‘La última cima’ premiada en el Festival Internacional del Cine Católico Mirabile

El 4 de junio del año pasado llegaba a los cines españoles La última cima, una película de Juan Manuel Cotelo que nos contaba como el sacerdote madrileño Pablo Domínguez murió a los 42 años en un accidente cuando descendía del Moncayo, siendo ésta la última cima española de más de 2000 metros que le faltaba por coronar, pero su vida no fue la de un montañero al uso. Sus misas y conferencias estaban llenas de gente que deseaban oír sus palabras, incluso sus fieles le pedían que predicara allá donde viajaba. Éste es el retrato de un hombre alegre, humilde y generoso que, según dicen los que le conocieron, sabía que iba a morir joven.
La película conseguió en el fin de semana de su estreno, y con tan sólo cuatro copias, ser la número 1 en espectadores por cine en España, y cerca de 6000 mil personas vieron esta película, doblando el número de espectadores por cine a la segunda en el ranking, Sexo en Nueva York 2, y llegando a triplicar la cifra en el caso de Prince of Persia o Robin Hood.
La última cima siguió ampliando las salas donde se proyectaba en más de 50 ciudades españolas gracias al apoyo masivo que recibió a través de la red.
La ola internacional de  la película llega ahora al Vaticano, tras romper moldes en España al permanecer 6 meses en cines, y en Centroamérica, donde batió en su estreno a Harry Potter y Crónicas de Narnia y en Chile, trasformándose en el documental más visto de la historia. Ahora es Roma la que se sube a la ola de alegría y concede a La última cima el premio “pez de plata” al Mejor Documental.

Compitiendo con 923 películas pre-seleccionadas, el Festival Internacional del Cine Católico Mirabile Dictu, auspiciado por el Consejo Pontificio de la Cultura, concedió a La última cima el Premio al Mejor Documental. Junto a ello, también premió a Pablo Domínguez por su vida ejemplar como sacerdote.
Benedicto XVI recibió, de Juan Manuel Cotelo, una copia de La última cima y ha correspondido al obsequio con agradecimiento, con una oración en forma de carta “pidiendo al Señor que siga acompañándolo con su gracia, para que a través de su diario quehacer usted continúe siendo fiel mensajero de la Palabra de Cristo, Luz de los Pueblos, y dando un valiente testimonio de que el amor de Dios es la fuerza que puede transformar el mundo y convertir los corazones de los hombres al bien, la belleza y la verdad.”
Para Juan Manuel, “la carta ha supuesto una alegría muy grande, un broche de oro al proceso de producción y exhibición de la película. Me tomo la licencia de interpretar que la Bendición Apostólica del Papa, que él extiende complacido a mi familia… es una bendición para la gran familia de La última cima, en permanente crecimiento. Y me permito, usando sus mismas palabras, invocar la maternal protección de la Virgen María, como prenda de copiosos favores celestiales, para todos nosotros.”
Esta gran familia de La última cima sigue creciendo. En México se está repitiendo el fenómeno español. Después de estrenar en salas de Monterrey y Mérida con una asistencia de miles de personas, son muchas las ciudades del país que están solicitando la película. Y en Estados Unidos, cuyo distribuidor es el productor de La Pasión, Steve McEveety, se están calentando motores y ya son cientos de personas las que quieren organizar pases en las ciudades más importantes del país.

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