‘Oliver Crowmell’: De la Guerra Civil Inglesa

Aunque poco conocida fuera de los ámbitos de los estudiosos de la Historia, la Guerra Civil Inglesa, que se desarrolló en el siglo XVII, fue uno de los elementos que marcaron el desarrollo de Europa, y daría a Inglaterra un impulso en materia política y legal que la auparía a la supremacía en los siglos XVIII y XIX.

Oliver Cromwell es realmente espectacular, y casi parecería hija de Hollywood, si no fuera porque es una producción europea. Ciertamente, una de las más espectaculares, con escenas de batallas con miles de figurantes por bando, y con una riqueza de escenarios y vestuario ciertamente impresionante.

El argumento de la película gira en torno al personaje que la da nombre: Oliver Cromwell. Pequeño propietario inglés, fervientemente puritano (hasta el extremismo), que, con mano dura, dirigió una revolución contra la Monarquía del Rey Carlos I de Inglaterra, al que se le acusaba de favorecer al catolicismo y gobernar sin el Parlamento. Tras una dura guerra civil, el rey fue ejecutado, y se estableció una república, que finalmente terminaría Cromwell gobernando como “Lord Protector”. Tirano, benevolente caudillo, extremista, fanático, o inteligente político, su figura es una de las más importantes en la historia política inglesa.

Sin embargo, hay que avisar que la película no es realmente histórica en ese sentido. Se presentan tanto a Cromwell como al Rey, Carlos I, como personajes obligados (deus ex machina) a seguir un curso de los acontecimientos que ellos no deseaban, y sólo por la maldad, codicia o ignorancia ajena actuaron tal y como les recuerda la Historia. Además, el relato de buena parte de los hechos que aparecen en la película no es realmente exacto. Su intento de detención en el Parlamento no fue tal y como se nos muestra, la batalla de Naseby no fue la “gran victoria” que se recoge, sino un fracaso del ejército real…

Sin embargo, todo ello se perdona en mor de la excelente realización, unos decorados soberbios, y, sobre todo, un genial duelo interpretativo entre los actores Richard Harris y Alec Guiness que interpretan, respectivamente, a Cromwell y al Rey. Si hace unos días comentaba de Alec Guiness en La Defensa de Malta su hieratismo, en esta película, la solemnidad que caracteriza al actor le convierte en un auténtico monarca ante la cámara. Su dignidad, contradicciones y sentimientos, le convierten en uno de los reyes mejor logrados del cine. Enfrentado a él, Richard Harris, como el piadoso, violento, astuto, y en definitiva, humano, Oliver Cromwell.

El tercer gran nombre de la película es Robert Morley, en el papel del Conde de Manchester. Sólido actor para uno de los personajes secundarios más importantes de la película. Por cierto, que en la misma también actúa uno de los 007 menos exitosos de la saga, en un papel bastante interesante. Espero que lo encontréis rápidamente…

Gran película del cine histórico-bélico, soberbia, muy bien rodada, aunque con el handicap de tener que ser vista con la prevención de saber que no todo lo que se nos cuenta fue exactamente como nos aparece allí, pero que nos muestra un esquema general de la historia de manera amena, con un ejercicio de buen cine.

Que aproveche

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