Aprendiendo un poco más sobre cómo se hizo ‘Anonymous’

Roland Emmerich, que nos tiene acostumbrados a destruir el mundo en películas de gran presupuesto como Independence Day, El día de mañana o 2012, nos presenta ahora una película de la que os hemos hablado con anterioridad, Anonymous, y de la cual os mostramos el trailer en castellano y el póster español, de cara a la promoción de su estreno el próximo 21 de octubre, de la mano de Sony Pictures Releasing.
Emmerich y su equipo estaban muy ocupados haciendo estallar el mundo cuando empezaron a acariciar la idea de recrear la Inglaterra isabelina.
Allá por 2009, Marc Weighart y su colega en las labores de supervisor de efectos especiales Volker Engel todavía estaban acabando la exitosa película apocalíptica 2012 cuando Emmerich les habló por primera vez de su siguiente proyecto juntos: Anonymous, un thriller ambientado en Londres a comienzos del siglo XVI.

“Cuando Roland se sentó con nosotros y nos explicó el proyecto, supimos que iba a ser un trabajo fascinante y, evidentemente, algo totalmente diferente a 2012. Todavía estábamos inmersos en la post-producción de 2012, por lo que empezamos a pensar en el Londres del siglo XVI cuando aún estábamos ocupados destruyendo el planeta”, comenta un divertido Weighart.
Engel añade: “Anonymous supone un desafío único y es muy diferente de cualquier cosa que hayamos hecho antes. A Roland le encanta llevar todo al extremo y probar cosas nuevas, y por eso es tan gratificante trabajar con él”.
De hecho, las novedosas técnicas de imágenes creadas por ordenador empleadas en 2012 convencieron a Emmerich de que su equipo sería capaz de recrear de forma convincente y rentable unos escenarios históricamente precisos de hace 400 años en la pantalla.
El director hizo un primer intento de prueba de llevar a cabo Anonymous (que por aquel entonces se llamaba Soul of the Age) hace seis años, pero el coste de construir unos decorados de época precisos y filmar en localizaciones reales dentro de edificios históricos hacía que el presupuesto se disparara y, en ese momento, el proyecto no resultaba viable.
“Siempre había querido realizar un retrato del Londres isabelino y la primera vez habíamos planificado construir unas maquetas enormes de Londres, y esas maquetas cuestan mucho dinero, por lo que sencillamente no fue posible”, recuerda Emmerich.
“Y cuando estábamos trabajando en 2012 me di cuenta por primera vez de que contábamos con unos entornos totalmente digitales y de lo buenos que eran. Así que hablé con Marc y Volker y les dije ‘¿creéis que es posible recrear el Londres isabelino por ordenador?’ Y, por suerte, su respuesta fue afirmativa…’”
Anonymous es un thriller histórico con una premisa controvertida – que William Shakespeare no escribió las obras y sonetos que se le atribuyen – justo en medio de una historia apasionante ambientada en las intrigas políticas y los complots de la corte de Isabel I.
Han existido varios candidatos a los que se ha atribuido la autoría de los trabajos de Shakespeare, entre los que se incluyen Sir Francis Bacon, Christopher Marlowe, William Stanley, el conde de Derby y, de hecho, también hay quien afirma que el trabajo es obra de más de una mano.
Para Emmerich y su guionista, el estadounidense John Orloff, Edward De Vere, el XVII conde de Oxford (interpretado por Rhys Ifans en la película) es un firme candidato. Ambos situaron a De Vere en el corazón de su historia como un noble que se ve obligado a mantener en el anonimato que es el autor de las obras que arrasan en una sociedad isabelina marcada por las intrigas y los complots sobre quién sucederá a la reina en el trono.
Con un equipo tan dotado, Anonymous se convierte en un emocionante thriller cuando De Vere se sirve de William Shakespeare como pantalla para ocultar su secreto y, en última instancia, asumir la autoría de un notable corpus literario que ha perdurado más allá de los siglos.
“Durante mis investigaciones me convertí en una de esas personas que creen que Shakespeare no escribió ese increíble conjunto de obras literarias”, confiesa Emmerich. “Y existe una teoría muy sólida que afirma que su autor fue el conde de Oxford, y esa es la que hemos empleado en nuestra película”.
El cineasta confió a su equipo creativo la ingente tarea de recrear Londres tal y como debió ser hace cuatro siglos, una ciudad construida en torno al río Támesis – con su vida propia gracias a las embarcaciones y la actividad de sus muelles – a lo que había que sumar las personas y animales que poblaban sus mercados y posadas.
La producción se desarrolló en los famosos estudios berlineses Babelsberg, donde se construyeron sobre unas estructuras sólidas algunos decorados clave, como el teatro redondo en el que se estrenaron las obras de Shakespeare, y los callejones y las calles adoquinadas que lo rodeaban. Eso sí, la inmensa mayoría de las increíbles vistas del Londres isabelino se crearon por ordenador.
Roland es un director con una gran visión”, afirma Weighart. “Y aunque Anonymous es un proyecto menor en comparación con, por ejemplo, 2012, quería esa misma visión y que la Inglaterra isabelina resultara y pareciera auténtica”.
El equipo empezó estudiando a artistas de la época que habían pintado paisajes de Londres. Posteriormente se trasladaron a Inglaterra para fotografiar edificios del siglo XVI. “Esa es la base de las planchas de fondo que utilizamos para recrear los efectos visuales. Para que resulte real tenemos que empezar con algo real, y esa necesidad de realismo nos obligó a viajar a Inglaterra varias veces y hacer cerca de 50 000 fotografías diferentes de localizaciones y edificios por toda Inglaterra”, comenta Weighart, añadiendo: “Básicamente, siempre que encontrábamos algo en pie del siglo XVI, lo fotografiábamos.”
Emmerich y su equipo fueron pioneros de esta técnica en 2012 y han alcanzado la maestría con ella en Anonymous. “Estoy muy orgulloso del resultado porque todo el equipo ha hecho un trabajo magnífico. Las imágenes por ordenador son increíbles y hemos utilizado imágenes 2D que parece que se hayan tomado en 3D. La profundidad es impresionante”.
“Pero, al fin y al cabo, es la historia lo que importa. Quiero que el público se sumerja en ella y se olvide de cómo lo hemos hecho. La tecnología está aquí al servicio de la historia, así es como yo lo veo. Si al público le gusta la historia y se olvida de cómo lo hemos logrado, es que he hecho bien mi trabajo.”

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