‘Bienvenidos al sur’: Rompiendo estereotipos a través de la comedia.

Las críticas de Óscar M.: Bienvenidos al sur

Alberto (Claudio Bisio) es el encargado de una oficina del servicio postal de una localidad del norte de Italia. Pero su mujer quiere que lo asciendan y lo trasladen a la sucursal de Milán; para conseguir el ansiado ascenso incluso miente, pero es descubierto y, como amonestación, Alberto es destinado a la oficina de Castellabate, un pueblecito del sur de Italia cerca de Nápoles.

Sus prejuicios, los mitos y las leyendas sobre la zona sur del país saldrán a la luz y provocarán multitud de situaciones cómicas que, como regla general en este tipo de películas, cambiará tanto la vida de Alberto como las de los habitantes de la región.
Bienvenidos al sur es la versión italiana de Bienvenidos al Norte, realizada por Dany Boon en 2009, una película francesa que explotaba las diferencias culturales y sociales entre el norte y el sur de Francia. Principalmente los equívocos están producidos por la diferente forma de pronunciación del mismo idioma, que dan lugar a conversaciones ininteligibles e hilarantes momentos.

Aunque a primera vista se trata de una comedia, la película hace reflexionar al espectador hasta qué punto conoce las diferentes regiones que forman el país en el que vive. Ese desconocimiento cultural provoca la proliferación de falsos mitos obsoletos que existen en cualquier país entre los habitantes del norte y del sur; este aspecto tan internacional es el que ha aprovechado el director Luca Miniero para adaptar la versión francesa y conseguir mantener fresco el argumento en tierras italianas.
El bello paisaje italiano y su música característica invaden toda la película, con una fotografía luminosa, ágil y veraniega; además la trama está plagada de referencias a la mafia y al costumbrismo italiano, e incluso a la trilogía de El Padrino, que alcanzan su cuota más alta en una de las divertidas escenas finales.
Sin embargo, los personajes secundarios (en especial los trabajadores de la sucursal) están poco desarrollados y se agradecería que las tramas secundarias (las bolsas de basura, el segundo pueblo o el novio de la chica…), aunque no sean imprescindibles, no se quedaran en el aire y sin explicación.
El argumento es entretenido y no aburre en ningún momento, pero cae en el estereotipo de las diferencias culturales, ligüísticas y semánticas típicas entre la ciudad y el campo, representados aquí a través del elitista protagonista y los campechanos habitantes del pueblecito; y es de dónde el guionista Massimo Gaudioso consigue la mayoría de situaciones cómicas. A pesar del buen resultado de éstas es perceptible que el doblaje habrá supuesto una dificultad añadida; siendo, probablemente, la versión en el italiano original más divertida y rocambolesca.

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