‘Infectados’. Una oportunidad perdida para el terror

Las críticas de Carlos Cuesta: Infectados

Decepcionante debut en el largometraje de los hermanos Álex y David Pastor. Los augurios sobre el tándem de directores como el relevo generacional español (no sabemos muy bien de qué), no se han cumplido, todavía. Quizá cuando la productora puso en sus manos todos los medios necesarios para un largometraje esperaban un nuevo Rec que amortizara el gasto. Si era así, no lo han conseguido. Desde el principio esperé con entusiasmo el desarrollo de una película interesante o emocionante, para pasar poco a poco a la paciencia para ver si los compatriotas dejaban el pabellón español bien alto, para acabar desanimado con lo que pasaba ante mis ojos, esperando algo de emoción que no acababa de llegar. Espero que ambos tengan una nueva oportunidad y que hayan aprendido de esta primera experiencia, pero vamos a lo que toca con Infectados (Carriers).


La producción recorre la senda de historias catastrofistas acerca de virus letales que se expanden entre la población dejando la desolación por donde pasa. El tinte de road movie que veremos durante toda la película nos hace pensar en un primer momento que todo se desenvolverá en un ambiente lejano, inhóspito y hostil con localizaciones apartadas donde nadie te oiría gritar al encontrarte atrapado, que contrastará la angustia de los espacios con la sensación de estar preso en el territorio abierto del desierto. El otro factor sería el hecho de quedar aislado sin combustible, sin recursos, con la encrucijada de tener que acudir a asentamientos para continuar, pero con el riesgo de acabar mortalmente infectado al acercarse a otros seres humanos.

De hecho, no tardaremos mucho en darnos cuenta de que los infectados no se convierten en zombies maníacos que pretenden infectar a toda costa a los sanos; por el contrario buscarán la forma de evitar ser reconocidos como infectados para sobrevivir a toda costa. La desconfianza mutua y la delgada línea entre el deseo de supervivencia y la deshumanización son el punto fuerte de esta apuesta fílmica, ideas desarrolladas sin éxito ni habilidad.

Empezando por los personajes, todos ellos demasiado planos, arquetípicos y encasillables, no acaban de plantear la actitud adecuada. En lo que se refiere a los protagonistas, se trata de un grupo que se dirige en coche hacia la playa donde dos de ellos (una pareja de hermanos) vivieron felices su infancia. Todos ellos acaban planteando el rol de jóvenes sacrificables en una mala película de terror y matanza, al menos en la pose, porque les advierto de que no habrá ni matanza ni demasiada acción. En el caso del hermano mayor (Chris Pine es quien interpreta a Brian), que se jacta de haber trabajado por 400 dólares enterrando infectados a cientos, deja de ser creíble cada vez que adopta una pose frívola de matón barato de instituto y cada vez que se expone tontamente a quedar infectado. Porque al final, el mayor problema de Infectados es que sólo tiene claro el principio y el final (insulso y gris) mientras el nudo es una sucesión de gags inconexos, deshilados, topicazos, dramatizados más que dramáticos.

En la sucesión de escenas en los que los protagonistas sufren riesgo, que son escasas, éste se debe más a la actitud negligente y absurda de los personajes, sin que la elección del escenario, de los sujetos o de los planos aporte nada de tensión, dramatismo o emoción. Sí es cierto que varias escenas apuntan la idea, el contexto buscado, y que tienen fuerza, como aquélla en la que pretenden sacar la gasolina de un coche en la que hay un infectado inmóvil dentro, o cuando vemos el camión de la basura llena de bolsas negras en las que presumimos que hay cientos de personas muertas tratadas como desperdicios contagiosos, sin duda las dos únicas cosas salvables de la película y las únicas que comulgan con aquello que esperaba de Infectados, que acaba convirtiéndose en un émulo sin zombies de 28 días después, sin que el ambiente de supervivencia asista a la película.

Si algo conseguimos descubrir en Infectados es que los protagonistas no son capaces de sobrellevar la situación, que no son capaces de sobrevivir porque son humanos, pero esa humanidad no tiene unido un desarrollo de los personajes que los haga creíbles. De hecho, si se hubiera asociado la premisa de partida y la esencia de la película con escenas potentes, algo de acción y mejores escenarios, todo habría cambiado. Sin embargo, uno se queda con la sensación de que están pasando un montón de cosas emocionantes, duras, dolorosas o dramáticas en otra parte y que nos las estamos perdiendo porque los directores están enfocando a estos muchachos a los que tampoco les ocurre demasiado, y que van cayendo poco a poco por no ser capaces de cumplir sus propias normas ni demostrar un poco de inteligencia. De hecho, algunas situaciones son tan ridículas que son un insulto al espectador. Si una persona se ha visto obligada a enterrar cientos de infectados (entre ellos sus padres), no juguetea con un palo en una piscina hedionda subida en un trampolín (en serio, tal cual). Adivinen lo que pasa. Si uno se imagina delante del ordenador escribiendo esta escena para el guión se da cuenta de que el siguiente mejor paso es borrarla y volverla a escribir.

Si en España tenemos la mala costumbre de esperar a que alguien triunfe para ver después cómo se estaza, en este caso la actitud mía y de muchos otros espectadores ha sido acudir al cine a apoyar a esta pareja de directores con los que compartimos nacionalidad con el deseo de ver una gran película y así poder alabarlos, poder decir que el cine español no son todo tetas y culos, humor barato y viva lo cañí. Pero es que ellos de momento no han demostrado lo que debían, ni tan siquiera la imaginación que se les presupone a quienes se les confía el presupuesto de una película. Infectados apunta a una buena idea no concluida. Por favor Álex Pastor y David Pastor, no os rindáis. Pero si queréis que vuestros compatriotas y el resto del mundo se gasten el dinero que no tienen en ir al cine, vuestro nivel de autoexigencia tiene que ser mucho mayor.

2 comentarios en «‘Infectados’. Una oportunidad perdida para el terror»

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: