La Seminci – Episodio II

Como todos los años, vuelve la Seminci a Valladolid. Este festival, decano de los de su clase en España, se ha convertido en algo tan nuestro, tan pucelano como la Iglesia de San Pablo o la calle Santiago.

Sin embargo, da la impresión de que nos encontramos ante una fórmula agotada. En Valladolid no parece existir tirón popular, y es cada vez más difícil relanzar una institución que ha tenido recientemente gravísimos problemas entre sus órganos directivos y el Ayuntamiento de Valladolid.

El viernes,aguantando a pie firme el frío, varios miembros de No es Cine Todo lo que Reluce (Davicine, Luiso, y el que suscribe), acudieron, como unos viandantes más, a observar la llegada de los artistas. Se intentó conseguir pases de prensa, pero no hubo suerte. No parece que haya mucha estima por los blogs digitales independientes.

Pero, cambiando de tercio, nos encontramos tres aficionados al cine delante del Teatro Calderón. Hace frío. Ciertamente el tiempo no acompañaba del todo, pero eso no impide que nos sintieramos un tanto desangelados, incómodos… Demasiada poca gente, y la presencia del Colectivo de “Mujeres contra la Violencia de Género”, ha provocado que la imagen de glamour, o, cualquiera que se pretendiera, ha quedado diluída.

Según está avanzando la Seminci, ha quedado de relieve que su organización está anquilosada. Sus componentes (déjenme adivinar, gente que no sabe nada de ordenadores, internet, o tecnología), intentan incorporar novedades informáticas pero no saben cómo hacerlo, qué representan, y cómo incluirlas en la organización de un festival. Así, asistimos al caos que se produce en los cines Manhattan cuando ‘¡oh, sorpresa!’, no han caído en la cuenta de que venden la misma entrada por internet y en taquilla. Pero eso no nos asombra, cuando leemos, en el Norte de Castilla, entre luces y boato, que veinte páginas web cubren la Seminci. Veinte. Nada. Eso no es nada. No se ha hecho ningún esfuerzo por llegar al público digital. Si el festival quiere darse a conocer, no solo tiene que aparecer en la Red. Debe invitar, hablar y dejar hablar a los nuevos medios digitales, que están interesados en ese cine que se proyecta en la Seminci. Porque dichos medios, tienen una cosa que una organización “oficial” no tiene: El boca a boca. La capacidad de tumbar o elevar un programa, una serie, un personaje…viene dictada por esos sitios web, de usuarios que, las más de las veces, acuden una vez al día a su blog por afición, no por obligación, pero que, al ser independientes, generan un mayor grado de confianza en las personas que lo leen. Es en sitios así donde se gestan los “booms” de internet, torpemente aprovechados por los noticiarios de la TV para dar una información que la mayor parte de los internautas ya conoce, y con varias fuentes a la vez.

Y paramos de escribir, que, quieras que no, la Seminci anima un tanto Valladolid, y no es cuestión de tirar piedras contra nuestro tejado. Pero no podemos por menos, que, cuando menos, tirar chinitas.

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2 comentarios sobre “La Seminci – Episodio II

  • el 28 octubre, 2008 a las 9:49 pm
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    Enhorabuena Manuel; han descrito en pocas líneas la realidad que se vive en Valladolid. Es una pena que una ciudad con tantas posibilidades no exprima más la Seminci.

    Saludos,

    Almu

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