Hans Zimmer: Arte y tecnología al servicio de la música del cine. Capítulo 3: 2000- 2010. Un nuevo milenio

Hans Zimmer: Arte y tecnología en la música al servicio del cine.

Capítulo 3: 2000- 2010. Un nuevo milenio.

Después de la apoteosis sonora que supuso Gladiator, Hans Zimmer inició la presente década volviendo a colaborar con el director John Woo, con quien ya había trabajado en Broken Arrow. En esta ocasión para poner música a la segunda parte de Misión Imposible. Aquí score y acción se complementan realmente bien aunque en ocasiones se hecha de menos una mayor prevalencia del primero para mantener a la segunda.

Hannibal, Pearl Harbor y Black Hawk: Derribado son otros títulos importantes de comienzos de la década. En Hannibal, Zimmer desarrolla pasajes de inspiración barroca donde disfruta tanto de la instrumentación recargada como de sencillas líneas de viento en la descripción del Dr. Lécter en Florencia. Pearl Harbor y Black Hawk: Derribado suponen un homenaje del compositor alemán hacia su propia capacidad de transmitir lo bélico. Sea una guerra mundial o una guerra por la supervivencia, todas las facetas están ahí a través de himnos que apelan al épico sacrificio o de piezas que bien podrían acompañar a una cámara al hombro a través de una ciudad devastada.

Conocido y venerado como es Zimmer por este tipo de composiciones, no podríamos obviar aquellas en que la propia película le permite, además, desarrollar pasajes de gran sensibilidad y lirismo. Un buen ejemplo es El Último Samurai donde, a las vibrantes composiciones que acompañan las batallas, se unen momentos de bucólica evocación en la aldea de Katsumoto. Aquí el aire japonés se respira a través de instrumentación típica y composiciones que alternan métrica típica de composiciones tradicionales y métrica occidental.

Sus incursiones en el cine de animación se mantienen constantes a lo largo de esta década. Títulos como El Espantatiburones, Madagascar, Kung Fu Panda o la más reciente Megamind dan muestra de la capacidad de Hans Zimmer para divertirse aplicando su lirismo, ahora rimbombante ahora tierno, a películas que no sólo disfrutan los pequeños de la casa. Para Los Simpsons, Zimmer recupera el sabor de la serie fundiéndolo notablemente con el estilo descriptivo y vivaz de las composiciones que acompañaban a muchas de las series de los 80 y principios de los 90. Un claro homenaje a la época dorada de la familia más famosa de Springfield.

Con el reinicio de la historia de Batman, se presentaba ante Hans Zimmer un reto de envergadura: estar a la altura de su predecesor décadas atrás, Danny Elfman.
Escuchando tanto el score de Batman Begins como el de El Caballero Oscuro, podemos concluir que el compositor alemán cumple con creces hasta el punto de haber convertido su música en un icono del nuevo Batman. La oscuridad que sabe imprimir en todos y cada uno de los cortes de ambas bandas sonoras refleja a la perfección la del alma atormentada que vaga por las noches de Gotham, oculto tras la máscara de un murciélago. Es interesante mencionar que, a lo largo de la década, su red de colaboraciones se mantiene más viva que nunca. Precisamente podemos mencionar a James Newton-Howard completando la orquestación de Zimmer en la última aventura del nombre murciélago hasta el momento.

Y si de continuaciones hablamos, no podríamos olvidar el papel del compositor alemán en la saga de Piratas del Caribe. Zimmer firma los scores de la segunda y tercera partes y demuestra que, a veces, no es necesario innovar para lograr muy buenos resultados. Claramente inspirado en el score de Klaus Badelt en La Maldición de la Perla Negra, Zimmer recupera muchos de sus motivos y pasajes reinterpretándolos y dejando su estilo personal. Se aprecia una cuidada labor de producción que llega a superar incluso a la del score de Badelt, consecuencia lógica de la experiencia de Hans Zimmer en esas lides. Así, El Cofre del Hombre Muerto y Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo mantienen el listón alto e invitan a continuar la mayor aventura de piratas de los últimos tiempos. Como curiosidad podemos mencionar que existe una grabación firmada por ambos compositores sobre los temas más identificativos de la trilogía.

Acercándonos definitivamente a nuestros días, podemos mencionar las orquestaciones de la música de la nueva aventura de Sherlock Holmes, las adaptaciones de las novelas de Dan Brown El Código Da Vinci y Ángeles y Demonios y, especialmente, Origen. En este último score, Zimmer nos sumerge en la paranoia a través de melodías vibrantes y tensión contenida en pasajes donde motivos conceptualmente sencillos se repiten y combinan como los elementos que constituyen la realidad irreal de la película.

Y hasta aquí el especial dedicado a Hans Zimmer. Entre sus proyectos actuales podemos destacar la banda sonora de Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas, recientemente lanzada al mercado. Si bien los motivos sonoros más identificativos de la serie siguen presentes, su reinvención y la inclusión de nuevos y vibrantes pasajes promete satisfacer a todos los públicos.

Por último, hay que añadir que no se han incluido reseñas a las producciones para la televisión ni otros proyectos musicales de este compositor por querer centrarse en su relación con el séptimo arte. No obstante, cualquier dato, comentario, referencia o crítica es más que bienvenido.

Si la buena música invita a ser escuchada, la música que queda en la memoria invita a hablar de ella.

¡Hasta pronto, amigos!

(Leer Capítulo 1: Inicio y primeros éxitos)
(Leer Capítulo 2: Los 90. La consagración)

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