de reciente estreno (aunque de temática muy diferente): In time.
En ambos casos el trasfondo del guión intenta que el espectador tome conciencia de cómo desaprovecha su tiempo, ya sea pensando en el futuro o en el pasado. En Premonición, los que están más cercanos a la muerte son los que más intentan aferrarse a la vida y disfrutar de ella, aunque sea de una forma poco lógica y derramen su ira y su frustración para conseguirlo.
La suave e intimista composición musical de Alexandre Desplat embriaga todo el metraje y consigue llevar al espectador por donde la historia requiere, tanto en las escenas de mayor acción, como en las más tranquilas y dialogadas, y, por supuesto, en los ya comentados sobre-expuestos flashbacks.
La película no supone un fuerte cambio de registro para Evangeline Lilly (que, en esa época, se encontraba entre rodajes de la serie Perdidos), ni tampoco el contenido John Malkovich destaca (principalmente porque sus frases sin terminar y sus posados en las escenas a veces bordean el ridículo); pero quien lleva todo el peso de la interpretación es Romain Duris, que transmite un personaje creíble, profundo y frustrado ante su propia vida.
Por suerte, el guión huye de la lágrima fácil y de acongojar al espectador, quedando una película sólida, tranquila y sosegada (a pesar de los toques sobrenaturales) sobre nuestro tiempo de vida y cómo lo ocupamos.

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