55 SEMINCI: Tercera Jornada (III). Robin Aubert se confiesa en su rueda de prensa

Con motivo de la presentación de À l’origine d’un cri, su director, Robin Aubert, hizo acto de presencia ayer, 25 de octubre, en el salón de los espejos del Teatro Calderón.
En esta rueda de prensa, Aubert declaró que se trata de “una película con tintes autobiográficos”. Quizás sorprenda esa declaración tras visionar la película, con tanto sufrimiento y violencia explícita, pero él, conocido actor de cine y televisión canadiense, afirma haberse inspirado en su propia vida para realizar À l’origine d’un cri.
El director de esta película ha sido también uno de los fundadores de la compañía de comedias Chick’n’Swell, donde trabajó como guionista y director. Quizás es más conocido por su faceta como director de documentales, gracias a los cuales ha ganado varios premios entre 1997 y 1998. Ahora, tras Saints-Martyrs-des-Damnés, su primer largo y por el que recibió el Premio al Mejor Director en Fantasporto, y Aquelle heure le train pour nulle part, su segundo largometraje, se adentra en sus temores, en una película extraída de su propio corazón, para mostrar a todo el mundo El origen de un grito.
Según el director: “El hijo tiene mucho de mí, fue una época en la que bebía mucho, como si quisiera seguir las huellas de mi padre. He querido hacer un homenaje a esa parte de mi vida”. Pero en vez de orientar la rueda de prensa hacia la violencia de la película, el director afirma que se trata de un homenaje a la familia, a las personas mayores, declarando: “Cuando estuve en África vi como respetaban allí a sus mayores, mientras que en Canadá simplemente les dejamos en un lugar para que puedan morir”.

Ahora bien, aunque las mujeres tengan menos protagonismo en la película, son las que tienen un caracter más duro, y, de ese modo, también les realiza su particular homenaje: “Además he querido rendir un homenaje a las mujeres que conozco en la vida, la relación entre el hijo y la madre es muy particular”.
Pero si algo sorprendió de las declaraciones del director, es que afirma del abuso infantil que describe el prólogo que “hubiera sido posible escribirlo sin haber vivido esa experiencia de pequeño. La película habla mucho del silencio, y esa secuencia es una de las que incluye más texto y en las que menos se ve”. Añadiendo que “del momento en que sufrí el abuso sólo recuerdo el acuario que tenía en mi habitación”.
Una rueda de prensa y unas declaraciones que dejan de piedra, como de piedra deja su películas ante la violencia explícita que se muestra, muy lejana de la violencia a la que nos acostumbran las actuales películas de terror.

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