Hans Zimmer: Arte y tecnología al servicio de la música del cine. Capítulo 2: Los 90. La consagración

Hans Zimmer: Arte y tecnología en la música al servicio del cine.

Capítulo 2: Los 90. La consagración.

Seguimos con el segundo de los tres capítulos dedicados a la carrera del compositor Hans Zimmer.

En la década de los 90 se produce la comunión definitiva entre Hans Zimmer y el gran público; Por un lado, el estilo grandilocuente de su orquestación encuentra acomodo en películas que se ven reforzadas por él. Por otro, su repertorio de trabajos se amplía, permitiéndole demostrar una notable capacidad de adaptación a diversos estilos.

También es importante destacar la red de colaboraciones y colaboradores que establece a lo largo de la década, con nombres importantes dentro del panorama compositivo de la época y actual como Mark Mancina, Harry Gregson-Williams y Nick Glennie-Smith. Estas colaboraciones se traducen tanto en su labor en los scores de Zimmer como en la aparición del compositor alemán en la producción de algunos de los trabajos de estos compositores, como en el caso de Con Air o Sinbad: La Leyenda de los Siete Mares.

Si en Toys logra momentos de gran sensibilidad gracias a la acertada combinación de motivos infantiles, en El Rey León Hans Zimmer es capaz de emocionarnos tanto con la magnificencia del viento y la voz en evocadores paisajes de la sabana africana como con la delicadeza del piano para la parte amorosa y los arreglos electrónicos de base rítmica con cierta inspiración swing en pasajes dedicados al juego y la inocencia del futuro rey.

Sin embargo, muchos recordarán a Hans Zimmer por sus scores de inspiración militar. De hecho, podemos considerarle como uno de los grandes renovadores del subgénero instrumental militar. Heredero de las composiciones que acompañabann a grandes clásicos de los 60 y 70 y que revisaremos próximamente, Zimmer supo renovar la orquestación y el ritmo para adaptarlo a nuestra época. Su camino ha sido y es seguido por muchos compañeros de profesión.

Durante esta década, Hans Zimmer se convirtió en el compositor fetiche de la productora de Don Simpson y Jerry Bruckheimer. En Marea Roja (Crimson Tide), Zimmer utiliza la alternancia de momentos de supuesto respiro sonoro pero no melódico seguidos de crescendos y rompientes de instrumentación electrónica distorsionada en su justa medida para lograr transmitir la presión asfixiante de un submarino en situación límite.

Por otro lado, La Roca transmite la presión del movimiento continuo y de la amenaza constante con un score, si cabe, más sólido que el anterior con momentos de gran riqueza sonora. Ambas bandas sonoras contienen momentos que exploran ciertos aspectos de sensibilidad y vulnerabilidad de los protagonistas. Sin embargo, el compositor no puede llegar a desarrollarlos ya que quedan inmediatamente sepultados por la acción y la adrenalina.

En Mejor Imposible (As Good as It Gets), Zimmer demuestra su versatilidad en otros registros temáticos, conectando con la neurosis de un Jack Nicholson en su salsa. Así, en Broken Arrow y en El Pacificador da rienda suelta a su estilo militar electrónicamente avanzado. En La Delgada Línea Roja lo militar cede cierto protagonismo a pasajes donde desarrollar melodías que evocan lo épico de la guerra desde el punto de vista de la locura que desata.

Hacia el final de la década encontramos un nuevo score de animación. El Príncipe de Egipto permite a Zimmer experimentar con melodías de corte egipcio y sumergirse en la magnificencia faraónica repitiendo elementos de la fórmula del éxito en El Rey León.

A finales de los 90, Hans Zimmer ha logrado reconocimiento y fama mundial pero su éxito creciente aún está lejos de acabar. Como colofón a esta década, en 2000 firma la banda sonora de Gladiator. Aquí, el estilo Zimmer alcanza su máxima expresión en melodías cargadas de fuerza y evocación que evolucionan con la historia, siempre fieles a los elementos básicos de la composición del compositor alemán. Bases rítmicas intensas bombean la adrenalina en las batallas mientras que cuidados arreglos de inspiración arabesca siguen la historia del esclavo que se convirtió en gladiador. La voz de Lisa Gerrard completa un score redondo cuya vigencia es imperecedera.

Después de esta gran década, la consolidación de Hans Zimmer en el estrellato es un hecho pero Hans Zimmer aún seguirá maravillándonos con bandas sonoras que forman parte de nuestras vidas.

Pero ésa, amigos, es otra historia.

(Leer Capítulo 1: Inicio y primeros éxitos)
(Leer Capítulo 3: 2000- 2010. Un nuevo milenio)

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Un comentario sobre “Hans Zimmer: Arte y tecnología al servicio de la música del cine. Capítulo 2: Los 90. La consagración

  • el 5 julio, 2012 a las 8:10 pm
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    Sin entrar a valorar el resto de la obra de Zimmer, la verdad es que su trabajo en el Rey León es muy pero que muy bueno… por alguna razón es la película suya cuyo coundtrack más me gusta, sin desmerecer a ninguna de las otras. Que grande este tipo!

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