Crítica de ‘El árbol muy muy lejano’: Dulce, ingenua y de otro tiempo

Las críticas de Laura Zurita:
El árbol muy muy lejano

Polly, Tim y sus tres hijos son una familia moderna que se ve obligada a mudarse a la remota campiña inglesa. Poco después de su llegada, los niños descubren un árbol mágico y a sus extraordinarios y excéntricos habitantes: Cara de Luna, Seditas, Doña Lavamucho o el Señor Cazuelas. En la copa del árbol son transportados a mundos desconocidos y fantásticos y, a través de los desafíos de sus aventuras, la familia aprende a reconectar y a valorarse mutuamente por primera vez en años.

Dirección: Ben Gregor. Guion: Simon Farnaby, basado en la novela de Enid Blyton. Reparto: Andrew Garfield, Claire Foy, Rebecca Ferguson, Jennifer Saunders, Nicola Coughlan, Nonso Anozie, Mark Heap, Pippa Bennett-Warner, Simon Russell Beale, Judi Dench. Distribución en España: Diamond Films. Estreno en España: 9 de octubre de 2026

Crítica de ‘El árbol muy muy lejano’: Dulce, ingenua y de otro tiempoSin pantallas

Los libros de Enid Blyton llevan generaciones haciendo compañía a los niños británicos. Les han ido cambiando nombres y expresiones para que no pesaran los años, y aun así conservan un aire dulce y antiguo que no se quitan de encima. La película hereda ese aire, y es imposible hablar de ella sin tenerlo en cuenta.

Polly y Tim son una familia como todas, o casi. Ella es una profesional de éxito y él ha elegido ser el amo de casa. Tienen tres hijos, entre ellos Beth, una adolescente con fijación con el móvil, y Joe, que vive enganchado a los videojuegos y a la realidad virtual. En resumen, cada uno vive con su pantalla. Hasta que Polly pierde el trabajo y la familia acaba en una granja perdida en la campiña inglesa, la única que pueden pagar. Un verdadero horror, o eso parece, porque los padres le dan la vuelta y ven la ocasión de alejar a los niños del estrés de la ciudad y reconectarlos con la naturaleza y entre sí.

Sin pantallas que los absorban, los niños por fin tienen tiempo de mirar por la ventana, y lo que ven es un bosque habitado, y El árbol muy muy lejano. El árbol aparece habitado por gente de lo más rara: Cara de Luna, Seditas, el Señor Comosellame, Doña Lavamucho, el Señor Cazuelas. Desde la copa del árbol se llega a mundos distintos, a los que pueden ir y volver descubriendo cosas, aprendiendo y viviendo aventuras. Por el camino, la familia vuelve a valorarse como no lo hacía en años.

El mensaje de El árbol muy muy lejano sobre la tecnología, la familia y la imaginación se ve venir desde el primer minuto y no se esconde. Buen mensaje en una película pensada para un público familiar que le habla claro a los niños.

Crítica de ‘El árbol muy muy lejano’: Dulce, ingenua y de otro tiempo

Un mundo de colores y de guiñol

El universo que propone El árbol muy muy lejano vibra de colores y sus habitantes parecen sacados de un guiñol: excéntricos hasta el exceso, ingenuos y a la vez dulces. Lo que más me ha llamado la atención son los trajes de estos personajes mágicos. Son tan raros como ellos y están cargados de detalles, tantos que cuesta captarlos todos de un vistazo. Aun así se nota que están ahí, y da la impresión de que siguen una descripción muy minuciosa, supongo que la de los libros. A eso se suman unos colores vibrantes, que se agradecen frente a tanta película de aire comercial de las plataformas.

Se nota también que han estilizado los diseños para encajar en una fantasía familiar con efectos modernos, y así, aunque pierde algo del encanto del cuento ilustrado, actualiza la historia sin reírse de ella.

Su aire de otra época es bonito y tiene personalidad, pero también se siente un poco extraño, como si te hablaran en un idioma que ya casi no se usa. Y esa excentricidad a veces se pasa de rosca: hay momentos en que El árbol muy muy lejano no sabe en qué tono quedarse y el conjunto se vuelve algo desordenado.

El reparto de El árbol muy muy lejano está poblado de grandes actores británicos que parecen divertirse mucho llevando esta obra a la pantalla grande. Entre tanto talento, lo mejor para mí es Andrew Garfield. Hace de padre maravilloso, da gusto verlo y está tan brillante como siempre. Le da a la familia un corazón que reconforta y salva la película cuando el exceso aprieta.

El árbol muy muy lejano no es una película para adultos que van al cine solos. Está hecha para niños, y a ellos el mundo mágico les va a parecer atractivo y precioso. Los mayores quizá se queden un poco al margen, pero nos queda ver a Garfield tan bien como siempre.


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El árbol muy muy lejano

6

Puntuación

6.0/10

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