Polanski homenajeado en Zúrich dos años después de su arresto

A la segunda fue la vencida. Roman Polanski pudo pisar hoy la alfombra verde del Festival de Cine de Zúrich para recoger, dos años después de su detención por un presunto delito de agresión sexual, el premio de honor del certamen.

Hace dos años y un día, el cineasta franco polaco fue detenido a su llegada al aeropuerto de Zúrich, acusado de haber abusado de una adolescente en 1977 y reclamado por las autoridades de EEUU, horas antes de la ceremonia en la que debía recoger este galardón.

Pero en lugar de visitar las instalaciones del Kino Corso, cuartel general de este joven Festival que quería reconocer su larga trayectoria cinematográfica, Polanski visitó los calabozos de una cárcel como paso previo a una larga reclusión domiciliaria.
Precisamente, con una mezcla de emoción e ironía, las primeras palabras de Polanski estuvieron dirigidas a sus carceleros de la prisión de Winterthour en la que pasó varios meses.
“Me gustaría agradecer a todos aquellos que me ayudaron a superar esta prueba, en particular al personal de la prisión, que se esforzó para facilitar mi estancia”, manifestó Polanski provocando risas en la sala, antes de añadir: “no es una broma, nada más lejos de eso”.
En tono más serio, el cineasta, vestido con camisa blanca y traje negro y recibido con una ovación del público en pie, subrayó que “hay muchas partes de esos dos años que preferiría olvidar”
Fueron los dos años transcurridos entre su detención a instancias de las autoridades judiciales de Estados Unidos, que reclamaron su extradición, y la decisión de Suiza de no entregarlo afirmando que la petición no incluía toda la documentación necesaria.
La “reconciliación” de Polanski con Zúrich estuvo rodeada de expectación y los organizadores del certamen consiguieron blindar la visita de Polanski y circunscribirla a lo meramente cinematográfico.
Cuando se anunció su presencia en el Festival a mediados de mes, la organización dejó claro que no ofrecería entrevistas ni antes, ni durante, ni después de recoger el premio y de pasear por la alfombra verde, y que tampoco habría valoraciones por parte del certamen.
“Estamos muy orgullosos y nos sentimos realmente honrados de recibir finalmente a Roman Polanski en Zúrich. Admiramos su obra y estamos felices de entregarle por fin el premio de honor que tanto se merece”, indicaron los organizadores en un comunicado.

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