54 Seminci: Cuarta Jornada (II). ‘Estigmas’, sangre en blanco y negro

Las críticas de Manuel M. en la Seminci: Estigmas

Interesante obra del director Adan Allaga, estrenada por primera vez en la Seminci, y protagonizada por Manuel Martínez, antiguo lanzador de peso, metido a actor en una adaptación del cómic del mismo nombre, de Mattotti y Piersanti.

En primer lugar vaya por delante mi admiración por la titánica labor que director, actores y productores se han planteado. Adaptar un cómic de estas características es difícil (si quieres hacerlo bien). Pero, si además, buscas mantener el espíritu original de la obra realizándolo en blanco y negro, la tarea se magnifica, y, ya para terminar, si el actor principal es alguien a quien se conoce más como atleta que como actor, parece un trabajo casi imposible.

Y el resultado, la verdad, es bastante bueno. Tremenda sorpresa ha sido la actuación de Manuel Martínez. Habrá quien piense, después de ver la película, que no es para tanto, que “no habla mucho”. Lo cual es cierto, pero todos sabemos que incluso estar callado es un arte, y su actuación, aunque silenciosa, está llena de fuerza y ternura a la vez. La vidriosa mirada del alcohólico, la cólera desbordada de aquel que ha sido oprimido demasiado tiempo, el cariño con una niña o con la mujer que se ama, todo ello en una misma persona, todo ello transmitido con una fuerza que el espectador forzosamente no puede permanecer indiferente, hablan muy bien del papel de Martínez.

Marieta Orozco, como protagonista femenina, también cumple bastante bien su papel, aunque es mucho más breve. Aparece solo mediada la película, aunque tiene una importancia fundamental en el desarrollo de la trama. Correcta, y muy sobria, es un buen contrapunto, frágil y femenino, a la figura del protagonista masculino.

El argumento, de manera muy resumida, cuenta la historia de Bruno (Martínez), un sencillo camarero, alcohólico, introvertido, simple, pero con un lado tierno, que, de repente, encuentra que sus manos están cubiertas de heridas que no se cierran….tiene estigmas. Hay quien cree que es un santo, otros que no es más que un borracho. Él solo quiere seguir viviendo su vida en paz, pero los estigmas le convertirán en objeto de veneración y rechazo allá donde vaya. Desde ese momento, vive una huida permanente, en la que sólo cuando encuentra a Marieta podrá poner orden a su vida. Y hasta aquí os voy a contar.

Es una historia triste, desgarradora, de un hombre que tan solo ambiciona ser como los demás, que es una buena persona, pero que se vé abocada a una espiral de violencia y desgracias incesantes.

El blanco y negro no desentona en la película, pero en algunos momentos impide que algunos planos se vean correctamente. El ritmo, muy lento, se entremezcla con escenas de ebriedad y desconcierto, donde la cámara gira sin cesar confundiendo al espectador. A partir de la segunda mitad de la película hay momentos un tanto pesados, pero en general es una película que se ve con gusto.

Que aproveche.

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