Nos deja Sidney Lumet a los 86 años de edad

El director de cine estadounidense Sidney Lumet, nacido en Philadelphia en 1924, falleció ayer, sábado 9 de abril, en su casa de Manhattan (Nueva York) a los 86 años de edad, como consecuencia de un linfoma, como ha declarado su hijastra Leslie Gimbel.

Lumet debutó con gran éxito en el año 1957, con la magnífica Doce hombres sin piedad, gracias a la cual loró el Oso de Oro en el Festival de Berlín y su primera nominación a los Oscar (mejor película, mejor director y mejor guión adaptado).
Ya en la década de los 70 consiguió asentarse entre los grandes cineastas, con obras maestras como Serpico, Asesinato en el Oriente Express y Tarde de perros.

Son muchas las grandes estrellas de Hollywood que han trabajado con él y le han venerado, como Al Pacino, Henry Fonda, Al Pacino, Ingrid Bergman, Katharine Hepburn, Faye Dunaway y Sean Connery, entre otros, y es que eran muchos los que querían trabajar con él, pues hasta 17 actores y actrices fueron nominados a un Oscar trabajando a sus órdenes.
Sus películas eran muchas veces oscuras y siempre mostraban los recovecos menos amables de Estados Unidos, y en la noticia publicada en The New York Times recordaban que “sus mejores filmes no solo examinaban las consecuencias del prejuicio, la corrupción y la traición, sino que también celebraban los actos individuales de coraje”.
Lumet hacía películas porque amaba el cine, y era una forma maravillosa de dedicar su vida a algo, gracias a lo cual logró estar cuatro veces nominado al Oscar a mejor director, además de una nominación al mejor Guión Adaptado, pero por desgracia nonca se llevó el Oscar por su trabajo, motivo por el que en 2005 la Academia de Cine de Hollywood le otorgó el Oscar Honorífico. Más de cincuenta años en el mundo del cine hicieron falta para que Hollywood reconociese el trabajo de este gran director que había logrado grabar en nuestros recuerdos algunas de las escenas más miticas del cine contemporáneo.
Siempre nos quedarán sus películas, desde su inicio con Doce hombres sin piedad, hasta su última obra en 2007, Antes que el diablo sepa que has muerto, donde demostró que su cine no se dulcificaba, pues esta es un ejemplo de unas películas desangeladas como pocas se han visto en el cine contemporáneo. Gracias a esa película recordaremos a un director que nunca cambió sus estilo, ni en epocas donde rodaba producciones más comerciales, sobre todo en sus últimos años, con Negocios de familia, Una extraña entre nosotros, El abogado del diablo, A la mañana siguiente, … películas con una factura más que correcta y que siguen manifestando su compromiso social.
Nos quedamos con la frase que The New York Times recuerda de Lumet: “Aunque el objetivo de todas las películas es entretener, el tipo de cine en el que creo va más allá. Obliga al espectador a enfrentarse a su propia conciencia, a estimular su inteligencia”.
Hasta siempre.

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