Sexo en… ¿Nueva York?

Bueno, lo primero que creo que debo escribir es mi agradecimiento a Davicine por permitirme participar en este fantástico Blog, basado en una pasión común, el cine.
Entrando ya en materia, preparando como estoy, una critica profunda de ese “producto” llamado Indiana Jones y el templo de la calavera de cristal, pues he decidido entretenerme y pasar por una sala a ver lo que se supone sera un de los Blockbuster del año, Sexo en Nueva York.


Para aquellos no asiduos a la serie, la propia película pone en antecedentes en los primeros minutos, cuatro mujeres dispuestas a todo para triunfar en la vida y en las relaciones con el incomparable marco de fondo de la ciudad de New York, la quinta protagonista de la serie.

Y digo de la serie, porque en la película no aparece absolutamente para nada, quitando algún escaparate de la ¿? Quinta Avenida, y la entrada a la galería Christie´s, la ciudad no aparece en ningún momento… aunque es algo difícil, dado que la mayor parte de la película se rodó en Londres.
Por lo demás aquellos asiduos y fans de la serie estarán encantados con un capitulo de mas de dos horas de duración.

Supongo que estarán encantados si quieren mas de los mismo.

Pero si queremos analizar la película en profundidad… la mezcla inconexa de soap opera excesivamente dramático; con momentos de alivio cómico algo incoherentes, y lo que en películas de terror de serie B llamaríamos “escenas de tetas” conforman una mezcla insostenible.

Y es que estas escenas parecen ahí dispuestas para que los pobres “sufridores” masculinos que acuden a la sala tengamos algo en lo que entretenernos y para nombrar a la salida del cine.

Parece una película excesivamente dirigida a esa nueva generación de “top women” destinadas a conquistar todo el universo, con éxito incomparable a nivel laboral, una exacerbada vida social, y éxito sexual sin precedentes, asumiendo esos roles del neofeminismo en el que son ellas las que van de caza nocturna a conseguir presas y luego echarlas de su alcoba para salir a presumir con las amigas.

Un mensaje claro y directo para todas esas jovencitas que podéis ver en vuestra ciudad cualquier fin de semana, vestidas con ropa carisima de marca, que ellas no han pagado, que hablan sin pudor de cualquier tema sexual que tal vez ni siquiera hayan experimentado y que, probablemente, después de cada comida visiten el excusado con cualquier escusa, para meterse los dedos en el esófago y vomitar para estar “en la onda” y ser “cool”.

Vamos un ejemplo perfecto para la juventud.

Volviendo a la película, diremos que es un alarde publicitario y de fashion victims, con desfiles de modelos (y esto es literal, sin exageraciones) y de vestidos de novia, nombrando a todos y cada uno de los diseñadores, mezclado con excesivo desatino con un dramón impenetrable en el que todo hombre no homosexual sale muy mal parado, breves momentos cómicos (por otra parte lo mejor de la película) y las consabidas escenas eróticas.
Además va aderezado con cosas totalmente desechables, como expresiones y griteríos histerico-feminos como si fuera la forma de actuar de todas las chicas y/o mujeres que conoces, como cuando llega una de ellas al apartamento donde están las demás y se ponen a gritar como locas que lleva el diablo, o como Paris Hilton en un escaparate de Gucci.

También querría resaltar las conversaciones de índoles sexual que tienen lugar en presencia de una niña de 3 años, a la que aparte del vocabulario parecen querer impartir su filosofía, algo realmente educativo.

La música, exceptuando el tema principal de la serie, esta muy mal llevada, la fotografía destaca algo, sobre todo en ciertos planos con diferente iluminación, y algunas fantásticas vistas del mar Caribe, aunque no se regodean precisamente en ellas.

Al final (ojo, spoiler) final feliz, todos contentos y a comer perdices.

En fin, Carry Bradshaw y sus amigas han querido rizar el rizo, (todo sea por la audiencia… o era taquilla???) y les ha salido, un pastelón descafeinado ultrafeminista, que además de forma incoherente incide en los tópicos femeninos de hoy en día, liberación sexual, fashion victimismo total-fiebre consumista, y empanamiento amatorio del de para toda la vida.

Para incondicionales del genero, miembros (o miembras, como diría cierta ministra) del club de fans de la serie, y poco mas.

Manolo Blahnic y compañía estarán agradecidos.

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